
Antonella Costa, la nueva cara del cine
En el papel de una fotógrafa aficionada
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Después de trajinar muchos castings, Antonella Costa pudo, hace dos años, subirse al tren del cine que tanto deseaba alcanzar. Ahora tiene 20 y tres películas en su haber: la multipremiada "Garage Olimpo", "Alma mía" y "El camino", la road movie de Javier Olivera que se conocerá el jueves.
En el segundo film de Olivera la actriz interpreta a Carolina, la fotógrafa aficionada que acompaña al coprotagonista (Manuel, personaje a cargo de Ezequiel Rodríguez) en su viaje por el sur argentino. El quiere encontrar a un padre que no conoce y a quien suponía viviendo en el exterior. Ella, en principio, sólo está interesada en llegar a destino para seguir sacando fotos. Pero las cosas cambian cuando se enamoran. Y, sobre todo, cuando él se convierte en testigo involuntario del homicidio de un joven.
La historia, basada en un guión de Olivera y Constanza Novick -a partir de un argumento del realizador-, se filmó en esta capital y en locaciones del interior (Azul, Sierra de la Ventana, Río Colorado, General Roca y Aluminé, entre otros lugares), para llegar a Ruca Choroi (Neuquén), en donde el contacto con una comunidad mapuche enfrentará a los protagonistas con una nueva mirada sobre la vida.
"En este film hago un personaje que tiene la posibilidad de elegir permanentemente y tiene su propia vida en sus manos. Esta es una de las grandes diferencias respecto de "Garage Olimpo", y fue lo que más me costó incorporar, porque se trataba de recrear a alguien que puede manejar su realidad", explica la actriz Antonella Costa, que en aquel debut cinematográfico fue María, la joven detenida en un centro clandestino de la dictadura, cuya vida -o muerte- dependía de la decisión de un torturador.
También por un casting llegó al rol coprotagónico de "El camino", pero Antonella todavía se reprocha entre sonrisas no haber estado más presentable en su primera cita con Javier Olivera. "Parecía una malviviente de Brooklyn, estaba toda despeinada, con una remera agujereada. Era un desastre", recuerda esta joven que a los 11 años debutó en teatro con la obra "Woyzeck", dirigida por Ricardo Holcer.
Entonces pensó que aquel aspecto fatal ante el director de "El visitante" lo había echado todo a perder. Pero se equivocó. Y aquí está, repasando su experiencia en este largometraje y sus pasos como actriz.
"Esta película me llegó en el momento justo -cuenta Costa-. Porque me hizo bien no tener que meterme en otra "Garage Olimpo" y poder trabajar desde otro lugar, sin encasillarme en el dolor. Fue un buen equilibrio toparme con personajes tan distintos."
Después de "Garage Olimpo"
Por otra parte, su labor en aquel largometraje de Marco Bechis fue reconocida hace dos meses en Italia -país en el que nació y vivió hasta los cuatro años-, donde ganó el premio Globo de Oro como revelación. "Siento que con ese galardón se materializó un esfuerzo mío. Una va ganando un poco de credibilidad y de individualidad en esto. Porque la gente mira de otra manera y una deja de ser un currículum más dentro de una gran pila. Creo que un premio como éste o el hecho de hacer otra película producen esas cosas", apunta Antonella, única hija del matrimonio entre un actor chileno (Martín Andrade) y una doctora en Letras.
-Antes de debutar en cine trabajaste en publicidad y tuviste pequeñas participaciones en televisión...
-Sí, trabajé en algunos comerciales y en las comedias "Grande, pá", "Gerente de familia", "Son de diez" y "Un hermano es un hermano". Y después de muchos castings para cine llegó "Garage...", que marcó un antes y un después en todo sentido. Fue una experiencia fuerte y también un momento de pánico, porque si salía mal podía ser grave, ya que trataba un tema muy delicado. Ninguno de nosotros tenía intención de quedar pegado a algo que no se tratara con la delicadeza que el tema requería. Y Marco (Bechis) sacó adelante esa maravillosa película. Ese film además produjo algo que me sorprendió: me colocó en un lugar en donde tengo que empezar a cuidar más ciertas cosas.
-¿En qué sentido?
-Tengo el prestigio de "Garage..." sobre mis espaldas y siento que no lo puedo defraudar. Al menos en estos tiempos, en los que la película aún está brillando, sigue recorriendo el mundo y ganando premios. Entonces también está ese compromiso. Me llegan ofertas de laburo, pero hay cosas que no tengo ganas de hacer.
-¿Por ejemplo?
-Básicamente estoy en contra de un tipo de personaje: el de la mujer etérea, objeto del deseo del verdadero protagonista, que siempre es el hombre. Sólo haría un personaje así para justificar una gran obra. Pero los directores que me gustan no tienen papeles de ese tipo. Sinceramente, no me va eso de la mina melosa y entre tules.
-¿Qué cineastas argentinos te atraen?
-Pablo Trapero me encanta. No sé si, como se discute ahora, es un tipo que aportó claves para el futuro. Pero lo que hizo lo hizo maravillosamente, porque supo sacarle el jugo a todo: actores, ambientes, recursos. Me interesan los directores que saben despertar el duende en la situación. Y seguramente él no es el único. Ahora se están haciendo cosas interesantes en el cine nacional.
-¿Cómo viviste la experiencia de "Alma mía"?
-Terminé de filmar "Garage..." un viernes y el lunes siguiente empecé "Alma mía". Y me equivoqué, porque no podía entrar tan rápido en el código de ese film. Venía de instalarme durante mucho tiempo en una cosa lúgubre, de encierro, miedo y depresión. Y no tenía imaginación para dar el salto hacia lo que proponía "Alma mía". La idea me había gustado, porque como me pasó luego con "El camino" me permitía abrirme hacia algo distinto. Pero no pude. De todos modos, no estoy arrepentida de la experiencia.
-¿Se puede afirmar que "El camino" es un film sólo para jóvenes?
-Está dirigido a los jóvenes, pero lo que plantea espiritualmente es universal y puede identificar también a los adultos. Es una película representativa de cosas que nos pasan, algunas que son lindas de ver, y otras que no lo son pero que nuestra generación agradece ver documentadas. Cuando, por ejemplo, se muestra la brutalidad policial, como joven me siento satisfecha de ver en el cine, que es un arte perdurable y a la vez informativo, lo que nos sucede. Y "El camino" es eso: ponerle una cara al chico que mataron no importa cuándo ni en qué lugar. Nosotros le pusimos un nombre, una historia, pero puede ser cualquiera.
Otro elemento muy válido del film es la identidad, que se plantea cuando los personajes entran en contacto con la comunidad mapuche y descubren otra manera de vivir. "El camino" habla de la identidad de todos, de la que se busca, de la que se está perdiendo y de la que queremos mantener o descubrir.
Aunque no descarta volver a la publicidad, "si pinta alguna propuesta atractiva", ni a la televisión ("son otras fuentes de laburo; todo suma", dice al respecto), Antonella Costa prefiere concentrar sus energías en el séptimo arte. "Es tan difícil poder entrar al cine que en la medida de lo posible quisiera mantener este camino que comenzó a abrirse", admite la joven de 20 años.
Apoyo a jóvenes cineastas
A partir del premio que obtuvo en Italia por su actuación en "Garage Olimpo" le llegó una propuesta de trabajo en ese país. "Es un largometraje que se filmaría en Argentina en el 2001 -explica-. Es una historia sobre tres mujeres que necesitan venir aquí a buscar a sus maridos. Pero todavía no están definidos algunos temas de producción, así que no sé en qué instancia está el proyecto."
En lo inmediato figura la película de un director debutante. "Es de un cineasta joven, Baltazar Todman, que escribió un guión buenísimo titulado "Bon apetit, los hijos del hongo", una historia futurista ambientada en Argentina, y mi personaje es muy interesante. El presupuesto del film es de 500.000 dólares, pero le faltaron 100.000 para poder concretarlo, porque un inversor se retiró del proyecto. Como Baltazar tenía un seguro para hacer ese largo, con el dinero compró una cámara digital y empezó a filmar otro más económico, "La sombra de las luces", donde hago el papel de la esposa del protagonista", anticipa la actriz de "El camino".
Si la historia de ficción que comenzó a rodar la semana última alcanza las salas comerciales y logra buena respuesta de público, Antonella Costa asegura que después sí vendrá "Bon apetit...". "Así que estoy apoyando su proyecto, porque me interesa y me parece que es un ejemplo de lo que es un cineasta del Tercer Mundo", concluye la joven actriz.






