Organizaciones civiles elevan la cifra de uniformados fallecidos a 42, mientras que los medios locales también reportan dos civiles muertos y decenas de heridos
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Cuatro días después de los ataques que Estados Unidos lanzó contra Venezuela, el país sudamericano sigue sin conocer cuántas víctimas y qué daños materiales dejó la inédita operación militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
En las últimas horas, las autoridades castrenses han informado de que más de una veintena de soldados venezolanos fallecieron durante los bombardeos registrados en la madrugada del 3 de enero contra posiciones militares y gubernamentales en Caracas y en al menos otros tres estados.
Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en honor “a los jóvenes mártires que dieron su vida en la defensa de nuestro país”.
“Honor y gloria a los jóvenes, mujeres y hombres que murieron, que ofrendaron su vida defendiendo a Venezuela, defendiendo al presidente Nicolás Maduro”, declaró este martes la nueva gobernante del país a la televisora pública Venezolana de Televisión (VTV) en su primer acto público tras su juramentación.
Entre tanto, organizaciones civiles elevan la cifra de uniformados fallecidos a 42, mientras que los medios locales también reportan dos civiles muertos y decenas de heridos.
Vacaciones interrumpidas
El sargento (Aviación) Pedro Miguel González Escala, de 27 años, fue uno de los uniformados que perdieron la vida en los ataques.
El oficial, oriundo de la localidad llanera de Zaraza (Guárico), unos 333 kilómetros al sureste de Caracas, estaba adscrito al 398 Grupo Misilístico de Defensa Aérea Portátil General de División Carlos Luis Castelli, una unidad perteneciente al Comando de Defensa Aeroespacial Integral (Codai), según reportó el diario venezolano oficialista Últimas Noticias.
El 28 de diciembre, González recibió una llamada de sus superiores que le pedían interrumpir sus vacaciones navideñas y reincorporarse a sus funciones.
“Yo lo abracé ese día y le pregunté cuándo regresaba a Zaraza. ‘Cónchale viejo, no sé cuándo vuelva’, me dijo (…) (el 2 de enero) llegó en la tarde a Caracas y llamó a su mamá”, relató Pedro Antonio González, el padre del oficial al diario.
El sargento fue enviado de inmediato al Fuerte Guaicaipuro, a unos 60 kilómetros al sur de la capital venezolana, el cual también fue blanco de los bombardeos estadounidenses.
“Cuando nos enteramos de lo que estaba pasando en Caracas, comenzamos a buscar información sobre Pedro Miguel y alguien nos dijo que había muerto un militar de apellido Escala. Comenzamos a llamarlo al celular y no respondía”, prosiguió su padre.
Horas después, la familia fue notificada del deceso y pudieron retirar el cadáver para llevárselo a su tierra natal, donde fue sepultado.
Sin embargo, los superiores de su hijo no le ofrecieron mucha información sobre lo ocurrido. “No me dieron ninguna explicación de cómo murió”, aseguró el padre de González Escala al diario venezolano.
“Rendirse jamás”
En las últimas horas, el Ministerio de la Defensa y el Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb) han publicado una serie de videos y fotografías de los funerales de los uniformados caídos, así como sus obituarios.
BBC Mundo revisó las publicaciones y encontró que, entre las víctimas, 21 son hombres y cinco mujeres, mientras que 19 ostentaban el rango de sargento, dos eran soldados y cinco eran alumnos de la Academia Militar. Asimismo, 24 pertenecían al ejército y dos a la Aviación Militar.
Sin embargo, las organizaciones Monitor de Víctimas y La Hora de Venezuela indican que, hasta el 6 de enero, la cifra de uniformados venezolanos muertos durante los ataques de EE.UU. ascendía a 42.
“La mayoría de los fallecidos eran unos chamos (muy jóvenes)”, aseguró a BBC Mundo el periodista venezolano Eligio Rojas, quien ha estado investigando sobre las víctimas de los ataques estadounidenses y consiguió el testimonio del padre del sargento González Escala.
El grueso de las víctimas se registró en Fuerte Tiuna, la instalación castrense más importante de la capital venezolana y donde están no solo las sedes del Ministerio de la Defensa y la Comandancia General del Ejército, sino varias unidades de tanques así como una de las residencias de Maduro y de otros altos funcionarios venezolanos.

A estos fallecidos hay que sumarles los 32 agentes cubanos que brindaban protección al gobernante venezolano y que también murieron en los ataques.
Las autoridades castrenses venezolanas han aprovechado los funerales de los soldados para exaltar su actuación.
“Ante un ataque desproporcionado en volumen de fuego, en tecnología y en precisión quirúrgica jamás se doblegaron”, afirmó el general Javier Marcano Tábata, exjefe de la Casa Militar y del Regimiento de Guardia de Honor Presidencial en un video compartido por el Ceofanb en su cuenta de Instagram.
Acto seguido, el oficial puso como ejemplo el caso de la sargento Anaís Molina, miembro de la unidad encargada de la protección de Maduro y su familia.
“Ella iba a ser evacuada y dijo: ‘¡Jamás! Quiero morir como los valientes, viéndole la cara al helicóptero que quiere despedazarme’, y realizó un último disparo”, señaló Marcano en el discurso que ofreció en el sepelio, celebrado el martes.
Sobre los civiles
Aunque han transcurrido más de 24 horas desde que el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció que designó tres fiscales para investigar “las decenas de bajas de inocentes civiles y militares” ocurridas el 3 de enero, hasta el momento su despacho no ha presentado ninguna información.
Los medios venezolanos, sin embargo, dan cuenta de al menos dos fallecidos hasta el momento.
La primera es una mujer de 80 años, que murió luego de que un misil impactara en el edificio donde vivía en Catia La Mar, unos 31 kilómetros al norte de Caracas, reportó el medio digital Efecto Cocuyo.

La otra víctima es otra mujer, de 45 años y de nacionalidad colombiana, que residía en el sector de El Volcán, al sureste de Caracas, el cual fue blanco de los cohetes estadounidenses, porque allí se encontraban antenas de comunicación tanto civiles como militares.
Por la misma zona, Arturo Berti, su esposa, Antonieta, y su hermana Elena salvaron la vida milagrosamente, pues un cohete estadounidense cayó por error en el jardín de su casa, causando serios daños al inmueble.
“Se movió la cama. Se rompieron todos los vidrios del cuarto. Sentí como si se hubiera movido la casa”, relató Berti a Efecto Cocuyo.
Las autoridades tampoco han presentado un balance sobre los daños materiales.
Sin embargo, fuentes consultadas por BBC Mundo aseguran que las instalaciones de los batallones Ayala y Ribas, ubicados dentro de Fuerte Tiuna, así como las antenas de comunicaciones de El Volcán y varias baterías antiaéreas móviles fueron destruidas.
Por su parte, los medios locales han reportado que varias viviendas de civiles resultaron afectadas tanto en la ciudad de Caracas como en La Guaira, lo mismo que parte de las instalaciones del puerto marítimo más cercano a la capital venezolana.
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