El actor no está seguro de qué le gusta más, si escuchar música o hacerla
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Actualizado el 8 de junio de 2020
Un tropiezo llamado amor, de Lawrence Kasdan, comienza como una película sobre la incomodidad de viajar con las valijas repletas, y en la que el personaje central se gana la vida publicando guías de consejos para llevar lo esencial. Al actor Jean Pierre Noher, otro trotamundos, también le preocupa viajar cargado, pero su mayor desvelo pasa por la música. Tras años de viajar con valijas explotando de casetes y CD, terminó grabando compilados de canciones esenciales. Y ahora transporta decenas de álbumes en una ínfima porción de una maleta que ocupa su reproductor de MP3.
"Nada reemplaza el disco, con sus fotos y fichas técnicas. Pero también es buenísimo saber que se puede llevar la música a todos lados en este aparatito", dice Noher, que se reconoce adicto a toda variante de blancas, negras y corcheas. "La música es parte de lo que hago y me encanta viajar para descubrir nuevos ritmos. Cuando estoy preparando algún ensayo o por salir a escena, pienso en términos musicales, y me ayuda."
Antes de querer ser actor, de chico, lo que más lo entusiasmaba era cantar. En su casa, una pequeña isla parisiense en Buenos Aires, sonaban noche y día los preferidos de sus padres, franceses los dos: los grandes de la chanson, como el influyente belga Jacques Brel. "Pero también Yves Montand, Gilbert Bécaud, Charles Aznavour, Serge Gainsbourg, Sylvie Vartan, Juliette Gréco, François Hardy –enumera Noher–. Y además mucha música brasileña: Vinicius, Jobim, João Gilberto. Había buen gusto musical y se compraban discos. Por eso me gustan los hogares donde eso pasa."
Para Noher, ser músico fue una asignatura pendiente, pero ciertos amigos lo ayudan a cumplir sus deseos. Hace dos años hizo un musical en Clásica y Moderna, Rendez-vous, cantaba a dúo con Eugenia Varas. "Fue un espectáculo de canciones francesas en ritmo de bossa nova -explica-. Una fusión de eso y algo de argentinidad, una síntesis de lo que más me interesa."
"La música es una compañera de toda la vida. Es común que uno oiga una canción y le vengan recuerdos. O al revés, ver lugares que recuerdan cierta música", dice, mientras carga su iPod para dar una vuelta. Y si estuviera en una isla desierta, privado de su reproductor de MP3, ¿qué disco llevaría? "Llevaría el Album blanco de los Beatles -responde-. Sergeant Pepper me gusta más… Pero el Album blanco es más largo."
Como algunos melómanos, el actor tiene la costumbre de grabar compilados para fin de año y los que reparte entre sus amigos. "Claro, aquellos de buen gusto –se corrige–. Los compilados arrancan melanco y terminan con una onda festiva. El compilado de 2008 lo debo, porque estuve en Brasil grabando la telenovela La favorita. Bueno, quedará para este fin de año. Sería un compilado 2008-2009, con mucha música brasileña", promete.
La pasión por los compilados derivó en algo profesional. "Cuando produje el programa Señoras y señores, además de actuar y producir, quise musicalizarlo. Después terminé haciendo programas de radio y musicalizando otros, como Okupas o Buenos vecinos", cuenta el actor, que también canta una composición propia en la película El nido vacío, de Daniel Burman.
"La musicalización es un oficio maravilloso, porque uno recibe el video en crudo y va poniéndole música, como un programa en blanco y negro en el que se añaden colores. Puede terminar terrible, pero por lo general ayuda", ríe al recordar gajes del oficio. "Las compañías me abrían sus catálogos, pero yo no necesitaba hits de moda. Buscaba letras de canciones vinculadas con la historia", agrega.
Durante los años 90, Jean Pierre Noher pudo unir su amor por la actuación y la música al cantar en el espectáculo Travelling y en la versión teatral de The Rocky Horror Show. Su trabajo en este último llamó la atención del periodista y guitarrista Walter Domínguez, que lo llamó para formar la banda de rock Veneno. "Fui cantante de Veneno durante tres años; hicimos giras por la costa y llegamos a tocar en el Roxy y Prix D’Ami. Era genial. Para mí, era jugar a ser un rocker."
"De mi estada en Brasil surgió el proyecto Caetango. Será un disco de canciones de Caetano Veloso en versión tango, y la idea es hacerlo con Rubén Juárez, Javier Calamaro, Esteban Morgado y otros amigos", explica el actor. Como adelanto, la grabación incluiría una versión de Sampa, el tema que Veloso dedicó a la ciudad de San Pablo. Jean Pierre afina y pasa a interpretarlo a capela, primero en su versión original, después en ritmo tanguero. "Tiene una cadencia medio gardeliana", acota con razón.
"Siempre tuve un coqueteo con los músicos. En 1982 había alquilado un PH enorme en Federico Lacroze y lo subalquilaba como sala de ensayo. Allí empezaron bandas como Soda Stereo y Sueter. Cada uno tenía su sala con su llavecita. Una noche vino la policía para clausurar el lugar. Pero en esa sala renació un poco el rock nacional", explica.