
Ben Harper
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Desde que irrumpio en la escena del Sur de California en 1994 con Welcome to the Cruel World, Ben Harper ha vivido en lo que, doce años y siete álbumes más tarde, puede llamarse el Planeta Ben. Para sus millones de fans de todo el mundo, Harper es una estrella por naturaleza que ha operado en el universo pop a su manera. Graba su música, gira constantemente –desde el 97, con su formidable y simpática banda los Innocent Criminals– y es soporte de o colabora con otros artistas (Beth Orton, Pearl Jam, Dave Matthews Band) tan variados como sus propios gustos musicales.
A los 36 años, Harper es un ícono rockero entre los surfers (Jack Johnson tuvo sus comienzos musicales tocando hace algunos años junto a él). Los fans comunes ven el carisma tatuado de Harper y su estilo personal (una mezcla de chico de barrio con elegancia de diseñador) como un clásico.
En sus álbumes con los Innocent Criminals, Harper ha alternado canciones basadas en diferentes estilos, desde el rock a lo Led Zeppelin hasta el gospel tradicional o varias cepas de blues y r&b o folk pop. En su nuevo álbum, Both Sides of the Gun, Harper va por todo eso y más de un modo más organizado. Las dieciocho canciones vienen en dos discos, aunque podrían haber entrado en uno (la idea fue partir el álbum en dos mitades en vez de hacer un álbum doble épico)
. El primero contiene temas rápidos de base rockera, el segundo presenta baladas cuyos arreglos a menudo emplean cuerdas sinfónicas. Al mismo tiempo, Gun está intencionalmente menos lustrado que Diamonds on the Inside, de 2003 –más saltarín en lo instrumental y más visceral en lo sónico.
El primer disco revela al Ben público. "Better Way", un tema de rock fresco con la locuaz guitarra Weissenborn de Harper y el resonante tambura de David Lindley, marca el tono. Harper, lejos de preocuparse por sostener el leve timbre de su suave voz de tenor soul, grita frases como "Sacate las manos de la cara/ Y limpiate los ojos/ Tenés derecho a tus sueños/ Y no te será negado". Como opinador social, Harper es lo suficientemente inteligente como para no sobrepasarse: sus canciones con más conciencia son relajadas pero punzantes.
En la fantástica "Engraved Invitation", Harper hace las paces con la música de los Rolling Stones de finales de los 60, y hasta con los peligrosos desafíos del mundo actual. Pero eso no le impide hacer otras canciones como "Black Rain" y "Gather ‘Round the Stone", críticas sobre la tragedia del Katrina y las decisiones adolescentes sobre el enrolamiento militar.
El segundo disco revela la idea de Harper sobre la vida privada, y con ello llegan tensiones de otra clase. Esta secuencia abre con "Morning Yearning", llena de impresiones malhumoradas de la mañana; aquí, Harper aumenta los parches, la percusión, el piano y vibra con un elegante cuarteto de cuerdas. "Waiting for You" tiene la deliberada urgencia melódica y lingüística de Third, de Big Star, y el abatido "Pictures in a Frame" presenta los problemas del amor con algunas de las horribles conclusiones de "Pictures of You", de Cure. El disco tiene una coherencia persuasiva, nueve canciones que penetran los sitios emocionales con los que Harper ha lidiado durante años, pero nunca con tanta y consistente concentración. En Both Sides of the Gun, las cosas pueden ser alentadoras. Pero también pueden ser un infierno sangriento para los nervios.
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