Polémica por la reunión secreta de Francisco y una líder antigay

El encuentro con Kim Davis, que fue detenida en EE.UU. por negarse a casar a homosexuales, se realizó en Washington
Elisabetta Piqué
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1 de octubre de 2015  

ROMA.- "No desmiento que el encuentro haya tenido lugar, pero no tengo comentarios para agregar." Fue lo único que el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, dijo ayer a la prensa, luego de que se difundió la noticia de que el Papa se reunió la semana pasada en secreto con Kim Davis, una polémica funcionaria comunal antigay de Kentucky.

El encuentro, según contó la propia Davis, tuvo lugar el jueves pasado en la Nunciatura -la embajada de la Santa Sede- en Washington, y duró unos 15 minutos, en los cuales el Papa le expresó palabras de aliento.

Davis estuvo cinco días en la cárcel a principios de este mes luego de negarse a firmar la licencia matrimonial a parejas homosexuales que deseaban ser reconocidas por el estado de Kentucky, en línea con una decisión de la Corte Suprema norteamericana.

La salida a la luz de esta reunión secreta podría opacar la triunfal visita del Papa a Estados Unidos, según analistas, ya que parecería contradecir la histórica apertura de Francisco a los homosexuales con su famosa frase "¿Quién soy yo para juzgar a un gay", de julio de 2013.

"Gracias por su coraje", le dijo a Davis el Papa, que también la alentó a seguir adelante con su batalla: "Sea fuerte".

"El Papa habló en inglés, no había intérprete. Le dije «Gracias, Santo Padre». Antes le había preguntado a un monseñor si era apropiado saludarlo con un abrazo, y me dijo que sí, entonces lo abracé y él me abrazó. Fue un momento extraordinario. Después me dio un rosario de regalo y otro a mi marido, Joe. Y me puse a llorar; estaba profundamente emocionada", contó Davis al semanario católico conservador norteamericano Inside the Vatican, que reveló el encuentro secreto.

Sinónimo de los denominados cultural warriors (guerreros de la cultura) norteamericanos, es decir, sectores conservadores estrechamente ligados al Partido Republicano, Davis se convirtió en un personaje en Estados Unidos.

Al salir de la cárcel, por ejemplo, Davis fue ovacionada por una multitud al ritmo de la canción "Eye of the tiger", la banda sonora de la película Rocky 3.

Su abogado, Mat Staver, dio más detalles del encuentro a medios norteamericanos. Junto a su marido, Davis ingresó a la embajada del Vaticano en Washington a escondidas el jueves pasado, el día del histórico discurso del Papa ante el Congreso en sesión conjunta, incluso cambiándose el peinado, según dijo a la CBS.

El abogado también señaló que pronto tendrá fotos de la reunión, que organizó directamente con el Vaticano, sin pasar a través de la conferencia episcopal estadounidense.

Staver además afirmó que aceptó no revelar el encuentro antes de que el Papa se hubiera ido de Estados Unidos, para evitar una excesiva atención a esa controversia durante la visita.

Davis, que es pentecostal, pero de familia católica, hizo saber que les donaría a sus padres los rosarios que Francisco les regaló a ella y a su marido.

En la conferencia de prensa que tuvo en la avión de regreso a Roma, un periodista norteamericano hizo una pregunta aludiendo a este caso, pero sin nombrar a Davis, y el Papa dijo que "la objeción de conciencia es un derecho humano".

Audiencia

Por otra parte, en su primera audiencia general después de su viaje a Cuba y Estados Unidos, el Papa resaltó ayer los puntos más importantes de la gira.

"No más cierres, no más explotación de la pobreza, sino libertad en la dignidad", pidió para Cuba -uno de los últimos bastiones comunista del mundo-, donde destacó que llegó como "Misionero de la Misericordia".

"La misericordia de Dios es más grande que cada herida, cada conflicto, cada ideología, y con esta mirada de misericordia he podido abrazar todo el pueblo cubano en la patria y fuera, más allá de cada división", dijo.

"Pude compartir con el pueblo cubano la esperanza del cumplirse la profecía de san Juan Pablo II: que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba. No más cierres, no más explotación de la pobreza, sino libertad en la dignidad", agregó.

El Papa, que tuvo un rol crucial para el reacercamiento entre Cuba y Estados Unidos luego de más de 50 años de enemistad, también destacó que su viaje "de Cuba a Estados Unidos ha sido un pasaje emblemático, un puente que gracias a Dios se está reconstruyendo".

"Dios siempre quiere construir puentes; ¡somos nosotros quienes construimos muros! Y los muros caen siempre", dijo el jefe de la Iglesia católica.

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