
Vuelve la tensión entre Bolivia y Brasil por los hidrocarburos
Después de que La Paz decidió asumir el control de las refinerías de Petrobras
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LA PAZ.- La decisión del gobierno de Bolivia de asumir el control comercial de las dos refinerías que la empresa estatal brasileña Petrobras tiene en ese país, en el marco de la controvertida nacionalización de los hidrocarburos, provocó ayer un duro cruce de acusaciones con su vecino Brasil, que calificó de "inaceptable" el anuncio y pidió a las autoridades bolivianas que revieran la medida.
Sin embargo, aunque no hubo confirmación por parte del gobierno boliviano, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, anunció, al cierre de esta edición, que La Paz había suspendido momentáneamente su decisión. "La decisión [...] ya fue congelada", afirmó en una entrevista por televisión. "Cualquier cosa que suceda con Petrobras allá tiene que ser negociada con el gobierno [brasileño]", añadió Lula.
Petrobras, el mayor inversor extranjero en Bolivia, con 1500 millones de dólares invertidos en la última década, fue la empresa más afectada por la nacionalización de los hidrocarburos, anunciada en mayo pasado.
La repentina decisión boliviana sumó un nuevo elemento de tensión a las turbulentas negociaciones energéticas entre los dos países y provocó duras declaraciones del gobierno brasileño, que se manifestó "sorprendido" y "preocupado" por la "grave" medida adoptada por Bolivia. Las autoridades brasileñas, además, cancelaron una reunión bilateral prevista para hoy, en la que se iban a reabrir las negociaciones en torno del precio del gas boliviano.
El gobierno de Bolivia otorgó el martes pasado el control de la refinación y el monopolio de la comercialización del petróleo a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), sin el pago de indemnizaciones, por considerar "inadecuados e irracionales" los beneficios y rendimientos obtenidos hasta ahora por las multinacionales.
La decisión, en realidad, había sido tomada el pasado 1º de mayo, cuando se decretó la nacinalización de los hidrocarburos, pero hasta ahora no había sido puesta en práctica.
El anuncio fue recibido en Brasil como un nuevo endurecimiento del gobierno de La Paz, al que acusan de querer asumir el control de las refinerías de Petrobras sin el pago correspondiente por esas instalaciones. Por eso, Lula decidió suspender una reunión que iba a mantener hoy en La Paz el ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, con representantes del gobierno boliviano, para relanzar las negociaciones.
Rondeau criticó ayer lo que consideró una "medida unilateral" y un "inaceptable secuestro de ingresos" de Petrobras. "Actitudes como ésta estremecen la relación de Brasil con Bolivia", dijo el funcionario.
Por su parte, la jefa de gabinete brasileña, Dilma Rousseff, admitió que el gobierno estaba "preocupado" y afirmó que esta nueva disposición de La Paz no coincidía "con lo acordado con el gobierno boliviano" en las negociaciones mantenidas hasta ahora.
El equipo boliviano-brasileño debía reabrir hoy las negociaciones sobre la adecuación de Petrobras al decreto de nacionalización que norma las actividades de producción y refinación, además de cuestiones relacionadas al precio de venta del gas. Las negociaciones, que comenzaron inmediatamente después del anuncio de la nacionalización de los hidrocarburos, están paralizadas desde julio pasado.
Brasil compra 25 millones de metros cúbicos diarios de gas natural de Bolivia, lo que equivale a la mitad del consumo interno brasileño.
Por otro lado, en el frente interno, el gobierno de Morales se preparaba ayer para una nueva ofensiva de la oposición, que está embarcada en una campaña para detener los intentos del oficialismo de controlar la asamblea constituyente. Los comités cívicos de las cuatro regiones más ricas del país se reunirán hoy con prefectos de los otros cinco departamentos de Bolivia, en un intento por lograr su respaldo en su campaña contra las actitudes "dictatoriales" de Morales.


