El inglés vuelve a Buenos Aires junto al baterista Gary Powell para repasar clásicos de la banda que fue liderada por Pete Doherty y adelantar algunos temas de su nuevo disco solista; toca el lunes 24 en Vorterix
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Con el éxito de los Libertines a principios de los 2000, Carl Barât supo lo que era estar en la cima y caer como un dirigible de plomo. Con Dirty Pretty Things, su siguiente grupo, pudo reacomodarse y abrirse camino por fuera de la sombra de Pete Doherty. Y, ahora, en plan solista, aprovecha para revisitar su carrera con más calma, pero con el mismo pánico escénico de siempre. De hecho, sobre su último show en Buenos Aires, el año pasado, cuenta: "Estaba atemorizado al principio y muy nervioso porque no sabía con qué me iba a encontrar, pero después la pasé fantástico, ¡así que tengo ganas de volver!". Tocó en Niceto (acompañado por la banda argentina Místicos) y después se presentó en el Parque Centenario (¡gratis!) tras la proyección del documental The Libertines – There Are No Innocent Bystanders.
En esta segunda visita (toca el lunes 24 en el Teatro Vorterix), viene con el baterista Gary Powell ("tenemos una gran relación hace 12 años"). Dos Libertines de cuatro, como para seguir alimentando la ilusión de otro regreso ("es una cuenta pendiente", dice). Sobre su relación con Doherty, es tajante: "Hace tiempo que no hablamos, pero eso no cambia las cosas".
¿Cómo viene tu segundo disco solista? Estrenaste algunas canciones en vivo ya, como "War Of The Roses" y "Victory Gin"...
Es bastante diferente al anterior, tiene más guitarras y es mucho más punk. Es más variado también, sube y baja todo el tiempo.
¿Es verdad que estuvo Johnny Marr en la grabación?
Sí, nos encontramos en Los Angeles y lo invité a grabar. Trabajar con él fue fantástico. En algunas canciones también tocó Andy Burrows (ex Razorlight, actual We Are Scientists). Hicimos algunas canciones juntos.
¿ En qué quedó The Bottletop Band, el supergrupo que compartías con Tim Burgess (The Charlatans), Matt Helders (Arctic Monkeys), Drew McConnell (Babyshambles) y Matt Park (The Noisettes)?
Quedó en la nada. Nunca más me llamaron, traté de juntarme con ellos, pero no pude dar con ninguno.
El año pasado se cumplió una década de Up The Bracket, ¿Cómo recordás los primeros años de los Libertines?
Los recuerdo con mucho cariño. Fueron años muy, muy intensos y no los cambio por nada en el mundo. Hicimos lo que quisimos y la pasamos genial. Fue como haber vivido una película, como estar en un sueño. Lo llevo tatuado en mi brazo y, pase lo que pase, siempre voy a ser un Libertine.
¿Ves algún sucesor hoy?
La verdad que no. Algunas bandas tienen un estilo parecido pero no tienen el mismo espíritu. Éramos únicos.
¿Cuál es el tema de los Libertines del que estás más orgulloso?
Es difícil porque firmamos muchos en conjunto con Pete, pero me quedo con "Death On The Stairs". Esa es mi favorita, es una de las que tengo más presente y nunca falta en mis shows.
Por Nicolás Igarzábal
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