
Un atentado en Jerusalén dejó 18 muertos
Un terrorista palestino hizo detonar una bomba en una pizzería repleta de gente; Israel lanzó anoche una fuerte represalia Es el peor ataque en cinco años en Jerusalén Responsables palestinos advirtieron a Israel que "pagará caro" si ordena una represalia Fuerte condena internacional
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JERUSALEN.- Al menos 18 personas murieron, incluidos seis niños, y otras 90 resultaron heridas ayer, cuando un suicida palestino hizo detonar una bomba en una atiborrada pizzería del centro de Jerusalén, cometiendo el peor atentado que esta ciudad ha sufrido en cinco años.
Anoche, al cierre de esta edición, aviones israelíes atacaron con misiles blancos palestinos en la ciudad cisjordana de Ramallah, en un primer indicio de lo que puede convertirse en una severa represalia tras el atentado.
La masacre, reivindicada por el grupo radical islámico Hamas (en un principio, la Jihad Islámica también se había atribuido la autoría del acto), es también la segunda más grave en 10 meses de enfrentamientos, luego de que en junio último un kamikaze palestino se inmoló frente a una discoteca de Tel Aviv, matando a 21 jóvenes.
Según el relato de numerosos testigos, muchos en estado de shock, Izz el-Din Al-Masri, de 23 años y oriundo de la localidad cisjordana de Jenin, entró, a las 14 de ayer, en la pizzería Sbarro con paso decidido e inmediatamente hizo explotar la bomba que llevaba oculta en una bolsa y que había llenado de clavos y tornillos a fin de hacerla más mortífera.
El lugar, situado en una de las esquinas más frecuentadas de Jerusalén (en el cruce de las calles Jaffa y King George), estaba repleto de gente, en particular muchas jóvenes madres que, aprovechando el día de sol, habían salido a pasear con sus hijos.
La televisión pública israelí interrumpió sus programas de inmediato para difundir en forma continua imágenes de personas ensangrentadas, cuerpos tendidos sobre la vereda y estremecedores testimonios.
"Lo peor que vi, que creo que me perseguirá durante el resto de mi vida, fue un bebe sentado en un cochecito fuera del comercio, muerto, y su madre llorando histérica a su lado", relató a la televisión Naor Sharab, un soldado que caminaba cerca de la congestionada intersección.
Anat Amar, que comía pizza con sus cuatro hijos en el momento de la explosión, comentó: "Escuché un estallido ensordecedor y enseguida vi cómo, sobre mi cabeza y en medio del humo, mi hija pequeña volaba y caía al suelo, con todas las sillas cayéndole encima".
"Le grité a mi hijo mayor; él la rescató y todos salimos corriendo como pudimos", agregó el hombre, que, al igual que sus hijos, sólo sufrió heridas leves. Otros tuvieron menos suerte, como una familia completa de colonos judíos del asentamiento de Talmon.
La mayoría de las víctimas eran israelíes, pero, según la radio pública, también figuran entre los muertos un turista brasileño y una estadounidense. Se trata del brasileño Giora Balach, de 60 años, y de la norteamericana Judith Greenbaum, de 31.
Mientras los israelíes lloraban aún a sus muertos y los hospitales se esforzaban por atender a las víctimas, muchas de ellas en grave estado, aviones israelíes bombardeaban varios edificios policiales y civiles en la ciudad de Ramallah, informaron fuentes palestinas. Según los primeros datos, varias construcciones fueron destruidas, pero aparentemente no se registraron víctimas, ya que, por temor a una represalia israelí, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) había ordenado evacuar las instalaciones.
Por otro lado, fuerzas israelíes irrumpieron en oficinas de la Organización para la Liberación Palestina en Jerusalén y siete funcionarios fueron detenidos para ser interrogados.
Respuesta anunciada
Tras una reunión del primer ministro Ariel Sharon con su gabinete para analizar la respuesta al atentado suicida, un alto responsable israelí, que prefirió el anonimato, no dejó dudas sobre el hecho de que habría una respuesta militar al ataque, y dijo que ésta "será la apropiada y adecuada".
"Será proporcional al hecho, y hemos comprobado que fue horrible", agregó la fuente, a pesar de que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, pidió a Sharon la "máxima moderación" para evitar una sangrienta represalia.
A su vez, Marwan Barghouti, el jefe en Cisjordania de al-Fatah, el movimiento de Yasser Arafat, advirtió que Israel "pagará caro" en las próximas 24 horas los ataques que realice contra los palestinos.
Mucho más moderado, Arafat condenó el atentado contra "civiles inocentes". Poco antes, el presidente estadounidense, George W. Bush, había llamado al líder palestino y lo instó a condenar el ataque y arrestar a los responsables.
"Deploro y condeno enérgicamente el atentado terrorista -dijo Bush en una declaración escrita-. Nada se gana con semejantes actos cobardes."
Egipto, Jordania, la Liga Arabe, Francia, Gran Bretaña, Rusia y las Naciones Unidas, entre otros, se sumaron a la condena unánime del atentado.
Los únicos que festejaron fueron, al parecer, los refugiados palestinos del campamento de Ein el-Hilweh, en el Líbano, que celebraron el ataque bailando, disparando sus fusiles al aire y repartiendo caramelos.
Los más sangrientos
Estos son los atentados más sangrientos contra blancos israelíes desde el comienzo de la segunda intifada, en septiembre de 2000.
14 de febrero de 2001: un palestino al volante de un ómnibus vacío embiste a un grupo de militares y civiles al sur de Tel Aviv, causando 8 muertos (siete de ellos soldados) y 20 heridos.
18 de mayo de 2001: un atacante suicida provocó seis muertos y 106 heridos en la entrada de un centro comercial en Netanya. El atentado fue reivindicado por el grupo Hamas.
1° de junio de 2001: un kamikaze palestino dejó 21 muertos y 75 heridos al hacer estallar una bomba cerca de una discoteca, en Tel Aviv. El ataque lo reivindicó la Jihad Islámica.
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