
Ben Gazzara, ayer y hoy
Dice que sus mejores películas las hizo con John Cassavetes y que aún se considera un galán
1 minuto de lectura'
MAR DEL PLATA.- "¡John, déjame solo, por favor!" Plácido, con los ojos hacia el cielo y una cínica sonrisa entre dientes, el actor norteamericano Ben Gazzara le pide al recuerdo de John Cassavetes que no intervenga en cada una de las entrevistas con la prensa. Es una tierna broma que él mismo festeja, si bien contiene una triste verdad que su mirada también admite.
Con la muerte, en 1989, del gran padre del cine independiente norteamericano, John Cassavetes, quienes integraron su "familia" creativa (su mujer, la actriz Gena Rowlands y, entre otros, Peter Falk, Seymour Cassel y Ben Gazzara) quedaron como perdidos artísticamente, aunque luego se sintieron cómodamente atrapados en aquella experiencia que sí consideran "verdaderamente memorable" dentro de la nutrida fábrica hollywoodense de recuerdos.
El año último fueron Seymour Cassel ("Faces" y "Minnie & Moscovitz") y el productor y director de fotografía Al Ruban ("Faces" y "Opening Night") quienes acompañaron las funciones más populosas de la retrospectiva Cassavetes en el Festival de Buenos Aires. Un fenómeno que, según se sorprendieron, "sólo sucede en la Argentina". Esta vez, en un taller sobre producción de cine que vinieron a dar Al Ruban junto a Ben Gazzara, también se colaron los recuerdos.
En su charla con La Nación , Gazzara deja entrever el "sinsentido" de la vida artística sin Cassavetes, aun cuando su carrera como actor teatral y cinematográfico, y su éxito televisivo fueron anteriores a la amistad con el director de "Husbands". El después de "aquello" queda aun más borroso en su memoria, aun cuando Gazzara ha sido también dirigido en el cine por Peter Bogdanovich, Mario Monicelli, Marco Ferreri, y más recientemente por los hermanos Coen, Todd Solondz, John Turturro, David Mamet y Vincent Gallo.
"Sí, he tenido buenas experiencias, con buenos directores -cuenta-. Pero nada será tan memorable como lo que hice con John, principalmente "Husbands" y luego "The killing of a chinese bookie". Gena Rowlands tampoco nunca actuó tan bien como lo hizo en las películas de John. Y tal vez yo tampoco, exceptuando "Saint Jack", de Bogdanovich. Yo nunca lo consideré un director, sino como un compañero actor que a veces estaba detrás de la cámara. Era como estar filmando en el living de tu casa. No había cámara, no había presiones. Le interesaba el trabajo del actor frente a la cámara más que su trabajo como autor; no creía en eso. Decía que el actor es el elemento del film que tiene que ser cuidado y protegido porque, a través de él, el público vibrará. Y además, todos participábamos creativamente en las películas. Nunca más volví a trabajar así", cuenta con su voz rasposa por causa de un cáncer en la garganta, del que se está recuperando.
El actor, que sólo dice que tiene "entre 50 y 62 años", agrega que después "hacer películas fue como encontrarme con extraños y más extraños. No hablo mucho de este tema. Me considero un afortunado por haberlo conocido".
Pero nunca pensó en retirarse. "Además, tenía que pagar muchas cosasÉ Si te encontraras con mi mujer, entenderías -bromea-. Entonces hice una película para comprar todos los árboles de mi casa en Italia, otra para construir la pileta, y así", cuenta. Gazzara también intentó dirigir, en 1990, "Beyond the Ocean", una experiencia en la que prefiere no profundizar. "No es que esté avergonzado. Me siento como Orson Welles con su último film", dice.
La necesidad del recuerdo se apodera y cuenta cómo conoció a Cassavetes. "Cuando yo era un actor joven, en el teatro, creaba proyectos con los directores. Ya en la primera cosa que hice en Broadway (en 1953, "End as a man", cuya versión cinematográfica se convirtió luego en su primer film, "The strange one"), yo estaba envuelto en la creación. Después de 20 obras mi carrera atravesó una etapa difícil. Entonces empecé a hacer series de TV. Tres años estuve haciendo el mismo personaje todas las semanas en "Alma de acero". Tantas repeticiones te lastiman. Y después de eso, apareció John. No éramos amigos. Yo salía con mi auto de los Estudios Universal cuando él entró y me saludó: "Ben, ¿te dijo Marty (teníamos el mismo agente) que vamos a hacer una película juntos?". Yo le contesté: "¡Qué bien", pero pensé que nunca se haría. Tres semanas más tarde me llamó para "Husbands" y fue como volver a casa."
"Fue como encontrar a un hermano -continúa-. Nos entendimos el uno al otro inmediatamente. De hecho, él se divertía porque cuando venía a darme una dirección yo le decía: "Ya sé, ya sé". En cambio, Peter Falk y los otros le decían: "Qué querés decir con esto?". Hace poco me lo encontré a Peter y me dijo que tendría que ver "Husbands" otra vez porque nunca entendió qué pasaba en la película."
-¿Cómo fue esa época de trabajar por algo más importante que el dinero?
-Nunca recibí dinero por trabajar con él, sólo cobraba el tarifario mínimo de actores. Hubiera sido como violarlo, decirle: "Quiero mi salario". De todas maneras, ¿cuándo ibas a tener un papel como ése y un director como ése? Entonces no estabas trabajando para nada, sino para algo más importante. De hecho, continúo hablando sobre estas pequeñas películas que hice por nada de dinero y no sobre las que hice por mucha plata.
-Las relaciones entre hombres y mujeres y entre los mismos hombres era el centro de atención de Cassavetes, ¿qué aprendió usted de sus películas?
-Mucho sobre la amistad y sobre la necesidad del amor. En "Husbands" cuando se muere el amigo, los otros se necesitan más y más y están cada vez más cerca. Sin el amor por el otro no hay nada. Y en "Mujer bajo influencia", con un amor apropiado, esa mujer tal vez estaría a salvo. Ese es el punto de vista de John. En "Torrentes de amor", el hermano se hace más insano para conservar la compañía de su hermana. Es extraordinario.
-¿Qué opina de esa forma de examinar la locura y el dolor?
-Nunca escuché a John hacer un análisis psicológico de las cosas. No le gustaba filosofar. Se reía. En realidad, su forma terapéutica de enfrentar los problemas era encontrar algo fuera del problema y hacer algo. No examinar interiormente el dolor. Nunca. En realidad, él encontraba humor en el dolor. Y así hacía en sus películas. En "Mujer bajo influencia", él trata la insania de una mujer que, de hecho, es la persona más sana en la película. Para él cuando surgía un problema había siempre una solución. Y vos tenías que buscar por una solución, no mirar para adentro y llorar por el drama. Filosófica y culturalmente él era muy griego. Y encontraba las respuestas de este modo.
-¿De la misma manera sobrellevó su enfermedad?
-Nunca hablamos de su enfermedad. Una vez le dije: "Si yo tuviera lo que vos tenés habría caído en una depresión". Y él contestó: "¿Qué bien podés hacerte de esa manera?". Y en ese estado escribió esa divertida obra llamada "Begin the begin". John seguía cocinando bromas mientras estaba enfermo de cirrosis. Era tan dulce. En este negocio, si no tenés sentido del humor no podés sobrevivir.
-¿Suelen encontrarse ahora con los integrantes de "la familia"?
-No, con Gena nos queremos mucho, pero nos vemos cada tanto. Era John el que nos mantenía unidos. Hacía cinco años que no lo veía a Al Ruban. Pero cuando nos vemos es como si el tiempo no hubiera pasado. A Seymour Cassel no lo conozco bien.
-¿Qué pasó con esa última filmación que no encuentran?
-El había filmado con una cámara 8 mm un ensayo mío con Peter Falk. Me hubiera encantado ver ese film, pero nadie pudo encontrarlo. No sabemos dónde está, en el garaje...
-¿Quién podría ser el seguidor de Cassavetes?
-Para decirte la verdad no voy mucho al cine, prefiero escuchar música o leer. Estoy al tanto de las películas que se estrenan, ya que de la Academia de Hollywood me envían los tapes , entonces las pongo en fastforward y las veo.
-¿Y su hijo, Nick Cassavetes?
-No mantengo contacto con él. No es de mi generación. Pienso que "Cuando vuelve el amor" no fue buena, no trasladó el guión que John tenía en mente cuando lo escribió, Nick hizo sólo una geografía. Pero el otro, "Unhook the stars" está muy bien. Nick es muy bueno escribiendo.
-¿Cómo es su vida personal, matrimonios, hijos?
-Vivo en Nueva York, pero tengo una casa en Italia, en Umbría. Tengo dos hijas, y tuve tres mujeres en mi vida. Ya le dije a mi mujer actual que ella debería ser la última porque estoy acostumbrado a pagarles a todas mis ex mujeres.
-Tiene unas cuantas leyendas como galán...
-Soy todavía terrible con las mujeres, por lo menos fantaseo con que me gustaría ser terrible. Durante esos años que hice la serie de TV, cada semana venía una nueva actriz. Y todos decían que yo dormía con cada una de ellas. Y era mi chofer el que lo hacía porque yo no tenía tiempo. "¡Señor Gazzara, al set!", me llamaban todo el tiempo, ¡si yo estaba en cada una de las escenas y en cada uno de los capítulos!
1- 2
El regreso de Torrente: el personaje machista y homofóbico al que algunos ven “simpático” y que una porción del electorado votaría para presidente
3Quién se va de Gran Hermano este lunes 9 de marzo, según las encuestas
4Ricardo Montaner le tiró una toalla a Evangelina Anderson y ella enloqueció: el video del momento y la foto posterior


