
Bergara Leumann: "Esta es mi obra de arte"
Está cumpliendo medio siglo de vida artística en televisión, cine y teatro, y celebra los 36 años de La Botica del Angel, con encuentros a beneficio
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"El hombre de Buenos Aires nació gris por eso le puse color." La frase pertenece al pintor Quinquela Martín, pero Bergara Leumann la adoptó como una filosofía de vida. El conductor, dibujante, performer experimental (imán de intelectuales, poetas, pintores, músicos y actores desde la década del sesenta) parece inmerso dentro de ese colorido collage en el cual forjó una desmesurada vida artística durante cincuenta años dedicados al teatro, el cine y la televisión.
Su figura parece una imagen plástica más dentro de ese museo "barroco" teñido de colores con recovecos y habitaciones donde está encerrada buena parte de la cultura argentina, por medio de recuerdos, frases acuñadas, pinturas, afiches, vestuario, escenografías, muebles y todo tipo de objetos. "Esta es mi obra de arte", dice Bergara Leumann acerca de La Botica del Angel. Este espacio que fue polo contracultural en los años sesenta, donde estaba el antiguo café concert de Lima 670 que fue arrasado por el paso de la autopista en la dictadura militar, está cumpliendo 36 años de vida en su nueva dirección de Luis Sáenz Peña al 500.
"En aquel viejo café concert debutaban las grandes figuras de hoy, una cada semana. Era impresionante todo lo que pasó. Allí debutó la Tana Rinaldi el 8 de diciembre de 1966 y surgió un montón de gente a nivel musical y teatral. Después, cuando pasamos a este lugar, que era una iglesia a medio construir, me propuse hacer un collage de nuestra cultura, donde están nuestras contradicciones como país y esos antagonismos que acá están unidos en el museo. Así está la foto de Evita junto a Libertad Lamarque o gente como Victoria Ocampo junto a Homero Manzi. Y un montón de recuerdos, objetos, frases, vestuarios, pinturas que me fueron llegando al tener el privilegio de conocer a personajes de todos los niveles nacionales y extranjeros que amaron este país, y que hicieron lo imposible para que Buenos Aires fuera un centro cultural único".
A través de la charla, Bergara va desmenuzando con naturalidad sus encuentros fugaces y nutritivos con Federico Fellini, Mujica Lainez, Victoria y Silvina Ocampo o Antonio Berni, y va señalando los detalles que integran este espacio-museo surrealista. "Allá tenés cosas de Camila O´ Gorman, o una puerta de Duilio Marzio, o algo de la casa de Neruda, en cada habitación a tenés una obra distinta. El problema es la mantención. Los funcionarios vinieron el primer día y pusieron una placa (el museo está declarado de interés cultural y turístico por el gobierno nacional y la Legislatura porteña) pero nunca más pisaron el local y prefieren llevar a la gente a esas tanguerías for export. Igual me parece que hoy no tendría cara para quejarme de que los techos están mal sabiendo que hay gente que no tiene ni techo".
Bergara conserva los modales de su roce con la artistocracia cultural y los mecenas que apoyaron el emprendimiento en un primer momento: invita un café y unas masitas finas. Pero también muestra su contacto con la bohemia tanguera y los ambientes populares, que supo cosechar por medio del exitoso ciclo televisivo "La botica del tango", donde se pensaba una escenografía y un motivo distinto para cada emisión. "Ahora nos gustaría volver a utilizar este espacio, que está desaprovechado, a través de un programa de cable dedicado al tango y nuestra cultura, pero falta apoyo".
Sin embargo, Bergara Leumann rescata motivos para festejar, mediante una rica trayectoria de encuentros con el ambiente cultural más diverso, pero dice que no está buscando honores de ningún tipo. "Prefiero que las autoridades estén ocupadas solucionando otros problemas. La mejor manera de festejar es ayudando y a la vez agradecer a todos los que nos ayudaron a ser lo que somos. Es una devolución a la gente que todos los días se acuerda cuando inventamos esa manera de interactuar con el público en la vieja Botica del Angel, o los chicos que conocieron el tango a través del programa. Por suerte pude sobrevivir a los que roban tanto y mal, y aprendí que lo importante no es llegar, sino seguir y con ganas ", cuenta el conductor que hacía sus propios vestuarios y se inventó angelitos y trajes coloridos para no convertirse en aquel hombre gris que describía Quinquela.
"Es fantástico no saber qué vas a hacer al otro día y crearte un mañana, el tema es que no te lo jodan. Antes era distinto. Porque no estaba esa raza de intermediarios, gestores, representantes, manager. Antes nosotros nos arreglábamos cada uno, no había estrenos armados. El tema es que era un tiempo diferente donde había una interrelación con todos los artistas. Estaba Berni haciéndole un traje a la Tana Rinaldi, o Manucho escribía un texto, o estrenábamos milongas de Borges, o Silvina Ocampo te escribía una frase en la pared que decía; `el tango es alegrarse de estar triste´, o estrenábamos obras de gente prohibida como Gorostiza. Ese fue el mérito, haber generado todo eso, de trabajar en lo que quise y de haber cumplido 70 y no darme cuenta".
En sus palabras se alumbran destellos de una época de locura, pasión y experimentación que vivió a fondo y continúa viviendo hasta estos días. Siempre envuelto en esa contradicción permanente de compartir la genialidad creativa de los grandes y vivir en la realidad tercermundista de una Buenos Aires que, según cita: "Es la capital de un imperio que nunca existió".
Pinceladas solidarias
"A raíz de que un dibujo mío salió a la venta con buena cotización pensé que eso podía ayudar y entonces dije que la mejor manera de festejar era vender un cuadro por cada año de festejo y con eso hacer un beneficio directo a una entidad que ayude a la gente", señala Bergara Leumann. Los 36 dibujos que fueron expuestos en galerías de Nueva York serán repartidos en diferentes provincias para que la venta sea donada a entidades de bien público que lo necesiten. "En cada lugar seguro hay gente con dinero que quiere ayudar y no sabe cómo hacer ante tanto desastre alrededor. Ese es el mejor festejo de mi vida que puedo hacer", concluye.




