
Björ voz que viene del frío
El Björ, una de las voces talentosas del momento, se presentará este fin de semana en el Gran Rex
1 minuto de lectura'

De la buena cantidad de voces femeninas que en los últimos años inundaron el mercado discográfico, una islandesa de rasgos esquimales y aspecto raro parece ser la que más distancia supo tomar de la generalidad de sus colegas. Nacida en Reykiavik, capital de Islandia, el 21 de noviembre de 1965, esta mujer de extraña belleza y apellido imposible de pronunciar se hizo un camino con señas muy particulares dentro de la música pop.
Björk Gudmundsdottir es la dueña de una voz prodigiosa, que puede ir de la dulzura al casi alarido con un pequeño giro musical en melodías que nacen en un pop elaborado al detalle.
Una sintética biografía musical podría decir que a los 17 años grabó su primer álbum solista, en el que su voz se deslizaba entre melodías pop de su país, donde adquirió cierta notoriedad.
Desde esa especie de juego con el que comenzó, pasó a integrar una diversidad de bandas que adoptaron tardíamente el punk, como Exodus, Tappi Tikarrass y Kuki, aunque el golpe llegaría con Sugarcubes.
Irreverente y exótico, Sugarcubes conquistó rápidamente a un público ávido por conocer nuevas propuestas. El single "Birthday" y su álbum debut, "Life`s Too Good" (1986), se ganó los elogios de la prensa británica.
El tiempo ayudó para que Björk continuara desarrollando sus dotes vocales, que se expandieron con la banda por cinco años más y dos álbumes: el experimental "Here Today, Tomorrow Next Week!" y el más popular de todos, "Stick Around For Joy".
La banda se disolvió en 1992, cuando la cantante sintió que sola podría expresar nuevas músicas. Entonces llega la Björk más conocida para todos, que con "Debut" (1993) aportó una nueva imagen de cantante femenina, demasiado encerrada en la actitud intimista.
"Post", su último trabajo, no hizo más que confirmar sus virtudes y esa disposición para encontrar nuevos sonidos para la música pop .
Lo consigue con temas intensos y con espesas atmósferas, como "Army Of Me" y el jazzero "Blow A Fuse (It`s Oh So Quiet)".
Un anticipo en Río
Para entrar en calor antes de sus dos conciertos en el Gran Rex, el viernes y sábado próximos, Björk se presentó como número de cierre del Free Jazz Festival de Río de Janeiro, el domingo último. La islandesa fue la artista más esperada del festival, y se presentó con una escenografía mínima y un efectivo juego de luces.
En apenas una hora de concierto (aquí, en Buenos Aires, el contrato especifica que su set será de setenta minutos), Björk incluyó melodías de sus dos trabajos solistas.
"Army Of Me", "The Modern Thing", "Venus As A Boy" y "Sweet Intuition" llevaron al final con "Blow A Fuse...", que interpretó acompañada sólo por el acordeón de Yosuhiro Kobayashi.
También cantó "Travessia", de Milton Nascimento, en portugués. Según explicó su arreglador, Eumir Deodato, su versión iba a ser incluida en la recopilación "Red Hot + Rio", pero la cantante decidió guardarlo para su próximo solista, que posiblemente se edite a mediados del año próximo.
Quizá una definición que nos acerque a la propuesta de esta chica rara tal vez sea la de pop experimental que, como decíamos al comienzo, la distingue claramente de propuestas como la de Alanis Morisette (se presentará la semana próxima), Sheryl Crow y la novísima Tracy Bonham.
En un fin de semana cargado de buenas propuestas (dos conciertos de AC/DC en River y John Wetton en el Opera) sería una pena perderse a esta inquieta esquimal que a través del pop consiguió que la meta no sea sólo el baile indiscriminado y tantas veces poco justificable.





