
A la maestra, con especial cariño
Gloria Kazda dio clases a alumnos como Julio Bocca y Raquel Rosetti.
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Siempre existe el recuerdo hacia aquellos maestros que marcaron rumbos en la vida de cada persona. Cuando aquí se habla de danza clásica, el nombre que surge de una gran docente es el de Gloria Kazda.
Nacida en la ciudad de Pribor (de donde era oriundo Sigmund Freud), en la provincia de Moravia, Checoslovaquia, el 26 de septiembre cumplirá 87 años. Continúa dictando clases en su estudio. Su personalidad austera a la par que cálida manifiesta esperanza; su máximo deseo es seguir aprendiendo, es la clave de su vida.
Anoche, en la última de las funciones de "Coppelia" que presentó el Ballet del Colón, la embajada de la República Checa, a través de su representante, Jan Kopecký, y ese teatro, a partir de la organización de una de sus admirables ex alumnas, Raquel Rossetti, quien hoy ocupa la dirección del elenco, realizaron un homenaje a su labor.
Suele fumar, toma café y habla serenamente. En las clases sigue "marcando" (mostrar) los pasos con la precisión de una adolescente. Lo único que no hace es saltar, por las dudas. Su historia puede ser similar a la de otros que llegaron a esta tierra huyendo de las guerras y del hambre. En su patria, que acababa de independizarse después del dominio de trescientos años de los Habsburgo, no había qué comer, lisa y llanamente: estuvieron un año alimentándose exclusivamente con papas y pepinos. Fue cuando los padres de Gloria decidieron, en 1923, venir a nuestro país.
Aquí vivía una tía que acogería a toda la familia (cuatro hijos) en su casa.También fue ella la que les envió el dinero para los pasajes de tercera clase en barco. La travesía duró un mes: Gloria y su hermana Sofía, para entretenerse y alegrar a otros pasajeros, bailaban danzas típicas. Así les daban monedas y algunos víveres que servirían para abastecer a su gente. También aquel dinero sirvió para que en la escala en Río de Janeiro le compraran zapatos a Gloria: tenía sólo unos de papel hechos por su mamá.
A los 16 años, cuando llegó a Buenos Aires, no sabía una palabra de castellano. Las primeras palabras que aprendió fueron leche y azúcar. Se las repetía por la calle en tanto miraba las vidrieras (vivían en el centro), hasta que llegaba al comercio: la distracción le había hecho olvidar todo. -¿Cómo comenzó su vocación por la danza? @- Texto Diario:-Trabajaba en una casa de moda como costurera cuando me regalaron dos entradas para ir al Colón a ver ballet. Cuando salí, le dije a mi madre que lo único que quería era ser bailarina. El problema era mi edad; ya era un poco grande. Sin embargo, por cómo estaba preparada mi musculatura, pude hacer los estudios en el Colón. -¿Algún secreto en especial? -¡No! (se ríe). EnChecoslovaquia existe la Sociedad Sokol (halcón) de cultura física. No se hacían deportes sino un training similar a lo que actualmente se llama gimnasia artística, inclusive, con aparatos. Yo iba desde mi infancia. De tal modo que estaba entrenada para el movimiento corporal.
@:Kazda ingresó en la escuela y después en el cuerpo de baile del Colón, donde estuvo treinta y un años, de los cuales sólo faltó siete días. Fue la primera jubilada de ese elenco y trabajó con todos los grandes maestros, como la legendaria Esmée Bulnes y Michael Borowski, y con los célebres coreógrafos Michael Fokin, Leónide Massine y Margarita Wallmann.
-¿Cómo se inclinó a la docencia? -Mi afán siempre fue aprender. A los profesores y coreógrafos que tuvimos acostumbraba a preguntarles todo sobre lo que podía ser una dificultad o una duda. -¿Cómo define la danza? -El ballet no es sólo tecnicismo, es esencia, expresión y refinamiento. Actualmente la técnica se ha desarrollado mucho y es importante que los bailarines la desarrollen al máximo, pero sin perder el objetivo de que están haciendo arte.
Su conocimiento y afán sobre la metodología hizo que sus propias compañeras la consultaran ante cualquier problema. Pero su primera alumna "particular" fue Norma Fontenla, de posterior generación del Colón. De ahí en más, después de jubilarse, en 1960, Michel Borowski, que mucho la apreciaba y respetaba, le ofreció ingresar como maestra en el Instituto del Colón. @aSubtitulo FC 107:Homogeneidad @:Hubo una premisa de Kazda: seguir todos los años con el mismo curso con el que comenzaba para guiar a sus alumnos hasta el egreso. Esta idea permitió homogeneidad de escuela y estilo. Fueron sus discípulas, entre otras, RaquelRossetti ,Liliana Belfiore ySilvia Bazilis.
Después, cuando dio clases en estudios privados, fue la preparadora de JulioBocca (junto con Rossetti) para competir en el concurso de Moscú, donde el bailarín obtuvo el máximo galardón. Su reflexión sobre la enseñanza es sencilla y clara:"Dar clases no es sólo un hecho didáctico: significa inculcar el cariño y el respeto por lo que se hace."
Una guía para el estrellato
Silvia Bazilis:"Sigue siendo la señorita Gloria, tal como fue cuando la conocí, a los 8 años. Pasaron veintiocho. Su actitud nunca fue de blandura o concesión. Sin embargo, hay enorme calidez en ella. Es el día de hoy que le agradezco su forma de ser, porque alienta, exige e impulsa el conocimiento. Actualmente existe entre nosotras una confianza poco común. Es mi maestra, con la única que mi cuerpo responde sin pensar. Hasta ahora siento el mismo cosquilleo antes de empezar sus clases: sé que algo serio y maravilloso va a comenzar. Todo mi amor y agradecimiento". Julio Bocca:"Me apena mucho no estar aquí en el día de su homenaje, porque Gloria es una de las grandes maestras de todos los tiempos y, para mí, más allá del respeto, la considero una amiga. Estoy presente con el corazón: cuando fue lo del concurso de Moscú (yo tenía 18 años), me alentó y a la vez me exigió hasta lo ilimitado para que tuviera la disciplina necesaria para enfrentar aquello: esto me sirvió para aplicarlo en toda la vida más allá del escenario. Siempre me ha brindado el apoyo preciso, el consejo sensato y la tranquilidad de espíritu necesaria".
Raquel Rossetti:"Es mi segunda mamá;mi modelo de esfuerzo, trabajo, disciplina y amor humano equilibrados. Desde que ingresé en el Colón, en su Instituto, a los ocho años, ella guió mis pasos moldeando mi personalidad, técnica, responsabilidad y autoexigencia. Es mi fuente de sabiduría, consejera y amiga. Hoy sigo intentando absorber de sus enseñanzas, capacidad de trabajo y, sobre todo, de su espíritu de búsqueda y de lucha".
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