
Camel debuta en Buenos Aires
Dos presentaciones de una de las bandas que originaron el rock progresivo
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No es casual que King Crimson haya decidido regresar a la actividad en la Argentina ni que Peter Hammil incluya a nuestro país en sus giras o que IQ también tenga sus seguidores en esta parte del mundo: hay un público que todavía conserva su pasión por el rock progresivo o sinfónico. Por eso hay disquerías especializadas, ediciones locales de las nuevas bandas extranjeras y gente que se entusiasma en traer nombres clásicos y nuevos de esta especie rockera con una muerte anunciada hace más de dos décadas. Entonces, ¿cómo no iba a venir Camel?
Liderada por el guitarrista Andy Latimer, la banda es una de las más antiguas que sobrevive a modas y estilos. Con un concepto sinfónico heredero de bandas como Genesis o el primer King Crimson, Camel desarrolló su propuesta dentro de un concepto musical basado en el desarrollo progresivo y en la creación de atmósferas melódicas.
Pero todo es mejor explicado por Latimer, vía telefónica, horas antes de viajar a Buenos Aires, para presentarse hoy y mañana, a las 21, en el teatro de La Salle, Riobamba 650.
-Con casi tres décadas de historia, es la primera vez que visitan la Argentina. ¿Por qué no vinieron antes?
-No nos habían contratado. Vamos allí donde nos dicen que hay gente que quiere vernos, pero no antes.
-¿Qué músicas o músicos influenciaron tu formación?
-Una pregunta muy complicada, porque cuando comencé escuchaba todo tipo de música para ver qué pasaba en los viejos tiempos del rock and roll. Escuché desde Buddy Holly a Chuck Berry, Little Richard, los Beatles, los Beach Boys, Clapton. Muchos. Creo que cada artista tiene que ser influido por todo lo que escucha, y así me sucedió a mí.
-Camel sufrió muchos cambios de integrantes: ¿cómo se logra mantener el concepto sonoro con tantos cambios?
-No siempre es fácil, pienso que muchos de los cambios que hubo en la banda han sido exitosos en el sentido de mantener el sonido de Camel. Quiero decir, alguna gente que entró a la banda, a pesar de que tenían sus propias carreras, también habían escuchado a Camel y, al incorporarse, estaban pensando en ese sonido. También yo, con el tiempo, aprendí a focalizar mejor. A tener la visión en mi mente de lo que quería lograr y guiar a los músicos en esa dirección. Tengo mucha suerte ahora, porque los tengo a Colin desde hace veinte años y él entiende lo que necesito. Y los demás también están muy involucrados en lo que respecta a Camel. De alguna manera, es como un retorno a lo que la banda fue en los primeros tiempos. Claro que tocamos otros temas, pero se respira la misma energía.
-En sus comienzos, la sonoridad de Camel estaba directamente emparentada con el rock sinfónico. Hoy, en cambio, tiene características más ambient.
-Creo que es cierto hasta cierto punto porque el rock progresivo se basa en el cambio. No es tocar mellotrón, partituras difíciles y muchas notas. El cambio, el riesgo, son las ideas clave. Lo que sucede hoy con el rock progresivo es que las bandas nuevas que han aparecido tratan de parecerse a tal o cual, pero sin entender de qué se trata en verdad. Creen que es suficiente con poner mellotrón en la banda y tocar rápido y difícil para estar haciendo rock progresivo. Pero no, eso no es rock progresivo, aunque las definiciones siempre son subjetivas. Por ejemplo, discos como "Dust and dream" o "Harbour of tears", son muy sinfónicos, pero no es música clásica. Pero, en fin, para mucha gente progresivo significa orquestaciones, órganos y complicación.
-Entonces, ¿cuál sería tu definición?
-Puedo decir que me interesa la música que me hace sentir algo. Cuando escucho, si no me produce un sentimiento, no me gusta, y al tocar trato de que salga de mi corazón, de mi alma, no de mi cabeza. La música que viene del orgullo satisface a mucha gente, pero no a mí. Es música inteligente, de músicos inteligentes, pero me interesa lo que me hace sentir. Si eso sucede, es fantástico. No ha sido una pregunta fácil.
-Bueno, ahora va una fácil: ¿qué van a tocar?
-Esa es fácil, pero no voy a decírtelo -dice riendo-. Haremos un set especial, porque es la primera vez que estamos en América latina y, a través de mails y comentarios, sabemos un poco lo que la gente quiere. Así que haremos las canciones favoritas que nos han pedido. Eso,para el primer set, el segundo serán cosas que Camel nunca hizo antes.
-¿Cómo es tu relación con el blues?
-Me encanta el blues, me encanta tocarlo. Es un aspecto mío, pero tengo varios. Me gusta el pop también. Benny Andersson, de ABBA, es uno de mis compositores favoritos, algo que ha hecho reír a gente del mundo de la música progresiva. Cuando estás en una banda podés estirar los límites de lo que hacés hasta cierto punto, pero no demasiado, porque los fans que vienen a ver al grupo esperan algo determinado. No podés ir demasiado lejos. Pero si hiciera algo solista, seguiría haciendo mucho de lo progresivo, pero también otras cosas. Un álbum solista me daría más libertad para mostrar los diferentes aspectos de mí. Me gustan muchas cosas, música de películas, pop, blues...
-¿Qué álbumes de Camel preferís?
-Otra difícil. A ver..., me gustan "Moonmadness", "Harbour of tears", "Dust and Dreams" y "Nude". Y, claro, "Echoes", porque tiene muchos recuerdos, de los amigos que estuvieron a lo largo de la historia. Creo que amo todo lo que hice, son como mis niños.





