
Sin rastros de cuatro argentinos
Una pareja de novios y dos amigos que viajan juntos no se comunicaron con sus familias
1 minuto de lectura'
Hace cuatro meses, Camila Lavalle, de 28 años, y su novio, Ezequiel Ratti, de 31, iniciaron un viaje de aventura por Asia para conocer cada rincón de ese continente. Hasta última hora de ayer, nada se sabía de ellos.
Desde Nepal, Ezequiel le contó a un amigo el lunes pasado a través de un mensaje de audio de WhatsApp que tenían previsto hacer un trekking en el Parque Nacional Langtang sobre los Himalayas. Los iba a llevar un nepalés con quien se iban a hospedar en una aldea "para comer y vivir un poco la vida de los locales".
El jueves pasado, a las 23, Ezequiel habló por última vez con su hermana, Maru, y le dijo que ese día (ya era viernes en Nepal) finalmente iban a ir a hacer esa caminata desde Katmandú. Fue la última comunicación con los jóvenes porteños. Desde que se conoció la noticia del brutal terremoto, la familia intenta llegar a ellos por todas las vías posibles y está en contacto con Cancillería con la esperanza de localizarlos lo antes posible.
"La mamá de Camila está muy angustiada", contó a LA NACION Maru Ratti, que encabeza una campaña en las redes sociales en busca de su hermano y su cuñada.

Uriel Sterin habló el viernes a la noche con su familia. Emocionado, les contó que estaba por emprender con su grupo de aventura, que incluye a otro argentino, el camino desde Manang hacia Muktinath, una travesía que sólo se puede hacer a pie o a caballo. Ellos lo harían caminando, y su primera parada sería Ledar. Horas después, e informados del terremoto, no se pudieron contactar con Uriel. "Comunicate cuando leas el mensaje", le pidieron a Uriel sus familiares a través de WhatsApp, mail y Facebook. Todavía no tienen respuesta.
"El cruce que está haciendo es por arriba de una montaña. Hablando desde el optimismo, allá no hay comunicación", dice por teléfono a LA NACION el hermano de Uriel, Gabriel, que prefiere pensar en el mejor escenario.
"En Manang hay servicio de Internet, pero después, hacia el Norte, ya no. Lo que dijo él es que no iba a tener Wi-Fi por un par de días, que recién se iba a comunicar dentro de tres o cinco días", recuerda, sobre su comunicación con su hermano.El otro ciudadano argentino que acompañaba a Uriel es Gonzalo Zamorano, un fotógrafo mendocino de 30 años.


