Santa Filomena: el pueblo brasileño en donde llovió dinero en forma de meteoritos

Cazadores de meteoritos llegaron desde distintos puntos de Brasil y de otros países, como Uruguay, Estados Unidos e Inglaterra (Charles Araujo)
Cazadores de meteoritos llegaron desde distintos puntos de Brasil y de otros países, como Uruguay, Estados Unidos e Inglaterra (Charles Araujo)
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1 de septiembre de 2020  • 07:46

Según Edimar da Costa Rodrigues, un estudiante brasileño de 20 años, el cielo nocturno "se llenó de humo" en la noche del 19 de agosto. Una lluvia de meteoritos asedió al tranquilo municipio de Santa Filomena, ubicado al noreste del Brasil, en el estado de Piauí.

Del terror inicial, se pasó rápidamente a la curiosidad. Santa Filomena es un pueblo de poco más de 6000 habitantes, donde la mayoría son granjeros que se dedican a la producción de granos. Pronto se corrió la voz de que los fragmentos de meteoritos eran muy valiosos para ciertas personas, y empezó una suerte de búsqueda del tesoro.

Habitantes de Santa Filomena en plena búsqueda del tesoro (Charles Araujo)
Habitantes de Santa Filomena en plena búsqueda del tesoro (Charles Araujo)

Cuatro científicos del Museo Nacional de Río de Janeiro llegaron a Santa Filomena el día después del suceso, pero se encontraron con que el único hotel del pueblo estaba lleno, y tuvieron que alquilarle un cuarto a una familia local.

Comerciantes de piedras galácticas acudieron al municipio brasileño desde distintas partes del mundo (Estados Unidos, Uruguay, Inglaterra) para conseguir su pedazo.

Cuatro personas "se disputan" un fragmento de meteorito (Charles Araujo)
Cuatro personas "se disputan" un fragmento de meteorito (Charles Araujo)

Los especialistas constataron que se trataba de un tipo muy raro de condrita (una especie de piedra no metálica) de aproximadamente 4,6 mil millones de años de edad. "El precio se está acercando a los 40 reales por gramo, y está subiendo. Hace solo unos días era la mitad", le dijo Rodrigues al diario británico Daily Mail, cuando el frenesí por los meteoritos ya había retumbado en esas latitudes.

El joven salió a la calle justo después de la lluvia de piedras y encontró una de 7 centímetros de largo y 164 gramos de peso al lado de la iglesia local. Se la terminó vendiendo a un coleccionista estadounidense por cerca de US$ 1300. Muchos otros habitantes de Santa Filomena hallaron rocas de gran tamaño cerca de la iglesia, y se lo agradecieron a Dios.

Muchos de los pedazos más grandes fueron encontrados cerca de la iglesia local (Matt Roper)
Muchos de los pedazos más grandes fueron encontrados cerca de la iglesia local (Matt Roper)

"Mucha gente ha encontrado su piedra, y llegó en un momento en que muchos realmente necesitan algo de dinero para pagar las cuentas", relató el estudiante.

Un meteorito de 2,8 kilogramos estaba siendo negociado por el Museo Nacional, y su precio oscilaba alrededor de los 20 mil dólares. El más grande, de 38,2 kilos, aún esperaba al mejor postor.

Michael Farmer, un coleccionista de Arizona, sostiene un meteorito de 38,2 kilos (Michael Farmer)
Michael Farmer, un coleccionista de Arizona, sostiene un meteorito de 38,2 kilos (Michael Farmer)

Gabriel Silva, del Instituto de Química de la Universidad de Sao Paulo, se opuso a que las piedras terminen en manos de compradores extranjeros, por su valor científico. "Deberían abrir un museo en el pueblo y exponer los fragmentos de meteorito. Atraería turistas y permitiría la investigación científica", opinó.

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