Kate Nash, Illya Kuryaki, Miranda! y Sky Blu se presentaron "aleatoriamente" en el complejo Vicente López al Río: crónica y fotos
1 minuto de lectura'
"Everyday I'm shufflin'". El grito de guerra de LMFAO, hecho carne el sábado por el cincuenta por ciento de su composición ("no es el de la porra, es el otro", chico le aclara a chica en medio del campo) hace justicia con el concepto de un festival en modo aleatorio: en nuestras mentes, shuffle es, más que el estilo de baile nacido en Melbourne al que hace honor la canción, la experiencia de consumo de música que nos enseñaron el Winamp y el primer iPod. No parece fácil trasladar la lógica del "cualquier cosa, en cualquier orden, en cualquier momento" a un evento de carne y hueso, pero aquí se logra, por mérito de propios y extraños.
Manual de instrucciones para quienes no pasaron el fin de semana por el Complejo Al Río de Vicente López o por el Club Ciudad en septiembre del año pasado: el predio tiene cuatro escenarios, uno en cada punto cardinal, y un faro de led sobre la torre de sonido en el centro. La luz apunta a uno de los sectores, dando pie al artista correspondiente a tocar por unos quince minutos. Cuando el faro cambie de posición, la acción seguirá en otro escenario; cada banda tiene tres minisets en total, contabilizando más de una decena de giros. El sistema es odioso para fanáticos, pero atractivo para los novatos: conozco lo que nunca escuché antes sin riesgos de aburrirme.
El precalentamiento, compuesto por sets temáticos de DJ Stuart (de la banda de sonido del Tetris a "De música ligera", Harlem Shake incluido), un breve showcase de El Choque Urbano y una tribunera pero efectiva presentación de Agapornis, daba la pauta de lo que el público debía esperar a continuación: hits y más hits. Y allí fueron los Illya Kuryaki, elegidos para arrancar el prime time, con un combo picante: "Ula ula", "Jugo" y "Latin geisha", casi sin respiro, para despedirse momentáneamente con "Funky futurista". "Adelante", al inicio de la segunda entrada, tal vez pueda considerarse uno de los momentos más altos de la velada. "¿Comemos chicles? ¿Llegamos al cielo?", dispara Emma Horvilleur antes de "Jennifer del Estero". Los productos del sponsor no hacen globos, pero sí, dale.
A su izquierda, casi a la vera de la General Paz, "Yo te diré" abre el primer set de Miranda!, acompañado de un minihomenaje al tema de apertura de Las gatitas y los ratones de Porcel en el puente de "Traición". Con intros más largas de lo acostumbrado, Sergi, Gattas y compañía fueron traccionando los sedimentos de público que iban quedando junto a cada escenario a medida que el festival avanzaba. Y el método funciona. La despedida deja a su frontman sin camisa para "Mentira", y más de uno afina la vista para buscar vestigios de cierto promocionado tatuaje.
Algo desconocida para la masa presente, Kate Nash supo hacer uso de su carisma, un arma de seducción que ya desplegó en sus anteriores visitas a Buenos Aires. Una versión bien trash de "Sister" (de Girl Talk, su último disco) abre la puerta a los highlights más rockeros de la noche, con cambios de tempo oportunos ("Mariella", sobre el final del primer set, y "Do Wah Doo", abriendo el segundo) y una Kate dispuesta a tirarse sobre el público todas las veces que fueran necesarias para atraer a las miradas reticentes que pudieran surgir. Distinto es el caso de Sky Blu, que debió valerse de una multitud de invitados para completar los 45 minutos de set y terminó condenado a quemar combustible en la primera etapa ("Sorry for Party Rocking", "Get Crazy"), perder por puntos en la segunda entrada y despedirse con aceptable dignidad en el cierre, acompañado por el ayudín del cotillón multicolor en "Party Rock Anthem", el esperable fin de fiesta.
Cumpliendo todos los preceptos de un festival "easy listening", el dichoso faro termina alumbrando una cierta esperanza para el golpeado público local: el Beldent se realizó en un predio en condiciones, con un sonido correctísimo desde cualquier punto del campo y un servicio a la altura (baños suficientes, precios aceptables). Expectativas que, tras la extensa trayectoria festivalera argentina, deberían ser el piso y nunca el techo de lo esperable.
Por Ignacio Guebara
1Cómo será la operación que le realizarán a la cantante Pink: “En 2026 dejo atrás todo mi dolor”
- 2
Flor Torrente: de su regreso al teatro a la relación con su mamá y su nueva historia de amor
3En fotos: de Zaira Nara a los besos a China Suárez y Mauro Icardi en Turquía, así recibieron los famosos el año
4La empleada: una previsible adaptación, que no remonta ni con nombres fuertes en su elenco




