Pese a la niebla de la guerra, aún se ven posibles desenlaces

Dan Perry
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31 de julio de 2014  

TEL AVIV

La salvaje pelea entre Israel y Hamas está escalando en Gaza, los alto el fuego ya parecen una farsa y en el discurso público reina la altanería. Pero incluso a través de la niebla de la guerra ya se vislumbran de todos modos varios escenarios posibles.

Por el momento, el punto muerto está bien afincado: mientras el apretado bloqueo a Gaza continúe, Hamas dice que seguirá disparando cohetes sobre Israel; aterradores, pero poco efectivos gracias al sistema de defensa Domo de Hierro. Israel dice que el bloqueo debe seguir para impedir que un gobierno terrorista siga importando armas.

Ninguno de los bandos está muy presionado para detenerse, ni siquiera en Gaza, donde murieron más de 1200 personas, mayormente civiles, en medio de la devastación generalizada. Un plan de alto el fuego impulsado por Egipto hace más de dos semanas -que Israel aceptó, y estuvo dispuesto a retornar al statu quo previo a esta nueva escalada- fue rechazado por Hamas, y en Gaza no se oyeron demasiadas críticas.

Los esfuerzos mediadores de la semana pasada liderados por John Kerry se evaporaron bajo una ola de críticas muy poco diplomáticas en Israel contra el secretario de Estado norteamericano: había osado sugerir que se discutiera el fin del bloqueo que pide Hamas. También había ignorado las nuevas demandas de Israel -probablemente a largo plazo- de que se dispusiera el desarme del grupo extremista.

Aunque es demasiado pronto para saber cómo terminará todo esto, la diplomacia silenciosa sigue operando.

Éstos son algunos de los desenlaces posibles:

Israel se declara vencedor y se retira

Los líderes israelíes suelen decir que la operación terrestre en Gaza está destinada a destruir los túneles construidos por Hamas para escabullirse en Israel, casi con certeza para perpetrar ataques. Los militares dicen haber encontrado y destruido más de 20 túneles, y creen que hay algunos más. Terminado el trabajo, Israel bien podría retirarse y tratar de declarar su victoria, o hasta un alto el fuego unilateral. La esperanza sería que con ese respiro, y ante tanta devastación, Hamas lo pensaría dos veces y aceptaría volver al estado anterior de las cosas: basta de cohetes sobre Israel, basta de ataques aéreos y de artillería contra Gaza. Lo más probable es que no funcionaría. Hamas ha sometido a los palestinos a tantos sufrimientos que el grupo seguramente siente que debe poder mostrarles algún resultado concreto, como ser una flexibilización del bloqueo. El fuego de los cohetes continuaría y rápidamente se reanudarían las hostilidades.

Con grandes reservas, Israel tal vez termine ocupando la Franja. Si la situación se pone realmente fea, los escenarios se vuelven aún más fantasiosos, tal vez hasta el arribo de una fuerza pacificadora de la OTAN que luego reconstruya la traumatizada región. Probablemente no sea necesario. Hamas se quedará sin cohetes, tarde o temprano.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) toma la frontera con Egipto

Hamas quiere que termine el bloqueo que fue impuesto por Israel después de que las milicias ganaron las elecciones parlamentarias palestinas de 2006, cuando fueron marginados por el presidente palestino Mahmoud Abbas, y luego ocuparon Gaza, en 2007. Es concebible que Israel conceda algunas cosas, como una extensión de los derechos de los pescadores a aventurarse a alta mar, pero jamás concederá verdadero acceso al mar o un aeropuerto mientras Hamas controla la Franja. La preocupación es que lleguen armas más potentes. Israel tampoco abrirá en breve sus fronteras a los palestinos, ya que tiene fresco el recuerdo de los bombardeos suicidas de hace una década.

Hay una manera más plausible de flexibilizar el bloqueo: abrir la frontera sur, cerca de la ciudad de Rafah, hacia Egipto, y dejar el lado de Gaza no bajo el control de Hamas, sino de la ANP. El Cairo se mostró abierto a la posibilidad de liberar la frontera, pero no para que la ANP tome el control. Pero Egipto parece poco proclive a ayudar a Hamas contra Israel, considera que Gaza es problema de otro y teme que las milicias de Gaza se sumen a los problemas con el jihadismo que ya tiene en el Sinaí. Pero la ANP en la frontera podría ser esgrimida como una ganancia para todos: Hamas rompe el bloqueo; la ANP vuelve a estar en funciones en la Franja; Israel no cede demasiado; los habitantes de Gaza tienen un respiro, y Egipto es el héroe.

La ANP toma Gaza

Un poco olvidado en la presente discusión es el hecho de que el bloqueo fue impuesto después del ascenso de Hamas. Hace dos meses, Abbas firmó el acuerdo de un "gobierno de unidad", pero nadie esperaba que Hamas cediera el control de Gaza. Israel se opuso fervientemente al acuerdo, hizo lobby para aislar incluso a Abbas, todas partes de una serie de acontecimientos que condujeron a la actual confrontación.

El "gobierno de unidad" nació muerto, pero la guerra podría insuflarle nueva vida, especialmente si incluye una flexibilización perceptible del bloqueo. A Hamas le resultaría difícil oponerse, sobre todo si se agregan incentivos financieros relevantes. Dada la relativa impopularidad de Hamas en la región, y también su crisis financiera, esta alternativa no es inconcebible. Un desafío, entonces, para Israel: tendrá que aceptar que esas ambiciones modifican el tablero.

¿Pero qué pasa si los militantes de una Gaza gobernada por Abbas encuentran la forma de seguir lanzando cohetes? Ese día, Israel lamentaría el día en que Hamas se disolvió, privando así a Israel de su cuasi impunidad para responder con una violencia como la vista en las últimas semanas.

Traducción de Jaime Arrambide

Por: Dan Perry
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