Coronavirus: cuáles fueron las fallas que llevaron a Chile a una situación crítica

Las cifras siguen subiendo debido a lo que muchos señalan como una mala gestión sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera
Las cifras siguen subiendo debido a lo que muchos señalan como una mala gestión sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera Crédito: DPA
Víctor García
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5 de junio de 2020  • 15:48

SANTIAGO, Chile.- Aumento explosivo de la tasa de contagios y un sistema de salud cercano al colapso. Con al menos 1448 muertos y 122.499 infectados de coronavirus, Chile, que fue el alumno más aventajado de la región en términos económicos, convive en la actualidad con la desconfianza de sus propios ciudadanos ante el manejo de la crisis sanitaria.

Un sondeo publicado esta semana por la empresa Activia Research, reveló que el 78,8% de los chilenos considera que el país está empeorando en cuanto al control de la pandemia. La sensación se alimenta, principalmente, por el rápido avance de la cantidad de infectados. Mayo fue un mes duro y se registraron 83.665 casos y 827 muertos.

El caso de Santiago también es delicado. A pesar de mantener por cuarta semana consecutiva la cuarentena, la capital -que produce un 42% del PBI de todo el país- se transformó en el epicentro de la pandemia y totaliza 1105 muertos, concentrando un 80% de los contagiados.

La crisis generó protesta por el desamparo en el que se sintieron algunas zonas de Santiago
La crisis generó protesta por el desamparo en el que se sintieron algunas zonas de Santiago Crédito: AFP

Por su parte, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, recalcó el hecho de que Chile es el país de América Latina que realiza más test por millón de habitantes (lleva 668.556 hasta la fecha), y exhibe como un éxito de su gestión la baja letalidad que presenta el país. Sin embargo, diversos especialistas indican que ese cálculo -de la cantidad de muertos sobre los casos confirmados- compara variables que tienen semanas de desfase y corresponden a etapas distintas de la enfermedad.

Ante esta realidad, el gobierno debió modificar el tono, lo que se refleja en el propio discurso del presidente Sebastián Piñera . En marzo, y tras el primer caso, el mandatario aseguró que su gobierno contaba con las herramientas para enfrentar la pandemia, pero en mayo dio marcha atrás y reconoció que "Chile tampoco estaba preparado".

El giro abrió una serie de interrogantes sobre las políticas que implementó Chile para llegar a una situación límite como la actual y sobre qué es lo que está haciendo mal. Un grupo de 40 científicos le solicitó a Piñera un cambio de estrategia y lo invitó a actuar "de forma preventiva y no reactiva". Los especialistas, además, le pidieron mejorar el "testeo masivo y sistemático" e intensificar "el aislamiento y cierre oportuno de ciudades o regiones".

"El aislamiento y seguimiento de los casos y sospechosos ha sido deficiente. Además, el discurso de la 'nueva normalidad' fue demasiado porque se dio una señal muy equivocada. También creo ha habido falta de transparencia en la información, ya diversos actores como centros de estudio o el propio Colegio Médico no tienen acceso a información detallada o necesaria para realizar análisis y contribuir de manera adecuada. Y pienso, además, que las medidas de mitigación del impacto social han sido mezquinas. El país tiene cómo hacerlo mejor", dijo Pamela Bernales, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Fuente: AFP

"El sistema de salud chileno enfrenta problemas estructurales. Esto tiene que ver con su carácter dual, donde un sistema privado participa y recibe financiamiento igual que el sector público. El sector privado tiene una orientación al lucro y este sistema genera inequidades. Además existe un déficit histórico de recursos que se entregan en el sector público", añadió.

Otro de los grandes problemas es el seguimiento y la trazabilidad de los casos, que ronda el 60% en la Región Metropolitana, y la probable saturación que enfrentará en las próximas semanas el sistema de salud. De acuerdo con la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), la ocupación de camas de terapia intensiva alcanza un alarmante 97% en la capital y un 88% a nivel nacional.

"Se falló en priorizar un enfoque muy medicalizado y orientado a los pacientes críticos y la disponibilidad de camas o de tener suficientes ventiladores, y no se hizo algo primordial que era considerar a la red de atención primaria de salud desde el inicio. Incluir en esa primera etapa a toda la trama social y el conocimiento del territorio, podría haber significado llegar más temprano a la vigilancia de los casos, contrarrestar el contagio y mejorar la trazabilidad", dijo Verónica Iglesias, directora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.

Erika Retamal, directora de Salud Pública de la Universidad de Talca, apuntó a la falta de medidas en torno al contagio en los propios hogares.

"Para eso debíamos aislar a los pacientes positivos dando herramientas para un adecuado confinamiento. ¿Por qué la cuarentena no está funcionando, especialmente en el Gran Santiago? Porque seguramente hay contagio intradomiciliario. Las personas no pueden realizar un aislamiento efectivo dentro de su hogar porque viven en condiciones de hacinamiento o bien no lo realizan, ya que deben salir a trabajar para subsistir", sentenció.

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