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Estados Unidos

Rifles a la vista y devoción a Trump: miles marcharon por las armas en EE.UU.

Rafael Mathus Ruiz
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20 de enero de 2020  • 17:29

Ralph Northam

RICHMOND, Virginia.- Llegaron desde todas partes del país con sus mejores armas, y las portaron a la vista de todos.

Miles de personas coparon el centro histórico de Richmond, la capital de Virginia, en una de las manifestaciones más grandes -y más desafiantes- que se hayan visto en los últimos años en Estados Unidos para defender las armas y la Segunda Enmienda de la constitución, que consagra el derecho a portarlas. El lema del día: "Las armas salvan vidas". Muchos marcharon con sus rifles de asalto, vestidos con ropa de camuflaje, o como soldados en una zona de guerra.

"El derecho a portar armas está bajo asalto. Y para los norteamericanos es un tema sin concesiones. No vamos a renunciar a nuestras armas por ninguna razón. Sin excusas, sin excepciones", dice Paul Riley, 45 años. Manejó desde Ohio para estar junto a sus "hermanos y hermanas", y defender un derecho que considera sagrado: tiene 37 armas. Portaba un revólver Taurus 24-7, y vestía un chaleco antibalas y ropa de camuflaje. "Una sociedad libre no pide permiso para hacer lo que quiere hacer", remarca.

A su lado, su amiga, Princess Kuevor, asiente mientras toma con ambas manos la culata de su rifle AR-15, un arma que ha quedado atada a las matanzas masivas en Estados Unidos. No sólo reniega de más controles, sino que dice que debería haber menos. Se queja de que los medios respaldan restricciones a las armas, y cree que es importante que ellos muestren "sus números" con gente en la calle. Deja un mensaje a la política.

"Trabajan para nosotros, pagamos sus sueldos. Su trabajo es protegernos, no eliminar nuestros derechos", afirma.

La marcha a favor de las armas en Virginia
La marcha a favor de las armas en Virginia Fuente: AFP - Crédito: Zach Gibson

En Estados Unidos, Virginia se ha convertido en el epicentro del debate sobre las armas, una discusión que reaparece en cada campaña. En 2019, los demócratas ganaron el control de la Legislatura en la última elección, y lanzaron una ofensiva para ampliar los controles a las armas. Medio país se puso de pie, y una organización local convocó a la marcha, que rápidamente se nacionalizó. El presidente, Donald Trump, no tardó en respaldarla.

"El Partido Demócrata en el Gran Estado de Virginia está trabajando arduamente para quitarle sus derechos de la 2ª Enmienda. Este es solo el comienzo. ¡No dejen que suceda, VOTEN REPUBLICANOS en 2020!", tuiteó Trump, ayer, durante la manifestación.

El rally a favor de las armas fue, también, una muestra de respaldo a Trump. Hubo banderas con la leyenda "Trump 2020", y varios manifestantes lucieron la gorra con el icónico logo del magnate, Make America Great Again. Hubo un fuerte operativo de seguridad porque en los días previos se temió enfrentamientos entre supremacistas blancos y Antifa, un grupo radical de izquierda. Pero la marcha se realizó sin incidentes, pese a que a cada lugar donde se mirara había alguien con un rifle de asalto. Algunos hombres se movieron en grupos, como si fueran milicias. Había pocas mujeres, y prácticamente no se veían afroamericanos o latinos. Miles de personas llegaron en decenas de colectivos, o manejaron, como Riley y Kuevor.

Fuente: AFP - Crédito: Zach Gibson

El gobernador de Virginia, el demócrata Ralph Northam, ordenó el estado de emergencia antes de la manifestación y prohibió las armas en el terreno del Capitolio estatal, el lugar de la convocatoria. Un fuerte operativo de seguridad montó un perímetro, y controló que se respetara la veda con detectores de metales. La protesta quedó partida en dos: dentro de ese perímetro, alrededor del Capitolio, todos estaban desarmados. Pero afuera hubo un arsenal a la vista. Virginia permite la portación abierta de armas.

La policía estimó que unas 22.000 personas estuvieron en la marcha, la mayoría de ellas fuera del perímetro dentro del cual las armas estaban prohibidas.

Cynthia Mitchell, de Charlottesville, Virginia, madre de cuatro hijos, fue a la manifestación porque siente que "su derecho dado por Dios" corre peligro. Tiene armas para defensa personal, pero también porque le tiene miedo al gobierno. Su tesis: "Las armas son un tema muy importante. Creo que el mundo se dirige a un solo gobierno mundial, y las armas son lo único que se interpone en ese camino". No llevaba armas, y vestía una gorra con un mensaje de devoción religiosa: "Mi corazón pertenece a Jesús".

A. Jones, un joven de 26 años que prefiere resguardar su nombre, parece un soldado norteamericano en Irak o Afganistán, pero dice que es solo "un tipo simple", y que trabaja de mecánico. Está parado junto a tres amigos vestidos como él. Lleva la cara cubierta, y porta un AR-15. Desafiante, dice que los políticos se tienen que dar cuenta para quien trabajan.

Fuente: AFP - Crédito: Zach Gibson

"Necesitan darse cuenta de que trabajan para nosotros. Somos sus jefes, ellos son nuestros representantes, y están tratando de convertirnos en sus esclavos. Están tratando de quitarnos nuestras armas y la capacidad de defendernos", sostiene.

Ese mensaje cargado con un tono desafiante se repitió entre los manifestantes, y se vio en varias banderas. "Vení y tomálas", se podía leer en una, con la imagen de un rifle. Muchas personas llevaban una bandera con una serpiente, símbolo de la Revolución. Un grupo de tres hombres, todos con rifles y equipo militar, ofreció una advertencia en una pancarta a sus pies: "Confiscación = Represalia". Un vendedor ambulante vestía un buzo que reflejaba tres elecciones: "Dios, Armas & Trump".

Fuente: AP - Crédito: Julio Cortez

En un café muy cerca del lugar de la manifestación, Jazlie Kain Knox, 19 años, ofrecía otro mensaje. Llevaba dos broches en su remera: uno donde se leía "Resiste", y, el otro, "Marcha por Nuestras Vidas", el movimiento creado por los estudiantes que sobrevivieron a la matanza de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida. Ver tantas armas le daba miedo, pero también tristeza.

"Da mucho miedo verlo donde estoy trabajando, y en la ciudad, todo tan casual. Y es triste que tanta gente aparezca acá para esto", afirma. Luego ofrece un atisbo de optimismo para quienes, como ella, quieren otra realidad: "¿Creo que va a suceder ahora? No ¿Espero que suceda algún día en mi futuro? Si. Y espero que aunque no sea perfecto para cuando mi vida termine, sea mejor para las generaciones que vengan después de mí".

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