A días del estreno de Torrente 5: operación Eurovegas, un recorrido por la carrera del actor
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En algún momento de los noventa del siglo veinte estuvo en duda la permanencia como actor de Alec Baldwin , o al menos su destino de grandeza: algunos proyectos industriales sin especial brillo como La fuga o La sombra empezaban a borrar elogiables trabajos anteriores como en Beetlejuice de Tim Burton, Alice de Woody Allen o La caza al Octubre Rojo de John McTiernan. Esta semana Alec Baldwin protagoniza Torrente 5: operación Eurovegas junto a Santiago Segura. Su personaje se llama John Marshall (apellido que remite a la inmortal película de Luis García Berlanga Bienvenido Míster Marshall de 1953).
En las entrevistas promocionales, Segura comentaba el gran sentido del humor de Baldwin. Y más allá de que estas entrevistas suelen ser puros repartos de elogios, Segura sabe de sentido del humor. Y por otro lado el siglo XXI de Alec Baldwin ha probado una y otra vez que es uno de los más grandes comediantes del cine y también de la televisión (en 30 Rock, en cada aparición en Saturday Night Live, etc.). En algún momento, las dudas sobre Alec Baldwin se disiparon y él adquirió toda la confianza para ser el gran comediante que es (o que siempre fue), para brillar con cada aparición cómica. ¿El click habrá sido su participación como narrador de Los excéntricos Tenenbaum de Wes Anderson en 2001? ¿Con eso habrá logrado sacarse de encima su participación en la penosa Pearl Harbor? ¿O habrá sido -más probablemente- su extraordinario y excéntrico jefe de Mi novia Polly de 2004? Esta escena ya es clásica, o debería serlo.
Su rol como jefe tuvo continuidad en dos películas de 2005. Fue jefe en Elizabethtown de Cameron Crowe y fue jefe, con el agregado de mayor villanía, en Las locuras de Dick y Jane de Dean Parisot (remake que tuvo entre los guionistas a Judd Apatow y Nicholas Stoller, que adaptaron la película de 1977). Baldwin contra Jim Carrey.
Enamorándome de mi ex de Nancy Meyers (2009) era más bien flojita y almidonada. O más bien flojita y almidonada en todos los momentos en los que no estaba Baldwin, que claramente superaba en el duelo cómico a Steve Martin, cuya carrera recorrió el camino inverso: desde el brillo cómico del siglo XX a su rostro cada vez más inmóvil y vacío de gracia del siglo XXI. Observen al maestro Baldwin en acción: timing, gesto, dominio de la escena para imponerse incluso a Meryl Streep.
Y para terminar tenemos dos películas recientes de Woody Allen con Alec Baldwin, que marcaron el regreso del actor con el director después de más de veinte años: Blue Jasmine (2013) y A Roma con amor (2012). Blue Jasmine es mejor película, pero A Roma con amor es más comedia.
Por Javier Porta Fouz
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