
Un neonazi intentó asesinar a Chirac
El joven de ultraderecha quería "cambiar el régimen"; fue controlado por un grupo de espectadores tras haber disparado
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PARIS.- El presidente Jacques Chirac escapó ayer ileso al primer intento de atentado contra un mandatario francés en casi tres décadas. A pesar de las estrictas medidas de seguridad, un joven neonazi, que quería asesinarlo para "cambiar el régimen", le disparó en medio del tradicional desfile del 14 de julio con una carabina que había escondido en un estuche de guitarra. Luego fue neutralizado por un grupo de espectadores.
Inmediatamente después, Maxime Brunerie, de 25 años, fue detenido por los gendarmes. Antes intentó suicidarse volviendo el arma contra sí, según dijo el ministro de Libertades Locales, Patrick Devedjian.
"Quise asesinar al presidente y luego matarme", declaró el ultraderechista Brunerie durante su interrogatorio, según dijeron fuentes de la policía francesa. Su objetivo no sólo era "cambiar el régimen" en Francia sino también "cambiar el mundo".
Horas más tarde, tras ser descripto por los investigadores como "un mitómano de extrema derecha", Brunerie fue trasladado a un establecimiento psiquiátrico.
La Brigada Criminal intenta ahora determinar si Brunerie era parte de una conspiración o si actuó sólo. En principio, al registrar la casa de Brunerie, en un barrio residencial de Courcouronnes, en las afueras de París, los gendarmes no hallaron "nada significativo ligado a la preparación de un atentado".
Brunerie es miembro del GUD, un movimiento de estudiantes de extrema derecha próximo a los skinheads. Desde 1997 participa en manifestaciones neonazis. Sin embargo, sus vecinos lo describieron como "un joven tranquilo y muy discreto".
"No es un incidente, es un atentado. Un hombre de extrema derecha, más a la derecha todavía que el Frente Nacional, trató de atentar contra la vida del presidente de la república", resumió Devedjian.
Por los espectadores
Eran cerca de las 10 de la mañana en Francia cuando el auto militar descubierto en el que Chirac encabezó el desfile comenzó a descender por los Campos Elíseos. El mandatario se disponía a pasar revista a efectivos de sus fuerzas armadas y a cadetes de la academia militar de West Point y bomberos de Nueva York, invitados de honor al festejo del aniversario de la toma de la Bastilla.
Brunerie, que había logrado vulnerar las estrictas medidas de seguridad desplegadas para el desfile, se mezcló entre los espectadores. Estaba tras las vallas de control, "a unos 150 metros" de donde pasó Chirac, según informó Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, y a unos "40 metros", según los testigos. Disimulada en un estuche de guitarra, estaba su carabina 22 Long Rifle, cargada con cinco cartuchos.
Apodados "los mosqueteros del presidente, unos cincuenta gendarmes de elite custodian constantemente al mandatario. Pero, en este caso, fue un grupo de espectadores el que logró neutralizar al atacante. Cuando el presidente iniciaba la bajada de la Avenida de los Campos Elíseos en su auto, cerca del Arco del Triunfo, Brunerie hizo un disparo que no dio en su blanco.
"Un espectador, luego del primer disparo, agarró el caño (del arma) que pasaba sobre su hombro y lo orientó hacia el cielo, mientras que otros tres espectadores lo ayudaron a controlar el arma", explicó Sarkozy.
Mohamed Chelali, de 50 años, un turista franco-canadiense, fue uno de esos espectadores. "Un vecino golpeó la mano del tirador mientras yo agarraba una parte del arma. Otro hombre agarró el fusil por la parte superior. El joven se negaba a soltar su arma. Sujetábamos su carabina mientras que otro lo agarraba por el cuello. La gente gritaba «policía, policía»", agregó.
Jean-Luc, un parisiense de 49 años que no dio su apellido, agregó: "De inmediato vi un militar saltar una valla y caer sobre el hombre. Policías llegaron de inmediato y lo esposaron. El decía "no me lastimen"". Mientras la policía detenía a Brunerie, el desfile continuaba con normalidad y pocos de las decenas de miles de espectadores se percataron de lo que sucedía.
Ataques fallidos
Margaret Thatcher: en 1984, el IRA voló el hotel en el que la primera ministra y todo su gabinete se hospedaban, en Brighton, durante una conferencia del Partido Conservador. Thatcher sobrevivió, pero murieron cuatro personas.
Hosni Mubarak: en 1995, cuando llegaba a una cumbre en Addis Abeba, en Etiopía, sobrevivió al intento de asesinato de un grupo de extremistas que, según Egipto, estaba apoyado por Sudán.
Rey Juan Carlos: las fuerzas de seguridad españolas desbarataron, en 1995, un plan de ETA para asesinar al rey Juan Carlos en San Sebastián.




