
"Ali G", el mayor éxito cómico de Inglaterra
Un fenómeno televisivo que saltó al cine
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La edición local del film "Ali G anda suelto" ("Ali G is in dahouse" es el título original) sirve para que el público argentino pueda acercarse a uno de los fenómenos humorísticos más populares de Gran Bretaña.
Ali G es un personaje originalmente creado por el joven cómico londinense Sacha Baron Cohen para "Da Ali G Show", programa que desde hace dos años lidera las mediciones de rating en su país. Se trata de un patético cultor de la cultura hip hop, que canta rap, se viste con ropas excéntricas, ha creado un dialecto propio dominado por términos inventados o palabras deformadas y que imita la actitud agresiva de los gángsters de la comunidad afroamericana de Inglaterra y los Estados Unidos.
El humor satírico que propone Cohen, de 32 años, está destinado principalmente a un público adolescente y se sostiene a partir de una acumulación de gags donde abundan el doble sentido y la escatología, constantes referencias al cuerpo y la droga, y una mirada muy ácida sobre los convencionalismos y rigideces de la sociedad británica. Ali G es un perdedor nato, un antihéroe que vive de la imitación y que aspira a distintos objetivos (sexo, dinero, éxito, fama) que jamás consigue cristalizar.
Tras ganar en la última edición de los premios Bafta (máximo galardón británico) los rubros de mejor programa cómico y mejor humorista, ser considerado "la personalidad del año" en los TV Quick Awards y ser elegido por Madonna para coprotagonizar su video "Music", no extrañó que Cohen intentara trasladar las desventuras de Ali G a la pantalla grande.
Eficaz entretenimiento
El resultado de ese salto es "Ali G anda suelto", un eficaz entretenimiento que el sello AVH editará directamente en video y DVD el próximo miércoles. Esta película, que costó cinco millones de libras y recaudó más del doble de esa inversión sólo en los cines ingleses desde su estreno, en marzo último, también resultó un sorprendente éxito en otros países europeos (en Alemania fue vista por más de 500.000 espectadores) a pesar del localismo de muchos chistes.
Este émulo inglés de los hermanos Farrelly interpreta en el film a su popular personaje que intenta salvar del inminente cierre -producto de un recorte presupuestario gubernamental- a un centro en el que él imparte "clases" infantiles de comportamiento rapero. En medio de la protesta, Ali G es elegido por los asesores del primer ministro británico (interpretado por el gran Michael Gambon) como candidato de la zona para ocupar una banca en el Parlamento, ya que el partido ha perdido el favor del electorado joven.
Caos político
El torpe candidato, claro, ganará la elección frente a sus corruptos rivales, generará más de un revuelo tanto en el Congreso como en las Naciones Unidas y será víctima de una oscura confabulación en medio de una disparatada trama en la que desfilan actores, modelos y otras figuras muy conocidas en Inglaterra.
La película no es recomendable para espectadores que aspiran a un humor demasiado sofisticado ni apta tampoco para espíritus impresionables. Pero resulta una digna muestra de un humor negrísimo (con un contenido políticamente incorrecto) y una buena excusa para acercarse al particular universo de Cohen y su alter ego Ali G, que hoy son el eje de un fenómeno sociocultural que en Inglaterra no se vivía desde hacía muchos años.
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