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Socio del silencio y especialista en rescates de estrellas desorientadas, Daniel Lanois cada tanto abandona el laboratorio y cruza la línea de combate. La última excursión es una banda con nombre engañoso: Black Dub tiene tanto de Jamaica como de las esquinas polvorientas del blues o el swing matador del funky aletargado. Hacía rato que el guitarrista canadiense tenía ganas de reverberar en grupo, y esa energía fluye como una mancha voraz en el álbum homónimo de este cuarteto formado casi por casualidad. Lanois pensaba cantar, pero cuando escuchó a la hija de un viejo blusero, Chris Whitley, quedó rendido ante la expresión soul de una blanquita de Texas, la pequeña Trixie. El productor de Bob Dylan, U2, Peter Gabriel y Neil Young saca chapa de alquimista metódico y mejor violero en el arte de flotar. Black Dub es un disco de formas clásicas con métodos modernos de exploración, nada sobra y las canciones agradecen semejante cuidado intensivo. Hay que brindar por el guitarrista silencioso y sus viajes esporádicos al planeta de autor.
Por Oscar Jalil






