
En 2001, Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint se convirtieron en estrellas infantiles por sus papeles de niños magos, pero además del reconocimiento, debieron afrontar la presión de la fama
Hace 25 años llegaba a los cines una adaptación literaria que se convertiría en un fenómeno global que traspasó generaciones, recaudó millones de dólares, construyó una comunidad de fieles seguidores y, sobre todo, logró algo muy difícil: mantenerse vigente a pesar del paso del tiempo. Todos, alguna vez directa o indirectamente, tuvieron algún tipo de contacto con Harry Potter. Están quienes solo recuerdan los fragmentos sueltos que alguna vez engancharon en el cable, otros que saben exactamente a qué parte corresponde cada escena porque las vieron demasiadas veces y quienes pueden sostener una sólida conversación sobre las similitudes y diferencias con los libros de J.K. Rowling. Sea cual fuera su forma de consumo —cine, teatro, parques temáticos o merchandising—, es un universo mágico que siempre invita a ser parte y también encuentra la forma de seguir siendo tema de conversación.

En conmemoración por los 25 años del inicio de la franquicia en el cine, Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Philosopher’s Stone), la primera de las ocho películas derivadas de los siete libros, se reestrena en las salas de cine este jueves 27 de agosto, dándole la posibilidad a los fanáticos de volver a verla en pantalla grande con resolución 4K.

La película, dirigida por Chris Columbus (Mi pobre angelito), se estrenó el 18 de noviembre de 2001 en los Estados Unidos, convirtiéndose en un éxito con una recaudación mundial de más de un billón de dólares y llevando a la fama a sus tres jóvenes protagonistas: Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint. Los pequeños actores británicos que se pusieron en la piel de Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley, respectivamente, se convirtieron en verdaderas estrellas. Crecieron frente a los ojos del público y empezaron a manejar cuentas bancarias con más ceros de los que jamás hubiesen podido imaginar. Pero ese ascenso maratónico no fue sencillo en términos personales: se vieron desbordados por la fama, perdieron el anonimato y la presión los llevó a tomar distintos caminos: desde problemas con el alcohol hasta decidir darle la espalda en Hollywood.

Aunque siempre fueron conscientes de que la puerta de Hogwarts nunca se cerraría por completo, hoy, a los 37, 36 y 38 años, Radcliffe, Watson y Grint viven diferentes realidades con un denominador común: el recuerdo de una experiencia compartida que transformó completamente sus vidas.
Daniel Radcliffe
El actor británico tenía solo 11 años cuando se puso por primera vez los anteojos redondos y la toga negra y 21 cuando se los quitó. Si bien era el niño mimado de Hollywood —con un patrimonio de 110 millones de dólares—, la fama lo desbordó y lo llevó a un oscuro lugar. “Mi alcoholismo se debe a Harry Potter”, reconoció tiempo atrás en una entrevista con la BBC Desert Island Discs. “Me preguntaba si seguiría siendo el mago de Hogwarts para siempre y eso me estresaba”, aseguró. Aunque reconoció que nunca bebió en el set, sí llegó al estudio con algunas secuelas de la noche anterior. Sin embargo, jamás pensó que todo sería mejor si no fuera Harry Potter.

Con mucho apoyo, intentó superar su adicción mientras buscaba personajes que le permitieran demostrar su talento actoral. En 2012 protagonizó la película Una dama de negro (The Woman in Black), en 2016 fue uno de los villanos en Nada es lo que parece 2 (Now You See Me 2) y en 2022 lució irreconocible en su retrato del humorista ‘Weird Al’ Yankovic en Weird: La historia de Al Yankovic (Weird: The Al Yankovic Story) de Eric Apple, papel que le valió una nominación al Emmy y al BAFTA. Pero donde realmente encontró su lugar fue en Broadway.
En 2023 encabezó junto a Jonathan Groff y Lindsay Mendez el revival del musical Merrily We Roll Along y ganó el Tony a mejor actor de reparto, lo que le sirvió para reafirmar que ya no solo era “el chico de Harry Potter”. En febrero de este año regresó al Hudson Theater de Nueva York para encabezar el unipersonal Every Brilliant Thing (Las cosas maravillosas), de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe, el cual se convirtió en un éxito en ventas y obtuvo dos nominaciones a los Tony: mejor revival de una obra de texto y mejor actor para Radcliffe.

Hoy, a los 37 años, Daniel disfruta de su presente con su pareja, la actriz Erin Darke, y su hijo en común de tres años, y se mantiene actualizado de las novedades referidas al mundo mágico. Reveló que le escribió una carta a Dominic McLaughlin, el actor elegido para interpretar a Harry Potter en la serie de HBO Max que se estrena en diciembre, y le deseó que tenga la mejor experiencia. “Estoy seguro de que él va a ser mejor que yo”, afirmó en una entrevista con Screenrant. “Yo aprendí sobre la marcha. Recuerdo lo que hice con ternura y me da menos vergüenza ahora que soy mayor, pero fui aprendiendo a medida que avanzaba en el papel”, admitió.
Emma Watson
Watson tenía solo diez años cuando se puso por primera vez en la piel de Hermione Granger y desde ahí no paró. Si bien se convirtió en una de las estrellas más destacadas de su generación y comenzó a trabajar como modelo con importantes marcas de lujo, decidió tomarse una pausa de Hollywood para abocarse a su formación académica. En 2009, en pleno éxito de las películas, se matriculó en la Universidad de Brown, en Providence, Rhode Island, para estudiar literatura inglesa. Aunque en 2011 tuvo que hacer una pausa para terminar de grabar las últimas entregas de la saga del mago, cuando finalizó sus compromisos retomó sus estudios y en 2014 se graduó de la universidad.

Tras este importante logro académico, Watson regresó a los sets de filmación y trabajó en Las ventajas de ser invisible (The Perks of Being a Wallflower), el live-action de La bella y la bestia (Beauty and the Beast) y el remake de Mujercitas (Little Women) dirigido por Greta Gerwig y nominado al Oscar. Este fue su último proyecto en la pantalla grande, puesto que decidió darse un respiro de la actuación para regresar a la universidad. En 2023 se matriculó en Oxford para realizar una maestría en escritura creativa y en 2024 comenzó el doctorado en Filosofía (DPhil) en la misma institución.
“En cierto modo, me saqué la lotería con la actuación, y lo que me pasó es muy inusual. Pero un componente más importante que el trabajo en sí es la promoción y venta de esa obra, de esa pieza de arte. El equilibrio entre ambas puede verse bastante alterado. Creo que seré honesta y directa: no echo de menos vender cosas. Me parecía algo bastante desmoralizador. Pero sí echo mucho de menos usar mis habilidades y el arte en sí. Simplemente me di cuenta de que apenas podía hacer lo que realmente disfrutaba”, admitió Watson en una entrevista con Hollywood Autentic en 2025. En esa misma línea, reconoció que realmente extrañaba esa sensación liberadora de estar en escena, pero no así la presión que eso conlleva.
Watson se posicionó como una de las actrices con mayor compromiso social de la industria. Se convirtió en una referente del feminismo y en 2014 fue nombrada embajadora de la buena voluntad de ONU Mujeres. Asimismo, trabajó como directora de la campaña de fragancias femeninas de Prada (marca que la tiene como imagen) y junto a su hermano Alex lanzó Renais, su propia marca de gin. En cuanto a su vida sentimental, en marzo de 2026 confirmó su relación con el empresario multimillonario mexicano Gonzalo Hevia Baillères.

Si bien buscó despegarse del papel que la llevó al estrellato siendo una niña, siempre habló con respeto de la saga. De hecho, en 2022 se reunió con los otros dos integrantes del trío para el especial Harry Potter 20º aniversario: regreso a Hogwarts. “Creo que no hubo nada que no haya aprendido. Esa era la belleza de todo aquello. Fue como mi jardín de infantes, mi escuela y mi universidad. Animales, efectos especiales, formación en medios de comunicación, acrobacias… era interminable. Me siento muy agradecida”, reflexionó sobre su paso por Harry Potter en una entrevista con Vogue. Incluso aseguró que “definitivamente” regresaría a Hogwarts para otro reencuentro en algunos años.
Rupert Grint
Al actor no le molesta en lo absoluto que lo sigan relacionando con Ronald Weasley. Al contrario, según él mismo admitió, le “encanta”. “No creo que llegue a salir nunca de su sombra, pero no me importa”, sostuvo en diálogo con BBC News. Y si bien sus compañeros siempre hablaron abiertamente de esta experiencia, se podría decir que él es el que tiene los mejores recuerdos. “Me cambió la vida por completo muy rápidamente. Era un gran fan de los libros, así que para mí fue como adentrarme en ellos, y eso fue muy especial. Tiene un significado muy profundo para mucha gente de mi generación, e incluso más para las generaciones que lo están descubriendo ahora. Es genial. Me llena de orgullo. Fue algo muy importante”, aseguró. Incluso se mostró muy entusiasmado con ver a Alastair Stout, el actor que interpretará a su personaje en la serie de HBO, en acción.

Pero eso no es todo. Esta semana se confirmó que, a 25 años del estreno de la primera entrega del mago, Grint volverá a ponerse en la piel de Ron, pero en su versión adulta. A partir del 2 de febrero de 2026 se subirá al Lyric Theatre de Broadway para protagonizar Harry Potter y el legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child), una adaptación del libro de J.K. Rowling, Jack Thorne y John Tiffany, publicado en 2016, que transcurre 19 años después de la Batalla de Hogwarts. Y esto no fue lo único que emocionó a los fans, sino también la posibilidad de ver el reencuentro, aunque sea breve, con Tom Felton, quien interpreta a la versión adulta de Draco Malfoy. Su última presentación está prevista para el 3 de febrero.
Más allá de este inesperado anuncio, lo cierto es que para Grint, desvincularse de Weasley no fue fácil, porque “los límites se desdibujaron”. Reconoció que llegó a interpretarse a sí mismo y admitió que incluso mucha gente lo llama Ron. Fue por eso que, luego de la última entrega, decidió bajar el perfil y tomarse un descanso, realizando solo proyectos pequeños. Recién en los últimos años asumió compromisos con mayor peso. Entre 2019 y 2023 protagonizó la serie Servant y hace unas pocas semanas regresó a la pantalla grande con Engendro (Nightborn), una película de terror de la directora finlandesa Hanna Bergholm.

Pero, más allá de las producciones audiovisuales, hace un tiempo trascendió que el británico encontró su lugar lejos de las cámaras y cerca del mundo de los inmuebles. “Se convirtió en un magnate inmobiliario y estuvo trabajando en la construcción de su imperio. Es un inversionista astuto y está comprando propiedades de alquiler con buenas conexiones de transporte a la ciudad, así como más casas lujosas”, informó The Sun en 2020. En paralelo, Grint, que es padre de dos niñas, Wednesday y Goldie, junto a su mujer Georgia Groome, aseguró que lleva una vida bastante normal, aunque a diario lo frenen en la calle para una foto o un autógrafo.

