Trump busca darle impulso a la campaña con un polémico mitin

Simpatizantes de Trump, en el estadio en Tulsa, Oklahoma
Simpatizantes de Trump, en el estadio en Tulsa, Oklahoma Fuente: Reuters
Rafael Mathus Ruiz
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20 de junio de 2020  • 19:33

WASHINGTON.- Donald Trump ansiaba un estadio repleto. Aislado en Washington debido a la pandemia por el nuevo coronavirus , el presidente norteamericano había perdido en los últimos meses el contacto directo con seguidores, su "base", un duro conglomerado que se ha mantenido estoico, fiel y leal al republicano a pesar de todo, y acudió al llamado de su líder en Tulsa, Oklahoma, aun a riesgo de infectarse por verlo.

Los seguidores de Trump colmaron, durante toda la semana, las calles de Tulsa. Hubo gente que acampó días para verlo. Hoy, finalmente, miles se apretujaron en un estadio para escuchar esta noche el primer discurso del magnate, en vivo, desde el 2 de marzo, una prueba de que el idilio con su gente está intacto pese a la pandemia, el derrape de la economía -que llevó el desempleo a niveles que no se veían desde la Gran Depresión- y el último estallido social por nuevos casos de brutalidad policial contra negros. La ola de protestas renovó las críticas de racismo contra Trump y su gobierno. El acto se corrió un día para que no coincidiera con Juneteenth, la conmemoración del fin de la esclavitud.

"Queremos mostrar nuestro apoyo", dijo en la semana Robin Stites, que acampó desde el lunes fuera del estadio BOK Center, donde se hizo el acto, al diario The Oklahoman. "Trump y su familia dedicaron sus vidas a ayudar a nuestro país. Sacrificar una semana de nuestras vidas no es nada frente a lo que Trump ha hecho por nosotros", explicó.

El acto le permitiría al presidente dar una señal de fuerza y dejar en claro que, pese a que está muy relegado en las encuestas respecto del candidato demócrata, Joe Biden , s us posibilidades de triunfar están tan intactas como la lealtad de su gente.

Pero el rally desató una fortísima polémica porque fue en contra de todas las recomendaciones de los epidemiólogos, que durante meses, desde que la pandemia llegó a Estados Unidos, han urgido, una y otra vez, evitar ese tipo de conglomeraciones: unas 20.000 personas, encerradas durante horas en un estadio, hombro contra hombro, y casi nadie con barbijo.

Los expertos tienen un término para ese tipo de eventos: un "superpropagador" de contagios.

La preocupación por el acto de Trump creció a la par de la cantidad de nuevos casos confirmados en Oklahoma, un bastión republicano y uno de los estados del sur del país que "abrieron" temprano y que ahora ven un repunte de los casos, al igual que Texas o Florida , entre otros estados. El director de Salud de Tulsa, Bruce Dart, advirtió esta semana que el coronavirus aún se propagaba "muy eficientemente" en la ciudad, y que hubiera preferido que el acto fuera pospuesto.

Los dos principales expertos de la Casa Blanca, Anthony Fauci, el epidemiólogo estrella de Estados Unidos, y Deborah Birx, jefa del task force contra la pandemia, mostraron sus reparos contra el acto, según NBC News, y Fauci dijo que, al formar parte de la población de riesgo por su edad, no iría a los actos de Trump. De todos modos, recomendó a la gente que no fuera.

"La mejor manera de protegerse y prevenir la propagación de la infección es evitar las multitudes. Eviten las multitudes. Si de hecho, por una razón u otra, te sentís obligado a hacer eso, lo cual no recomendamos, entonces usa un barbijo en todo momento", dijo Fauci en una entrevista con CBS Radio.

"Cuando ves situaciones, cuando las personas no lo hacen, están en multitudes y no usan barbijos cuando están afuera, por supuesto, eso nos preocupa por el mayor riesgo de propagación de la infección", agregó.

La campaña de Trump obligó a la gente que fue al acto a aceptar un waiver, o "exención", al solicitar una entrada para deslindar de cualquier responsabilidad legal a la campaña o los organizadores ante un eventual contagio. La campaña dijo que le tomaría la temperatura a la gente y repartiría barbijos y alcohol en gel. Horas antes de que Trump aterrizara en Tulsa, la campaña informó que seis personas que trabajan en los preparativos del mitin dieron positivo al test del coronavirus.

El director de comunicaciones de la campaña, Tim Murtaugh, dijo que se iniciaron inmediatamente "procedimientos de cuarentena" y que ninguno asistiría al evento.

Un grupo de negocios y residentes le pidió a la Corte Suprema que exigiera la implementación de precauciones, como el uso de barbijo -el propio Trump se ha negado a usarlo- y distanciamiento social. La Corte rechazó anteayer ese pedido.

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