
1 minuto de lectura'
Difícil determinar en una trayectoria tan extensa como la de Caetano Veloso (1942), y sobre todo en el friso que confina su obra al alabado eclecticismo que lo ha convertido en uno de los artistas fundamentales de su país y del mundo musical contemporáneo, si existe algo que pueda definirse como un sonido clásico.
Sin embargo, Zii & zie ("Tíos y tías" en italiano, título elegido por el sonido de las palabras), remite a un Veloso en estado natural. Como si toda su obra hubiera pasado por un colador del tiempo y la materia de sus canciones nuevas nos recordara al Caetano contestatario y profundo de Circuladô (1991) e incluso al de Transa (1972), su obra más desgarrada. El artista más intelectual de la mpb es otra vez el hombre lúcido que se obliga a pensar el mundo en el que vive y a enmarcarlo mediante dardos certeros que alargan su vida en el debate planteado por textos y lemas que demuestran que Caetano se ha hecho viejo, pero nunca indiferente. Lejos del vértigo adolescente de Cê (2006), en el que Veloso intentaba (y lograba) desmentir la edad que muestra su acta de nacimiento, y con una sobria producción de su hijo Moreno, la nueva placa ostenta a un Veloso al fin maduro, lo que quiere decir, en su código estético, otra vez joven, otra vez vigente.




