Bebes acuáticos
Madres e hijos se sumergen en el rito de la matronatación
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Miles de bebes se inician en la natación desde sus primeros contactos con el mundo y con sus padres. Este es un método holístico que refuerza, además, el vínculo amoroso
Un grupo de mujeres, acompañado por sus hijos, festeja el cumplemés de una beba con canciones suaves y globos multicolores, mientras la homenajeada sonríe y mama sin pausa. La escena no tendría más impronta que la ternura, aunque el festejo en cuestión se vuelve especial. La tibieza del agua configura el escenario. Los protagonistas principales, como si esto fuera poco, rondan los cuatro meses de vida y se mueven en el líquido azul como verdaderos peces.
La iniciación acuática de los recién nacidos o de los "más grandes" -menores de cinco años- se despliega lejos de los miedos y envuelta por un húmedo placer; pero, de todos modos, despierta enormes expectativas en las familias de los precoces nadadores.
"Matronatación es un método holístico, que significa totalizador. Siempre involucra a los padres ya que, básicamente, toma en cuenta la capacidad maternal, protectora. El método resulta todopoderoso, con gran capacidad de armonizar." La doctora Patricia Cirigliano -profesora de educación física, doctora en psicología y sociología- se apasiona al describir un sistema del que fue pionera hace 38 años. Alrededor de 11.500 nenes se iniciaron su escuela, primera en el mundo.
Las sesiones en el agua, más allá de posibilitar aprender el arte de la natación crean fuertes vínculos de intimidad amorosa entre padres e hijos. Así, el elenco de cólicos, dientes que asoman, papillas, amantamientos eternos o interrumpidos y otras tormentas evolutivas, que marcan el primer año de vida, se dulcifican. La calidez y el enorme simbolismo del agua, sumados al apoyo profesional, conforman un soporte psicosocial. De ese modo, ayudan a transitar de forma diferente las ineludibles crisis de crecimiento familiar. Una base nada desdeñable para construir una mejor calidad de vida.
"El debut acuático del bebe se da, generalmente, en brazos del papá, al caer el cordón umbilical. Como para ese entonces la madre no suele tener el alta obstétrica, los acompaña desde el borde de la pileta, especialmente construida para estar siempre al lado de los chicos, aun sin meterse en el agua", afirma Cirigliano. Rito inicial que, cuando los controles médicos lo admitan, continúa exclusivamente a cargo de la mamá durante un mes o 45 días más. El padre, si sus tiempos lo permiten, vuelve a agregarse a la troupe familiar.
Supervivencia
"El bebe tiene un pasado acuático que trae desde la gestación, pero éste debe ser acompañado de un aprendizaje, sobre todo del control respiratorio y de las diferencias existentes entre el aire y el agua. Cada encuentro en la piscina necesita finalizar con la incorporación de algún conocimiento o habilidad." La afirmación de la doctora pone de manifiesto la importancia otorgada al tema del autocuidado, esto es, otorgar, entre mimos y juegos, las herramientas necesarias para que los niños sepan defenderse a sí mismos.
Al mes y medio de iniciado el trabajo, los bebes ya están en condiciones de salir a flote ni bien tocan el líquido elemento.
Según Cirigliano, "cada vez se insiste más a nivel mundial en la prevención de accidentes; o, si éstos desgraciadamente llegan a producirse, resulta fundamental que el chico pueda hacer su autosalvataje; es decir, responder con todo lo que es y sabe". Los niños viven una vertiginosa evolución según pasan los meses. Comienzan a tener una percepción más clara del lugar que ocupan, de todo lo que los rodea y vivencian sus propias limitaciones y capacidades. Los nadadores consiguen entonces empezar a moverse en forma inteligente. "Hay bebes que ya son viejos sabios acuáticos al compararlos con niños de 8 o 9 años no preparados e incapaces de responder adecuadamente si tropiezan y caen a 10 centímetros de distancia del borde de una piscina."
Calidad de vida
El fantasma de las otitis y los resfríos, asociados con frecuencia a la natación, parecen quedar relegados al arcón de los recuerdos. Controles bacteriológicos continuos, revisación médica para los adultos realizada por profesionales de la institución y seguimientos pediátricos y del calendario de vacunación aseguran felices inmersiones.
"Las aguas muy frías o la posibilidad de que los pequeños bajen a más de dos metros de profundidad aumentan los riesgos de contraer enfermedades, ya que el sistema inmunológico infantil no está completo hasta aproximadamente los cinco años de edad. De ahí la necesidad de contar con controles rigurosos en los establecimientos", dijo a Vialibre la maestra de bebes.
En esta suerte de guardería flotante, los chicos despiertan a la socialización sin la sombra de llantos o rasguños. La constante presencia materna evita los roces entre pares acuáticos. Ansiedades, berrinches, trastornos del sueño y la alimentación también parecen moderarse entre chapoteos, canciones y tareas capaces de trabajar los músculos al mismo tiempo que el alma. El agua también actúa como poderoso estímulo para los más remolones.
Las clases, que permiten disfrutar las caricias del agua y el contacto piel a piel, pueden ser largas -1 vez por semana, entre 45 minutos a una hora- o breves -dos veces semanales, de entre 20 y 30 minutos. El ciclo se prolonga hasta los cinco años con la incorporación de todas las técnicas de nado. Aunque a los cuatro meses un bebe puede irse de la escuela dueño de un bagaje que incrementará solo, gracias a las leyes evolutivas.
"Quien haya sufrido un momento feo relacionado con el agua no lo olvida jamás. Es tan fuerte lo que ella marca que, cuando las experiencias resultan favorables, positivas, tampoco se olvidan. Y los bebes recuerdan bien", señala Cirigliano. Una inscripción de vida que acompañará a los hoy tempranos nadadores en otros futuros aprendizajes por realizar.
Datos imprescindibles
Para los pequeños aspirantes a acuatizarse, diversas instituciones ofrecen multiplicidad de horarios y opciones económicas. Vale sumergirse a la mañana, por la tarde y los sábados antes del mediodía.
Primera Escuela Argentina de Natación para Bebes: son los creadores del método y los profesores formados allí dan clases grupales en diversos puntos del país. Hay distintos planes promocionales. Se puede abonar $ 25 por clase, $ 100 al mes y sábados en familia a $ 30. Propuestas para embarazadas a partir del cuarto mes de gestación. Soldado de la Independencia 1352. Tel.785-5565/783-3976.
Escuela de Natación Full Time: experiencias de adaptación acuática desde los 3 meses. Clases individuales de media hora que reúnen a mamás, hijos y una docente. Una vez a la semana: $ 75 y dos: $ 96. Paraguay 2377. Tel. 962-3022.
Kidsports: desde los 3 meses hay clases de natación grupales a compartirse con mamás o papás. Hay descuentos en los horarios matinales. Una vez semanal, $ 85 y dos veces, $ 130 (vale también para los sábados). Por la tarde, los precios ascienden a $ 100 y $ 150. Cabe aclarar que los abonos incluyen ingreso libre a todos los juegos o combinaciones con clases de estimulación temprana. Coronel Díaz 2530. Tel. 801-4726/4586 Centro de Natación Infantil: aceptan bebes acompañados por sus padres, desde los 3 meses. Clases de cuarenta minutos. Una vez en la semana $ 40, y dos, $ 69. Espronceda 2599. Tel.642-1102 Ando Nadando: desde los cuatro meses y durante cuarenta y cinco minutos pueden disfrutar las caricias acuáticas. Dos veces por semana, $ 55. Av. Nazca 1932. Villa del Parque. Tel. 581-3065 Estadio Filliol: en las primeras horas de la tarde, a partir de los cuatro meses. Los encuentros duran aproximadamente 40 minutos. Precios por una vez a la semana, $ 65; dos veces, $ 85. Olazábal y Conesa. Tel. 781-1307




