
Buenos Aires volverá a cantar como hace 30 años
Entre mañana y el domingo, más de 60 agrupaciones corales desplegarán sus voces en bibliotecas y espacios culturales
1 minuto de lectura'
Desde mañana, los coros regresan para cantar en diversos espacios de la ciudad. Treinta años pasaron de aquella fenomenal movida coral de 1984, gracias a la iniciativa de María Isabel Soler, que Ariel Ramírez acogió cuando dirigía el Centro de Divulgación Musical de la Secretaría de Cultura de la municipalidad, siendo subsecretario Miguel Ángel Inchausti, pianista y director del conocido grupo vocal Los Arroyeños. A ellos se sumaron con admirable entrega el director de coro Juan Félix Roldán y el imprescindible Luis Pujal, que tejió lazos de amor al canto.
Hoy es la Dirección de Música del Ministerio de Cultura de la ciudad, a través de las direcciones del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura, junto a la Asociación de Directores de Coro de la República Argentina (Adicora), la que retoma aquella feliz idea de comienzos de 1984, cuando renacía la democracia en nuestro país, para dar un renovado impulso al canto popular y comunitario, con el mismo lema de entonces: Buenos Aires Canta.
Más de sesenta agrupaciones corales de chicos, jóvenes y gente mayor ofrecerán conciertos durante cinco días en bibliotecas y espacios culturales. Todos se reunirán en un concierto de cierre el próximo domingo, en el parque Centenario.
Muchos porteños recordarán aquel primer Buenos Aires Canta de 1984 a 1988, cuando en las primaveras resonaban cientos de voces que confluían en la avenida Santa Fe y en la peatonal Florida, para la llamada Florida Coral, o el concierto multitudinario de cierre de las jornadas en el Luna Park, tras haber recorrido decenas de centros culturales e iglesias de los barrios porteños durante todo el año. Un movimiento que se expandió por el país y que despertó inquietudes creadoras en compositores y arregladores de música para coros, como la inolvidable Liliana Cangiano.
Aquel concierto memorable del Luna Park, iluminó de nuevo el espíritu y el corazón de Alejandra Ramírez, actual directora de Bibliotecas, testigo y colaboradora en aquellos días, mientras Ariel Ramírez y Tito Lectoure acordaban. "Aquello fue algo muy hermoso cuenta Alejandra. Y como en Bibliotecas creamos un coro estable: el Trilce, que dirige Néstor Andrenacci, aquel recuerdo me había quedado flotando. Por eso convoqué a Juan Roldán, que fue el gran colaborador de la gesta de María Isabel Soler en aquellos años gloriosos de los coros argentinos."
Y así, entre conjeturas, certezas e ilusiones se lo comentaron y obtuvieron el sí de Juan Carlos Cuacci guitarrista, arreglador y director de orquesta-, que preside la Dirección de Música en Cultura del gobierno porteño. Entonces se llamó a Mario Mancuso, presidente de Adicora y viejo creador de encuentros corales, para enriquecer ideas y planes.
"Dicho sea de paso -avisa Mancuso-, en Adicora tenemos registrados unos 150 directores de coro en nuestro país."
"Es una pequeña semillita", desliza con admirable humildad Cuacci. Quizá con la certeza de que en tiempos de la informática casi todo ha cambiado; empezando por la sensibilidad, con ayuda de la robotización que crea la cibernética.
"Se dice que los argentinos no cantamos", acota Alejandra. "Ojalá Buenos Aires Canta sea el poderoso estímulo que falta", agrega.
"Es de esperar? ya que desaparecieron los coros en los colegios primarios", afirma Maximiliano Mancuso hijo. Y habrá que insistir, nomás, en que "El canto es un derecho del niño". Muchísimos de ellos cantarán en estos encuentros.




