Tras la paliza electoral, los republicanos dan señales de flexibilizar algunos principios

Podrían suavizar su postura en temas como los impuestos y los controles de las armas
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27 de diciembre de 2012  

DES MOINES, Iowa.– Durante años, los republicanos estuvieron aferrados a sus pétreos principios conservadores, y resistieron las propuestas demócratas de aumentar impuestos, hacer una reforma inmigratoria integral y aplicar controles a las armas. Ahora, siete semanas después de la paliza que recibieron en las urnas, algunos líderes y seguidores del partido dieron señales de estar dispuestos a flexibilizar su postura en esos tres temas.

El aumento de impuestos para los norteamericanos más ricos, que para los republicanos fue siempre un anatema, ahora recibió el respaldo del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en sus negociaciones con Barack Obama para evitar el "abismo fiscal".

Algunas figuras del partido comenzaron a pedir un cambio de fondo en el abordaje republicano de la cuestión inmigratoria, después de que los votantes latinos les dieron la espalda a sus candidatos. Algunos que antes defendían el derecho a portar armas ahora abrieron la puerta a los controles, tras la masacre en la escuela Sandy Hook.

La semana pasada fracasaron los intentos de Boehner de convencer a su bancada del plan de reducción del déficit, que elevaría los impuestos a quienes ganen más de un millón de dólares al año, lo que deja al descubierto la reticencia de las bases a flexibilizar su postura fiscal.

Mientras tanto, los líderes republicanos se ven tironeados por derecha y por izquierda, y es muy pronto para saber si el partido que emerja de esta crisis de identidad será más o menos conservador que aquel que se mostraba tan confiado con las elecciones de 2012.

Durante años, los republicanos se opusieron a aumentarle los impuestos a nadie. Pero un sondeo de AP-GfK de este mes reveló que cerca de la mitad de los norteamericanos piensan que el recorte de impuestos de la era de George W. Bush debe expirar para quienes ganan más de 250.000 dólares al año.

La mayoría de los candidatos republicanos –entre ellos, Mitt Romney– también se opusieron a permitir que los inmigrantes ilegales tengan algún tipo de acceso a la ciudadanía. Pero las encuestas de boca de urna de las elecciones pasadas mostraron que la mayoría de los votantes aprueban que quienes trabajan ilegalmente puedan quedarse en el país.

El control sobre las armas fue durante décadas un anatema para los republicanos. Sin embargo, una encuesta del Washington Post/ABC News publicada tras la masacre de Connecticut reveló que el 54% de los norteamericanos ahora están a favor de imponer restricciones.

Romney fue el quinto candidato presidencial republicano en seis elecciones que sacó menos votos totales a nivel nacional que el candidato demócrata. Los republicanos perdieron escaños de su mayoría en la Cámara baja y perdieron aún más terreno en el Senado. Especial preocupación genera la gran pérdida de apoyo entre los hispanos, un grupo en el que Obama ganó por el 70 por ciento.

Cuando el Congreso reanudó sus sesiones tras las elecciones para debatir los impuestos y el gasto público, un grupo de prominentes republicanos, incluido el senador Tom Coburn, de Oklahoma, dio señales de que su bancada estaría dispuesta a abandonar su prédica en contra del aumento de impuestos como parte de un paquete de medidas destinadas a evitar un colapso presupuestario. A la cabeza de la iniciativa se encuentra Boehner, que le prometió a Obama que estaría dispuesto a avalar un aumento de impuestos para los norteamericanos más ricos.

Mientras que algunos demócratas exigieron de inmediato la aprobación de leyes más estrictas sobre la tenencia de armas, la mayoría de los republicanos se mantuvo en silencio. Y la virtual ausencia de republicanos en los debates dejó traslucir que algunos estaban reconsiderando su postura.

Si el silencio es una señal, habrá que esperar más cambios, por ejemplo, en el matrimonio homosexual, al que siempre se opusieron las bases. Algunos sondeos revelaron que la mitad de los norteamericanos piensan que el matrimonio entre personas del mismo sexo debería tener reconocimiento legal.

En una clara señal de que la batalla por el matrimonio homosexual también se libra en el interior de las filas republicanas, Newt Gingrich dijo que ya era tiempo de que los republicanos acepten los cambios en la opinión pública. "Llegó el momento de encontrar el modo de aceptar la realidad y de lidiar con ella", dijo Gingrich.

Traducción de Jaime Arrambide

J. Lederman y Thomas Beaumont

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