Una "asesora" con acento cordobés

Alicia Peressutti fue llamada por el Papa para aportar en la lucha contra la trata
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18 de noviembre de 2014  

ROMA (De nuestra corresponsal).- No es común alojarse en la Casa Santa Marta, el hotel del Vaticano que se convirtió en el hogar de Francisco. Pero Alicia Peressutti, cordobesa que se ha convertido en una virtual "asesora" del Vaticano y del Papa en la lucha contra la trata de personas, tiene este privilegio. En ésta, su tercera vez bajo la sombra de la cúpula de San Pedro, el privilegio fue doble: "¡Estoy en una habitación en el segundo piso, el mismo donde para Francisco!", reveló, encantada.

Peressutti está al frente de la ONG Vínculos en Red, de Villa María, Córdoba, que junto a la Academia Pontificia de Ciencias, presidida por el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo y Global Freedom Network, organizó el sábado y el domingo pasados en el Vaticano algo sin precedente: un simposio de jóvenes contra la prostitución y la trata de personas. Participaron más de 100 jóvenes de todos los continentes, de entre 18 y 25 años, entre ellos muchos que trabajan territorialmente con este drama y otros que son sobrevivientes o familiares de víctimas. Entre ellos había budistas, evangélicos, luteranos, feministas y católicos, que en una declaración final instaron a los Estados, instituciones, sociedad civil y ciudadanía a comprometerse a continuar la lucha contra la prostitución y la trata de personas.

Cordobesa, de 44 años, madre de cuatro hijos y docente, Peressutti escribió nueve novelas sobre este tema, basadas en hechos reales. Con el apoyo de las hermanas Adoratrices de Villa María, que asisten a mujeres víctimas de explotación sexual, puso en pie Vínculos en Red, una ONG que desde hace 18 años se ocupa de rescatar, contener y reinsertar en la sociedad a víctimas de trata. Un flagelo que Francisco no dudó en definir como un "crimen contra la humanidad", que afecta a 21 millones de hombres, mujeres, niños y niñas de todo el mundo, una cifra que aumenta en tres millones cada año, según cálculos de la OIT. Pero un tema que "tiene poco respaldo", lamenta Alicia.

"El mundo de la trata y de la prostitución es un mundo de absoluta oscuridad, de mafias, donde se mueve mucho dinero. Una víctima de trata laboral produce 2000 dólares por mes; una víctima de explotación sexual, 20.000 dólares por mes, y una víctima de pornografía infantil, 40.000 dólares por mes. Es un problema de números. ¿Por qué a los Estados les cuesta tanto tomar acciones contra todo esto? Por el nivel de números, por el dinero que se mueve. ¿A dónde va el dinero del crimen organizado? ¿Quiénes son los beneficiarios? Hay todo un circuito financiero-empresario", denuncia, en diálogo con LA NACION.

Peressutti conoce a Jorge Bergoglio desde hace muchos años. "Siendo arzobispo de Buenos Aires, siempre apoyó el tema. Él nos ayudaba en todo sentido y de todas las maneras. Por eso cuando fue elegido papa confieso que tuve un gesto muy egoísta: lloré mucho porque pensé que no lo iba a ver más. Yo no lo iba a venir a molestar acá al Vaticano, el Papa está para otras cosas", confiesa. "Pero un día, en octubre del año pasado, me llegó un mail de monseñor Sánchez Sorondo, que decía que el Papa le había prestado mis novelas y que le había pedido que me invitara al simposio sobre trata que estaba organizando. Yo no lo podía creer: era la primera vez que salía de la Argentina y que viajaba en avión", evoca.

Desde entonces, todo cambió para Alicia. "El Papa instaló en la agenda mundial un tema del que nadie hablaba y eso tiene un valor enorme. El Papa se ha transformado en líder mundial en esto. Y creo que la única manera de erradicar todo lo que tiene que ver con la trata de personas es que la sociedad diga que se tiene que terminar", destaca.

Anteayer, Francisco agradeció a los jóvenes que participaron en el simposio organizado sobre el tema por su vieja amiga y ahora "asesora", Alicia, evocando al humorista Luis Landriscina. "Landriscina decía: la vaca cuando nos da la leche colabora para nuestra alimentación, se da la leche y se hace el queso, entonces hacemos un sándwich, el sándwich de queso es un poco soso, entonces hay que ponerle jamón, entonces vamos a ver al chancho y el chancho para hacer el jamón no colabora, se compromete y da la vida y nos da el jamón. Comprometerse es dar la vida, es jugarse la vida, y la vida tiene sentido solamente si uno está dispuesto a jugarla para el bien de los demás."

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