
Primakov, un respiro para la crisis rusa
Por Daniel Helft (Enviado especial)
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MOSCU.- Presionado por los comunistas, que controlan la Cámara baja rusa, Boris Yeltsin cedió finalmente en su intento por imponer a Viktor Chernomyrdin como primer ministro y designó, en cambio, al actual titular de la cartera de Relaciones Exteriores, Yevgeny Primakov.
La decisión fue aplaudida, casi sin excepción, entre la población y en el ámbito político, y su aprobación, hoy en el Congreso, se encuentra virtualmente asegurada.
Varios analistas consultados por La Nación indicaron que la determinación de Yeltsin es indudablemente la mejor de las opciones que tenía a mano el debilitado presidente ruso y coincidieron en apuntar que esta nominación permite renovar la esperanza de que Rusia consiga emerger rápidamente de su feroz crisis política.
"Lo que ocurre en la economía rusa es un problema muy serio. Pero este país enfrenta antes que nada un tremendo impasse político y Primakov es alguien que puede manejar las diferentes facciones que están enfrentadas. Ese sería un paso enorme para el país", dijo a La Nación Luigi Geninnazi, un comentarista político italiano que lleva años en Moscú.
Su observación coincide con la de numerosos economistas que estuvieron recientemente aquí para mantener consultas con el gobierno ruso, entre ellos Domingo Cavallo, que señalaron que poco puede hacer un país por su economía si toda iniciativa queda trabada en infructuosos debates políticos.
En ese sentido, Primakov es considerado un hombre de enorme capacidad de maniobra.
"Primakov está a igual distancia de todas las fuerzas políticas. Se le puede confiar la formación de un nuevo gobierno", dijo ayer Alexander Shokhin, del partido centrista Nuestro Hogar es Rusia.
El líder comunista Gennady Zyuganov en tanto recibió con entusiasmo la noticia al señalar que "esta vez ha primado el buen sentido".
La Duma se reunirá hoy para someter a votación la designación de Primakov, cuya aprobación es casi segura.
Genera confianza
Si bien Primakov es un aliado de Yeltsin, los grupos nacionalistas lo respetan a raíz de los enérgicos enfrentamientos que mantuvo con Occidente y sus posturas independientes de Washington. Una de ellas fue su intento por evitar el ataque norteamericano a Irak tras la invasión a Kuwait, en 1991, y sus insistentes esfuerzos por aliviar las sanciones económicas que pesan sobre Bagdad.
"Que sea amigo de Saddam Hussein no es algo que agrada en la Casa Blanca", señaló un comentarista político ruso.
También es conocida su postura, manifestada en 1996, en favor de un mundo multipolar y no centrado en un solo polo, los Estados Unidos. "El mundo debe estar basado en los intereses de muchos Estados", escribió.
Sin embargo, los analistas coinciden en señalar que Primakov es un hombre que genera confianza entre los líderes de las grandes potencias.
"Primero, lo conocen perfectamente, lo cual es muy importante. Es una persona de una enorme inteligencia, con quien se puede hablar muy bien, tiene muy buen sentido del humor. Aunque tuvo choques fuertes con los Estados Unidos en políticas relacionadas con el Medio Oriente y la ex Yugoslavia, lo consideran confiable", señaló un veterano corresponsal norteamericano en Moscú.
Además, se lo señala como un pragmático que mantiene cordiales relaciones con la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright. En Washington, su nominación fue recibida con palabras cautelosas. El vocero de la Casa Blanca, Mike McCurry, señaló que Primakov es un hombre al que "conocen y respetan y con el cual esperan mantener buenas y cercanas relaciones", mientras que otras naciones de Occidente tales como Francia y algunos países nórdicos expresaron entusiasmo por la nominación, como un paso previo a la resolución de la crisis económica.
Si bien es muchas veces presentado como un ex espía ruso, dado que fue brevemente subdirector de la KGB y luego titular del Servicio de Inteligencia Exterior, el organismo que reemplazó a la KGB, a Primakov lo precede una larga carrera en el Partido Comunista soviético. En la década del 80 fue uno de los colaboradores más cercanos del líder reformista Mikhail Gorbachov y goza también de un larga carrera académica como especialista en asuntos del Medio Oriente.
Un terreno en el que el virtual flamante primer ministro ruso no tiene antecedentes sólidos es en el de la economía, elemento que ha sido insistentemente destacado ayer por los medios locales, aunque siempre en un contexto de fondo positivo.
"Primakov no es una persona de la economía, así que todo va a depender de quien designe para ocupar los cargos de responsabilidad en esa área", dijo Thierry Malleret, economista jefe del banco de inversión Alfa Capital en Moscú. Algunos analistas indicaron que la alternativa más factible sea la nominación de un equipo mixto, con liberales en ciertas áreas y dirigistas en otras.
Por último, y dado que no se le conocen a Primakov ambiciones presidenciales, se señala que ello evitará tensiones en el gabinete con vistas a las elecciones que deberían llevarse adelante en el 2000.
La crisis sigue
Aunque entre la población rusa fue perceptible la ola de alivio que corrió luego del anuncio sobre Primakov, con manifestaciones de apoyo a su nominación frente a la Duma y constantes señales de entusiasmo en las radios y los canales de televisión, la gente no pudo abstraerse de lo que sucedía con el impredecible rublo, que está lejos aún de encontrar un nivel en el cual estabilizarse.
Si bien la moneda rusa ganó algún terreno ayer frente al dólar, los economistas explicaron que ello se debe a que la población rápidamente se dedicó a gastar sus rublos ante la amenaza generalizada de subas de precios, y que se quedaron sin plata y debieron empezar a vender sus reservas en dólares.
A su vez, indicaron que los vencimientos de impuestos de aduana, que deben abonarse en moneda local, obligaron a muchas empresas a salir a vender billetes norteamericanos, lo que deprimió su cotización.
Pero en los desabastecidos mercados rusos, los productos que aún se encuentran en las estanterías han sufrido una brutal indexación. Una botella de aceite, que costaba ocho rublos hace un mes, ayer aparecía con un cartelito que marcaba un precio de 45 rublos. Otros productos de la canasta familiar han duplicado de precio.
Ante la inestabilidad del rublo, los proveedores de alimentos han decidido por el momento interrumpir los envíos, a la espera de saber exactamente qué precios aplicar a sus productos.



