
Thatcher visitó a Pinochet y le agradeció su ayuda por Malvinas
También lo elogió por haber llevado la democracia a Chile; Straw analiza su decisión.
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LONDRES.- Todo fue como en los buenos viejos tiempos, cuando el hombre fuerte de Chile estrechaba la mano de la Dama de Hierro frente a las cámaras de televisión y los halagos de los flashes fotográficos.
La imagen que ofrecieron en vivo a la audiencia del canal satelital Sky News -a la que habían citado con un día de anticipación- no logró, sin embargo, ocultar algunas diferencias con su feliz pasado.
El general chileno, vestido con un impecable traje príncipe de Gales azul, tuvo que apelar a un bastón de caña de un lado y al brazo de su esposa Lucía del otro para poder recibir de pie a la ex primera ministra británica en la puerta del living de su residencia, un edificio réplica de la era georgiana en el exclusivo barrio de Wentworth Estate, en Surrey.
Margaret Thatcher, ataviada con un elegante tallieur verde y su inseparable doble collar de perlas, se vio obligada también en un momento a ofrecerle un brazo, de modo que su aliado octogenario pudiera negociar una curva que le permitiría depositarse en una silla.
Como es habitual en encuentros bilaterales oficiales, los asientos habían sido arreglados de forma que las partes dialogaran cara a cara. "Me alegra haber tenido la oportunidad de venir", señaló Thatcher en forma pausada para permitir la traducción. "Baronesa, es un honor tenerla aquí", murmuró el ex dictador visiblemente emocionado.
Thatcher continuó el rito de admiración mutua diciéndole que le alegraba saber que estaba cómodo allí, pero fue de inmediato al grano: "Yo sé cuánto le debemos por su ayuda durante la campaña de Malvinas, la información que nos dio, comunicaciones, y también el refugio que dio a cualquiera de nuestras fuerzas armadas que hubieran, de haber sido hundidas, hecho camino hasta Chile.
"Yo también estoy muy al tanto de que es usted quien llevó la democracia a Chile -subrayó-. Usted puso en marcha una constitución adecuada para la democracia, la puso en efecto, se realizaron elecciones y luego, de acuerdo con el resultado, usted dio un paso al costado."
Pinochet escuchó todo sin aflojar una tensa sonrisa. "Esta es una casa simple, pero está llena de gratitud para usted -indicó-. Recibirla es sólo una humilde forma de agradecerle todas sus gentilezas."
Tras el intercambio de otro par de lisonjas y quejas por su detención ("cinco meses es mucho tiempo para estar confinado en una casa", sentenció la visitante), el grupo se puso de pie y ensayó una despedida para las cámaras. "Nos mantendremos en contacto", indicó la baronesa.
Lazos
Antes de que Thatcher partiera en su Jaguar negro, su vocero declaró: "El encuentro tuvo por fin enfatizar los lazos entre los dos países, y nos referimos a los verdaderos lazos, no al que ha sido amenazado recientemente con la detención del general Pinochet", indicó.
Frente a este episodio vale la pena preguntarse hasta qué punto Pinochet está al tanto de los cambios políticos registrados en Gran Bretaña y de la gravedad de la situación en la que se encuentra.
Porque si la reunión tuvo por fin darle argumentos al ministro del Interior, Jack Straw, para que lo dejara en libertad, el resultado puede que haya sido exactamente el contrario. "Si está lo suficientemente bien para recibir visitas, también lo está para presentarse ante los estrados", comentó en forma anónima a La Nación un funcionario de la cartera de Interior.
Straw dejó ayer en claro que está listo para emprender batalla contra la "revisión judicial" de su primera decisión la cual será analizada, a pedido de la defensa de Pinochet, pasado mañana ante la Corte Suprema.
Para ello contrató a Jonathan Sumption, uno de los abogados británicos más caros (cobra unos 1800 dólares la hora), con poca experiencia en el terreno de las extradiciones pero con una de las mentes legales más brillantes surgidas de Eton y Oxford.
El ministro sigue estudiando en detenimiento el último fallo de los lores con vistas a pronunciarse por segunda vez. Y sus allegados dicen que no acelerará la lectura por más que el miércoles último los jueces de la Corte Suprema pospusieron el análisis de la "revisión judicial" justamente para darle tiempo a que se pronunciara antes de comenzar otra instancia en lo que ya es un complicado laberinto legal.
Los abogados chilenos de Pinochet, Hernán Errázuriz y Miguel Schweitzer, habrían dicho al general que Straw volverá a fallar en su contra pero que volverá a su país "en cuestión de unos pocos meses", porque las chances de ser extraditado por sólo tres crímenes "son totalmente nulas".




