Caetano Veloso y sus hijos se pronunciaron en contra de Bolsonaro en su show en el Lollapalooza

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Pessah
Gabriel Plaza
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31 de marzo de 2019  • 22:28

"En esta fecha en Brasil fue el golpe militar y este presidente que tenemos ordenó que se celebrara. No lo vamos a permitir. Dictadura nunca más", gritó Moreno Veloso que tomó la palabra en medio del concierto. Su padre orgulloso lo miraba. Caetano se tuvo que exiliar a Londres por la dictadura brasileña. La familia sabe bien de qué se trata y cómo afectó a sus vidas el golpe militar. Luego completó: "Lo mejor que podemos hacer ahora es música buena". Reunidos, el clan familiar más importante de los últimos cincuenta años cumplió con su palabra. No solo que la música de Caetano y sus hijos es buena. La obra del bahiano, que ahora revisa junto a sus hijos Moreno, Zeca y Tom, es trascendental y eleva espiritualmente.

El concierto de una hora de Caetano y familia fue música en estado puro, sin artificios, efectos visuales, ni coreografías, salvo un par de pasos de baile de samba. Como si estuvieran en el living de su casa, los Veloso armaron un recorrido por el repertorio de Caetano, desde su piedra inicial llamada "Baby", la composición que grabó Gal Costa en 1968. El camino de Caetano es tan largo que dijo: "Ya ni me acuerdo hace cuanto estoy en esto".

El público lo disfrutó como una serenata al aire libre, una suerte de oasis en medio del vértigo que propone el Lollapalooza . La postal es única cuando Caetano, Moreno, Tom y Zeca cantan a cuatro voces y en dúos "O seu amor", una pieza de Gilberto Gil que grabó la histórica agrupación Doce Barbaros en los setenta, y que ahora acuna el atardecer con su luminosa letanía. La mansedad de Caetano se quebró cuando con un tono delicado se quejó de la filtración de música que llegaba de los otros escenarios. "No se si mi producción me mintió a mí, o le mintieron a mi producción porque les dijeron que el sonido no se filtraba".

Calmo mantuvo esa atmósfera de fogón en canciones como "A tua presença Morena", donde se desplazaba entre esa cadencia de samba que Moreno percute en el plato que usa de instrumento. El minimalismo de la instrumentación, guitarras, un bajo, teclados y percusión, sirvieron para que resplandecieran esos haikus metafísicos y cotidianos escritos por Caetano en distintas épocas.

El músico tropicalista abre ese íntimo álbum familiar y pasa las páginas frente al público. Aparecen las anécdotas y canciones escritas para sus hijos como el samba "Boas vindas", que celebró la llegada al mundo de Zeca, el último en empezar a tocar profesionalmente y que se está estrenando como músico en esta gira que empezó en 2018.

Cuando Zeca, canta el tema que le hizo a su madre "Todo homem", el linaje Veloso parece asegurado. Con un piano rodhes generó un clima casi sobrenatural sumado a ese falsete hipnótico y tan raro como esa luna violeta que aparecía en las visuales de la pantalla. El otro hijo, Tom, el más pequeño, estrenó también su tema "Alexandrino", un trap experimental cruzado con samba, que levantó al público. Caetano la cantó y esa lengua contemporánea la tradujo a su verbo tropicalista.

El repertorio incluyó "Ofertorio", una pieza fundamental que es el eje estético del espectáculo y que Caetano le compuso a su madre Doña Canó cuando cumplió noventa años. La canción es una ofrenda musical que suena a plegaria y agradecimiento.

En el show los roles se intercambiaban. Moreno lideraba esa fogata musical y cantó el himno "Leaozinho" a pedido de su padre. La situación y el clima era tan intimista y familiar que Moreno se olvidó la letra. La gente lo ayudó y Caetano se sumó para el remate final de la canción. Música buena, de eso se trataba.

"Llegamos al punto en que todo comenzó", dijo Caetano sobre el comienzo de la saga de los Veloso. "Con Moreno compusimos esta canción cuando tenía 9 años". Es un samba hipnótico que apela a la dimensión cotidiana de los bahianos en "Canto de afoxeé para o bloco do ile". Otro samba sirve de despedida, "How beautiful could a being be". Moreno hizo unos pasos de samba, totalmente desinhibido como si estuviera en su casa. Caetano también se sumó para exorcizar los males de su país. La música sana las heridas. Al final los cuatro muestran una bandera que dice: "Dictadura, nunca más".

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