Trump plantea una elección entre dos modelos de país: trumpismo o socialismo

Trump y Pence, en la convención republicana
Trump y Pence, en la convención republicana Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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25 de agosto de 2020  • 17:42

WASHINGTON.- Hace cuatro años, Donald Trump prometió "restaurar la grandeza de Estados Unidos". Este año, con el país de rodillas por la pandemia del coronavirus, Trump y sus más fieles partidarios lanzaron su campaña en busca de la reelección con la misma promesa, y una lúgubre advertencia: si Estados Unidos le entrega la Casa Blanca a los demócratas, caerá en el socialismo, el caos y la anarquía.

Ese fue el mensaje que dejó el primer día de la Convención Nacional del Partido Republicano, un "Trumpfest" que ofreció pinceladas de una realidad paralela a la del país arraigada en un relato que presentó al magnate como el "defensor de la civilización occidental", el creador de "la economía más inclusiva de todos los tiempos", y un presidente cuya "acción rápida y liderazgo salvaron miles de vidas" durante la pandemia del coronavirus.

Trump y la cúpula republicana habían anticipado una convención optimista, con discursos que harían énfasis en el futuro del país y apelarían a la mística de Ronald Reagan, que describía a Estados Unidos como una "ciudad brillante sobre una colina". Pero los discursos de los principales oradores de la primera noche intercalaron elogios al mandatario y alabanzas a valores del país con crudas advertencias sobre el futuro bajo un eventual gobierno demócrata, al que asociaron al socialismo, y la pérdida de libertad.

Nikki Haley, la primera embajadora ante las Naciones Unidas de Donald Trump, y una eventual presidenciable para 2024, dijo que un gobierno de Joe Biden y Kamala Harris le dirá a los norteamericanos "cómo vivir, y qué pensar".

"Su visión para Estados Unidos es el socialismo. Y sabemos que el socialismo ha fracasado en todas partes", dijo Haley. "Quieren decirles a los estadounidenses cómo vivir, y qué pensar. Quieren que el gobierno se haga cargo de la salud. Quieren prohibir el fracking y acabar con millones de puestos de trabajo. Quieren aumentos masivos de impuestos para las familias trabajadoras. Joe Biden y la izquierda socialista serán un desastre para la economía. Pero el presidente Trump está liderando una nueva era de oportunidad", comparó.

La campaña presidencial en Estados Unidos es vista largamente como un referendo sobre la presidencia de Trump. Pero la aprobación de su gestión deambula el 40%, y Trump aparece rezagado en todas las encuestas respecto de Biden. Tras el golpe de la pandemia, y con la economía deshilachada y un desempleó de dos dígitos, la campaña de Trump replanteó la pelea por la Casa Blanca como una elección entre dos visiones antagónicas para el país: trumpismo, o socialismo bajo los demócratas.

"Joe Biden y la izquierda radical también vienen ahora por nuestra libertad de expresión, y quieren intimidarnos para que someternos", dijo el hijo mayor de Trump, Donald Trump Jr. "Es casi como si esta elección se perfilara como iglesia, trabajo y escuela contra disturbios, saqueos y vandalismo, o, en palabras de Biden y los demócratas, 'protesta pacífica'", insistió.

"Quieren destruir este país"

Unos minutos antes, en uno de los discursos más comentados de la noche, la novia de Junior, Kimberly Guilfoyle, una abogada quien fue fiscal de distrito en San Francisco quien estuvo casada con el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, dijo que Biden y los demócratas "quieren destruir" al país.

"Quieren destruir este país y todo por lo que hemos luchado y apreciamos. Quieren robar su libertad. Quieren controlar lo que ven, piensan y creen para poder controlar cómo viven. Quieren esclavizarlos a la ideología progresista débil y dependiente de víctima hasta el punto de que no reconozcas a este país ni a ti mismo", lanzó.

El principal orador de la noche, el senador de Carolina del Sur, Tim Scott, único afroamericano republicano en la Cámara alta del Congreso, ofreció un discurso con un enfoque más matizado, al afirmar que la elección no era sobre Trump o Biden, sino sobre "la promesa de Estados Unidos". Pero incluso Scott cerró con una advertencia

"No se confundan. Joe Biden y Kamala Harris quieren una revolución cultural. Un Estados Unidos fundamentalmente diferente. Si los dejamos, convertirán a nuestro país en una utopía socialista, y la historia nos ha enseñado que ese camino solo conduce al dolor y la miseria, especialmente para las personas trabajadoras que esperan ascender", afirmó.

La campaña de Trump reforzó así su estrategia de pegar a Biden , un político moderado al que incluso los progresistas demócratas miran de reojo por considerarlo demasiado centrista, con una izquierda radical, mucho más cerca de la visión que encarna el senador socialista Bernie Sanders, quien respaldó a Biden y trabajó junto a su equipo para puliar la plataforma partidaria.

Además de la voz de las figuras políticas, la campaña de Trump y los republicanos buscaron sumar gente común para mostrar el respaldo al presidente. Máximo Alvarez, un empresario cubano radicado en Florida quien llegó a Estados Unidos cuando era un chico dijo en un poderoso discurso que terminó en lágrimas que Trump estaba luchando contra "las fuerzas del socialismo, el comunismo y el totalitarismo". Patricia y Mark McCloskey, una pareja de St. Louis, Misuri, que apuntó con un arma y un rifle semiautomático a manifestantes que protestaban en su barrio por el asesinato de George Floyd, dieron un mensaje grabado que también dejó fuertes advertencias.

"Los radicales no están contentos con solo marchar en las calles. Quieren tomar los pasillos del Congreso. Quieren poder", dijo Mark. Patricia ofreció luego otra advertencia: "Quieren abolir los suburbios por completo".

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