Renunció el gabinete ruso tras una jugada de Vladimir Putin para conservar el poder

La imagen de Putin, ayer, en un edificio de oficinas en el centro de Moscú
La imagen de Putin, ayer, en un edificio de oficinas en el centro de Moscú Fuente: Reuters - Crédito: Anton Vaganov
El presidente anunció una sorpresiva reforma constitucional que le permitiría mantener el control del país más allá de 2024
Luisa Corradini
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16 de enero de 2020  

PARÍS.- El presidente ruso, Vladimir Putin, comenzó ayer a preparar la arquitectura que le permitirá conservar los resortes del poder después de 2024. En una inesperada jugada que descolocó a la clase política, el líder del Kremlin propuso una profunda reforma de la Constitución y poco después, su primer ministro, Dimitri Medvedev, presentó su renuncia y la de todo su gabinete en una iniciativa aparentemente destinada a dejarle las manos totalmente libres.

En un comunicado difundido por la agencia de noticias rusa TASS, Medvedev, un abogado que conoce a Putin desde que trabajaron juntos en San Petersburgo en los años 90, justificó las sorpresivas renuncias con los anuncios hechos poco antes por el jefe del Kremlin.

Putin, que según la ley en vigencia debe dejar el poder en 2024 sin posibilidad de reelección, proyecta llamar a referéndum para enmendar la Carta Magna rusa con el fin de extender los poderes del Parlamento y del Consejo de Estado, que actualmente no tienen demasiada influencia.

En su tradicional intervención anual televisada sobre el Estado de la Nación, el jefe del Kremlin propuso limitar en el futuro la presidencia a dos mandatos -aunque él mismo ejerció cuatro-, introducir mayores exigencias para los candidatos y permitir que el Parlamento (Duma) designe al primer ministro y a su gabinete -que el jefe del Estado estará obligado a aceptar-, debilitando así la función presidencial.

Actualmente, la Duma solo confirma la decisión del jefe de Estado. Pero, aun con la reforma, Putin no tiene por el momento motivos de preocupación, pues ambas cámaras parlamentarias están dominadas por fuerzas oficialistas, que jamás se oponen a la voluntad del Kremlin.

A pesar de la imposibilidad de presentarse después de 2024, Putin afirmó que Rusia debe seguir siendo un régimen presidencial. "Es por eso que el presidente conservará el derecho de fijar las misiones y las prioridades del gobierno", declaró.

Poco después del discurso presidencial, Medvedev anunció la renuncia de todo el gabinete para permitir a Putin el nombramiento de nuevos ministros. El ahora ex primer ministro fue nombrado en un nuevo puesto, como vicepresidente del Consejo de Seguridad, dirigido por Putin.

En todo caso, nadie duda de que Putin está plantando las bases para retener el poder después de que deje la presidencia. "Probablemente lo haga nuevamente como primer ministro o desde el Consejo de Estado", analiza Alexey Makarin, del Centro de Tecnologías Políticas, un think tank basado en Moscú.

El nuevo cargo de Medvedev aumentó justamente las especulaciones en torno a las intenciones de Putin, que podría sentirse tentado de imitar la estrategia del que fuera mandatario de Kazajastán de 1990 a 2019. En marzo pasado, Nursultán Nazarbayev renunció a su cargo para convertirse en presidente vitalicio del Consejo de Seguridad de esa exrepública soviética, transformándose así en el auténtico centro del poder.

En el pasado, el líder ruso y Medvedev hicieron lo necesario para que el primero conservara el poder. En 2008, cuando la ley no le permitía presentarse a la presidencia, Putin fue remplazado por Medveved, que lo nombró su primer ministro. Putin regresó en 2012 convirtiendo esta vez a Medvedev en su premier.

Todos los ojos están puestos ahora en el sucesor del jefe de gobierno saliente, Mikhail Mishustin, el actual jefe de la agencia impositiva y compañero de Putin en el equipo de hockey sobre hielo. Mishustin será intepelado hoy por la Duma pero no está claro en qué fecha se producirá su nombramiento. El antiguo equipo seguirá en funciones hasta que el próximo sea designado.

En medio de la sorpresa general, ningún especialista era ayer capaz de afirmar si la renuncia de Medvedev respondió a un enfrentamiento en las más altas instancias del establishment ruso o bien a un plan perfectamente coordinado que debe permitir a Putin mantener su poder, reformando un sistema político que perdura desde 1993. Aquel año, el primer presidente democráticamente elegido de Rusia, Boris Yeltsin, envió tanques al centro de Moscú para reprimir una rebelión dentro de la Duma y después ordenó un referéndum que dio origen a una nueva constitución.

A los 67 años, y en el Kremlin desde 2000, el líder ruso es el dirigente que más tiempo gobernó su país después de Stalin. Y, por el momento, nada parece indicar que esté dispuesto a dar vuelta la página.

Un tecnócrata de perfil bajo

Mikhail Mishustin (candidato a primer ministro)

  • Origen: Moscú
  • Edad: 53 años
  • Profesión: ingeniero
  • Eficaz recaudador: Desconocido por la opinión pública, dirige desde hace diez años el servicio de recaudación de impuestos, donde logró fama de eficaz
  • Modernización fiscal: Mishustin organizó la reestructuración y la digitalización del fisco de Rusia, durante mucho tiempo dominado por una enorme burocracia, para convertirlo en una temida agencia recaudadora

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