
Alejandro Fernández, de las rancheras al bolero
Cambio: con su nuevo disco, el mexicano torció el rumbo de su carrera para competir en el mercado internacional.
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"Quería tener una proyección más fuerte e internacionalizarme. Por eso decidí hacer un giro hacia la música popular." Así, Alejandro Fernández explica el cambio de rumbo en su carrera como cantante, a partir de su último disco, "Me estoy enamorando".
Hijo de uno de los símbolos de la canción mexicana, Vicente Fernández, Alejandro dejó de lado la ranchera para abrazar al bolero y la canción romántica, géneros que lo llevaron a conseguir la misma popularidad que posee Luis Miguel en su país, a vender 1.500.000 copias de "Me estoy enamorando" en el continente americano y a obtener dos nominaciones para los premios Grammy de este año.
Y si de internacionalizarse se trata, este disco también le abrió el mercado argentino, donde vendió más de 40.000 placas y sumó varios cientos de fans incondicionales. El cantante mexicano visitó la Argentina y fue el encargado del primer recital acústico organizado por la FM 100, la semana última.
Como si fuera un ídolo de toda la vida, las chicas lo recibieron con mucha histeria y más gritos ensordecedores, tanto dentro del estudio como en la puerta de la radio.
Una hora de sus canciones bastó para satisfacer a su joven público, que enloqueció cuando Fernández arremetió con el último tema, "El día que me quieras". "La tengo grabada en un disco anterior que se llama «Grandes éxitos a la manera de Alejandro Fernández», y es una de las canciones que incluyo en mis presentaciones en México. Ahora que estaba en la Argentina, cómo no lo iba a cantar", explica el cantante, antes de que a algún mal pensado se le ocurriera reparar en lo parecido que sonó a la versión de Luis Miguel.
A Fernández no se le mueve ni uno de sus morochos pelos engominados cuando afirma que "con este disco mis intenciones son abrirme las puertas a América Central y a países como la Argentina y Chile.
Una vez que la gente me conozca, volveré a cantar música típica mexicana para que se difunda en todas partes". En pocas palabras, un engaño sincero.
"El problema es que en México estamos muy limitados. No hay estaciones de radio que toquen nuestra música", asegura. "Básicamente, porque el mariachi o la música mexicana la sentimos tan nuestra que la gente no la necesita estar escuchando a cada momento en la radio. Por ello no podemos sobresalir y no hay tantos exponentes de las rancheras como debería".
A pesar de que su primer disco solista fue registrado en 1990, hasta el momento nunca grabó una composición de su autoría. "He compuesto varias canciones, pero creo que todavía no estoy en el nivel de los grandes compositores con los que trabajo. Me pareció una estupidez que por satisfacer mi ego, o mi vanidad, tuviera que sacrificar una de las canciones de este disco que acabo de grabar. Yo nací para cantar, por eso zapatero a tus zapatos".
Si cuando comenzó a cantar rancheras profesionalmente tuvo que lidiar con la sombra de su padre, ahora con los boleros quizá tenga la misma desventaja con la figura de Luis Miguel. "El es un artista internacional y yo soy un artista del pueblo mexicano", concluye Fernández acerca del cantante de boleros por excelencia de los últimos años.
"En cuanto a lo de mi padre, esa presión ya no la tengo. La gente me apoyó mucho y me fue quitando ese peso de mi espalda. Creo que ser hijo de una persona tan famosa te ayuda, porque te hace dar más a la gente. Me sirve para tener que superarme y tener conciencia de que cualquier error puede costarme mi carrera y la de mi padre, con tanta trayectoria."




