Trump enfrenta la compleja realidad de una guerra con Irán costosa e impopular
Se desmorona la predicción del presidente de un conflicto relativamente breve y con mínimas consecuencias económicas
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WEST PALM BEACH.– A dos meses de inicio de la guerra en Irán, el presidente Donald Trump enfrenta una cruda realidad: el conflicto ha demostrado ser costoso, profundamente impopular, y para colmo, de final abierto.
Los mercados energéticos están en caos, el Pentágono acaba de difundir su primera estimación pública sobre el costo de la guerra –unos 25.000 millones de dólares hasta el momento–, los legisladores republicanos del Congreso están casa vez más impaciencias, y Trump descarga su furia contra los aliados extranjeros de Estados Unidos, como Alemania, que no tienen el menor interés en sumarse a la batalla.
El viernes, frente a una multitud de simpatizantes, Trump repitió que no se arrepiente de nada.
“Hice algo… no sé… tonto, osado, pero inteligente”, dijo Trump en The Villages, una comunidad de jubilados ubicada en una zona fervientemente republicana. “Y lo volvería a hacer”.
Trump on Iran:
— Clash Report (@clashreport) May 1, 2026
I did something that was, I don’t know, foolish, brave, but it was smart; I would do it again. pic.twitter.com/aGUGHSdGfT
Sin embargo, Trump anticipó que sería un conflicto relativamente breve y con mínimo impacto económico, pero sus predicciones parecen desmoronarse a su alrededor.
Trump viene defendiendo esa guerra que lanzó junto a Israel el 28 de febrero y repite que es imperativo que Irán nunca acceda a un arma nuclear. Estados Unidos e Israel han destruido objetivos militares y han asesinado a los máximos dirigentes del país, incluido su líder supremo, pero el régimen iraní sigue intacto y con capacidad de infligir daño.
Mientras tanto, el conflicto continúa y Trump ha exhortado a los norteamericanos a no perder la perspectiva, citando como referencia las largas guerras de Vietnam e Irak para dar a entender que la intervención de Estados Unidos en Irán “ no es larga en absoluto”.
Hace apenas tres semanas, aseguró que Irán había accedido a todas sus demandas y sugirió que era inminente un avance decisivo en las negociaciones. Irán colaboraría con Estados Unidos para retirar su uranio enriquecido, los precios de la energía bajarían y la creciente crisis global, con sus posibles y graves repercusiones políticas, se aplacaría.
Nada de eso ocurrió.
.@POTUS: "Iran wants to make a deal, and we're dealing very nicely with them. We've got to have no nuclear weapons. That's a big factor, and they're willing to do things today that they weren't willing to do two months ago." pic.twitter.com/4jVwoNI0VI
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) April 16, 2026
Desde entonces Trump ha dado mensajes contradictorios sobre el futuro de la guerra: por un lado, sostuvo que Irán deseaba llegar a un acuerdo, pero que el gobierno de Teherán estaba en una situación tan caótica que era difícil saber quién tomaba las decisiones, por el otro, dijo que no valía la pena que sus enviados viajaran 18 horas en avión para negociar un acuerdo que podría no concretarse.
El viernes, tras declarar que no estaba satisfecho con la última propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, Trump dijo: “Francamente, capaz sea mejor no llegar a ningún acuerdo. ¿Saben por qué? Porque no podemos permitir que esto siga.”
El sábado, pareció reafirmar su postura con un posteo en las redes sociales donde aseguraba estar revisando la última propuesta iraní, aunque no podía imaginar “que fuera aceptable”.

Trump ha dicho que para la operación en Irán tomó como modelo la de enero en Venezuela, donde las fuerzas norteamericanas derrocaron al entonces presidente Nicolás Maduro. Pero son escenarios muy diferentes. En Venezuela fue derrocado solo Maduro, mientras que gran parte del gobierno siguió en el poder y estuvo dispuesto a colaborar con Trump. No es el caso de Irán, en parte porque su gobierno tiene amplias capacidades militares.
Por el momento, ambas partes parecen estar trabadas en una pulseada: ante la negativa de Irán a acceder al reclamo de entregar su uranio enriquecido, Washington mantiene el bloqueo a la navegación iraní. El viernes, al celebrar la incautación de uno de los buques de carga iraníes, Trump calificó a la Armada de Estados Unidos de verdaderos “piratas”. Y según informó el sábado la agencia de noticias Fars, un alto general iraní sostuvo que era factible que se produjera una nueva confrontación entre Irán y Estados Unidos.
También Trump reconoció que la guerra en Irán podría reiniciarse. El sábado, en Florida, le dijo a la prensa que existe la posibilidad de reanudar de los ataques militares, aunque no ofreció detalles. “Pero ya saben, puede ser que pase”, afirmó.
.@POTUS on restarting military strikes against Iran: "I can't tell that to a reporter. If they misbehave, if they do something bad — but right now, we'll see. It's a possibility that could happen, certainly." pic.twitter.com/bf9Jmgf7M8
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) May 2, 2026
Se estima que el estrecho de Ormuz permanecerá virtualmente cerrado durante semanas, aumentando las chances de que el precio de la energía siga por las nubes durante un tiempo largo. A pesar de que Trump sostuvo que el precio del gas pronto bajará, su secretario de Energía, Chris Wright, el mes pasado reconoció que tal vez sigan siendo altos durante el resto del año.
El cierre del estrecho también complica el crucial viaje de Trump a China, agendado para dentro de dos semanas. El presidente Xi Jinping viene exigiendo que Estados Unidos reabra la vía marítima por la que pasa un tercio de las importaciones de petróleo y gas que consume China.
La guerra también ha profundizado las diferencias entre Trump y sus aliados internacionales. Después de que el canciller alemán Friedrich Merz dijera que el mandatario norteamericano estaba siendo “humillado” en la guerra con Irán, Trump arremetió contra el líder europeo, y la Casa Blanca anunció el retiro de miles de tropas de Estados Unidos estacionadas en Alemania. También sugirió que la misma suerte podrían correr Italia y España, países que se han distanciado de la guerra.

A pesar de que el viernes se cumplió el plazo legal de 60 días para solicitarle permiso al Congreso para continuar con la guerra, Trump se ha negado a hacerlo y desde su gobierno argumentan que no necesita dicha aprobación porque el alto el fuego básicamente detuvo el vencimiento de los plazos.
Pero apenas unas horas después de enviar esa explicación al Congreso, Trump socavó su propio argumento.
“Como saben, estamos en guerra”, dijo Trump en Florida. “Porque supongo que estarán de acuerdo en que no podemos permitir que unos lunáticos tengan armas nucleares”.
Algunos republicanos rechazaron el argumento de que el plazo se había detenido, en medio de una creciente preocupación por el costo de la guerra y a tan solo seis meses de unas elecciones de mitad de mandato en las que se prevé que los republicanos sufran fuertes pérdidas en ambas Cámaras. A principios de esta semana, los funcionarios del Pentágono informaron que hasta el momento la guerra le ha costado a Estados Unidos unos 25.000 millones de dólares, aproximadamente el costo de la ampliación de los beneficios del sistema de salud pública Obamacare, principal causa del prolongado shutdown que tuvo paralizado al Estado norteamericano el año pasado.
.@POTUS: "You cannot give Iran a nuclear weapon — because they would use it on a place called Israel very quickly, and they would use it in the Middle East, and they would use it in Europe, and we'd be next. And it's NOT going to happen." pic.twitter.com/GISUcpDvnR
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) May 2, 2026
Trump responde repitiendo una y otra vez –incluso en la cena de Estado con la familia real británica y en un discurso sobre recortes de impuestos en Florida– que desmantelar las capacidades nucleares de Irán justifica cualquier aumento en los precios de la nafta causado por la guerra.
Sin embargo, la mayoría de las encuestas muestran que la guerra es sumamente impopular entre los norteamericanos.
Matthew Bartlett, estratega republicano y exfuncionario del Departamento de Estado durante el primer gobierno de Trump, dice que los votantes no se quedarán conformes con explicaciones a medias y mensajes inconsistentes.
“La comunicación ha sido un desastre”, apunta Bartlett. “Y hay que recalcar que durante esta semana el aspecto político, económico y hasta diplomático siguió empeorando. La tendencia fue negativa en todos los temas, y no es buen augurio si vamos a adentramos en otra semana o incluso otro mes de guerra”.
Traducción de Jaime Arrambide
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