Sarkozy dejó la presidencia, pero no las polémicas

El y Carla Bruni compraron un lujoso palacio en Marrakech por seis millones de dólares
Luisa Corradini
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11 de agosto de 2012  

PARIS.- El ex presidente francés Nicolas Sarkozy dejó hace poco menos de dos meses la presidencia, pero no los escándalos.

El y su esposa, Carla Bruni, compraron por poco más de seis millones de dólares un palacio de 1500 metros cuadrados cubiertos en Marrakech.

Pero la operación suscita enormes interrogantes porque algunas versiones aseguran que sería un regalo del rey Mohammed VI de Marruecos y otros rumores afirman que podría tratarse de un obsequio realizado por un rico promotor inmobiliario de Qatar.

La propiedad, de color ocre, está situada en el oasis de Marrakech, en una zona denominada "triángulo de oro", donde residen los millonarios europeos. Ese riad (palacio) está rodeado por un amplio parque arbolado y tiene una piscina de 21 por 7 metros que domina un panorama incomparable sobre el macizo montañoso del Atlas.

La verdadera joya de la residencia es la suite principal de 100 m2 -descripta como "espectacular"- que posee un lecho matrimonial "imperial" de 3,60 metros de ancho. Además, tiene siete suites de huéspedes, un cine y un salón de masajes.

Esas revelaciones se sumaron a la conmoción creada por el reciente libro El monarca, su hijo, su feudo de Marie-Célie Guillaume, colaboradora del ex ministro de Industria, Patrick Devedjian. En ese relato verídico, aunque escrito en forma de novela, la autora describe a un Sarkozy fascinado por el poder, obsesionado por la apariencia física y obnubilado por el sexo. En un pasaje particularmente crudo, el presidente exige (y obtiene) una felación de una alcaldesa del interior del país a cambio de un subsidio para un museo de historia medieval.

La supuesta adquisición del riad fue anunciada el 30 de julio por dos sitios marroquíes de Internet. Pero recién ayer la información fue reproducida en Francia por la versión web del semanario francés Le Point. Sarkozy no formuló hasta ahora ningún comentario. El ex presidente, junto con su esposa y su pequeña hija Giulia, se encuentra de vacaciones desde la semana pasada en la fastuosa residencia que posee Carla Bruni y su familia en Cap Nègre, en la Costa Azul.

La compra, según allegados a Sarkozy, se concretó al parecer a mediados de mayo, durante un viaje de descanso que realizó a Marruecos inmediatamente después de dejar el poder al término de cinco años de mandato. El ex presidente y su esposa realizaron un segundo viaje a Marrakech entre fines de julio y principios de agosto cuando, al parecer, ya se quedaron en la mansión. El precio de más de seis millones de dólares suscitó una serie de conjeturas en medios políticos.

El patrimonio de Sarkozy ascendía a 3,3 millones de dólares, según la declaración que presentó al Consejo Constitucional en el momento de oficializar su candidatura a un segundo mandato presidencial.

Ese documento, publicado el 24 de marzo en el Boletín Oficial, revela que en los cinco años que permaneció en el Palacio del Elíseo incrementó su fortuna en el equivalente a 814.000 dólares, esencialmente gracias al rendimiento de algunas inversiones que poseía antes de ser elegido, en 2007.

La diferencia que surge entre su fortuna personal y el precio del riad de Marrakech no implica necesariamente un enriquecimiento ilícito. La propiedad pudo haber sido comprada -total o parcialmente- con dinero de su esposa, indicó un parlamentario del partido de Sarkozy, Unión para un Movimiento Popular (UMP). Carla Bruni, en efecto, posee una fortuna considerable, reunida durante su carrera como modelo y cantante y, sobre todo, gracias a la herencia que recibió en 1996 tras la muerte de su padre, Alberto Bruni-Tedeschi, que fue un riquísimo industrial de Turín.

La información revelada ayer no constituye una verdadera novedad para los medios políticos franceses que, desde mediados de mayo, manejaban indicios sobre una casa de Sarkozy en Marrakech. El aspecto más inquietante de esas versiones reside en que la fastuosa residencia al parecer no fue comprada, sino que sería un regalo del rey Mohammed VI de Marruecos

A principios de año, un importante personaje de la Corte había deslizado ante un grupo de franceses la confidencia de que el rey "hizo un importante regalo a un jefe de Estado europeo con motivo del nacimiento de su bebe", pero no había dado nombres.

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