
Celia Gámez regresa al escenario del Maipo
Se estrena un musical sobre la vida de esta estrella de los años 30
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Dos músicos españoles llegan anónimamente al panteón de los artistas, en el Cementerio de la Chacarita. Cada uno de ellos porta unas flores mustias, pretenciosamente apiñadas a manera de ramos. Al llegar a la tumba de Celia Gámez Carrasco se encomiendan a ella para que su próximo espectáculo discurra sin sobresaltos. Dejan su ofrenda. Elevan una oración. Hacen mutis por el foro.
Los artistas, se sabe, son supersticiosos, y cumplen con sus rituales íntimos antes de pisar un escenario. Conjurados los fantasmas, los dos intérpretes hispanos -el director y puestista Emilio Sagi y el director musical Jordi López- se aprestan a estrenar una obra que es, a la vez, homenaje a sus raíces y sus ancestros: La Celia (Memoria sentimental de Celia Gámez).
Es un apasionante desafío: poner en escena la pasional vida de la irreverente star de dos orillas -argentina y española- que reinara en la revista de la Madre Patria en los trágicos años de la Guerra Civil, con una presencia histriónica avasallante -aunque no fuese la mejor cantante ni la mejor bailarina- y con una vida tempestuosa, empedrada por romances turbulentos, casamientos por conveniencia y una sexualidad ambigua. Uno de sus amores de juventud fue el rey Alfonso XIII.
Una provocadora, para los cánones de la época, a quien Ivanna Rossi (ver recuadro) le pondrá el cuerpo y la voz. Con libro de Santiago Castelo y producción de Lino Patalano, La Celia se presentará desde este viernes, en el Maipo Kabaret, sólo por cuatro semanas.
"Enjundia. Ésa es la palabra que usamos los españoles. Celia tenía enjundia -enfatiza Sagi, actual director del teatro Arriaga de Bilbao-. Tenía misterio. Y una pronunciación encantadora. Ella no puede decir «cascabelera» sino «cajcabelera», a lo argentino. Es lo que traslado al escenario. Cuando Ivanna habla en primera persona, lo hace en argentino. Cuando canta las cosas verdaderamente españolas, utiliza un castellano esforzado. Se trata de poner un cabaret con mucha nostalgia, sobre una figura que fue genial".
En marzo del año pasado, Sagi estaba ensayando Carmen, en el Teatro Colón, y fue a conocer el cabaret del Maipo a instancias de Patalano. Ahí surgió la idea de montar este espectáculo, que se presentará en España en mayo del año próximo. Trabajó como un orfebre sobre el libro, incorporándole catorce canciones. Y convocó a López, para que hiciera los arreglos.
"Decidimos hacer un enfoque muy clásico, yendo a las raíces del folclore -describe López, flautista y docente, dedicado a programas didácticos infantiles-. Hay algunos scratches, o violines como cuchillos que rajan, inspirado en la imagen del personaje de Curro Jiménez, que recreaba un bandolero del siglo XIX. Es un aporte mínimo un granito. Pero la intención es respetar los arreglos originales". Sagi interrumpió proyectos líricos para meterse de lleno en La Celia: "Es como cuando te tomas una vacación. Pero aunque parezca que es apenas un cabaret, con una intérprete y cuatro chicas que la acompañan, no es una tontería. La música es una sola cuando es buena: me apasiona tanto la ópera como Lou Reed, los Beatles o los Rollings. Y, ¡vamos!, que no hay que tener prejuicios, hay que entregarse tanto a hacer Don Carlos en San Francisco como La Celia en Buenos Aires".
López tiene una conexión mágica con la intérprete, como un misterio más que se agrega a la personalidad tempestuosa: "En mi casa paterna se cantaban sus canciones. Mamá siempre lo hacía. Y aunque la Gámez murió cuando yo tenía doce años, y no la conocí, cuando me encontré con su repertorio me di cuenta de que toda la vida la había escuchado".
Celia Gámez (nacida en 1905 y fallecida en 1992 en Buenos Aires) también sucumbió al embrujo de los tangos. Grabó algunos de cepa gardeliana (como "A media luz" o el lunfardesco "Tengo miedo"). El espíritu tanguero también sobrevolará la obra. "Hay historiadores que me aseguraron que mi abuelo le enseñó a modular a Gardel -se entusiasma Sagi refiriéndose a Emilio Sagi-Barba, célebre barítono de las primeras décadas del siglo XX, impulsor de la zarzuela, de míticas actuaciones en la Argentina-. Yo no lo sé, y tal vez sea verdad porque ambos cantaron en el mismo teatro. Cuando incluí un tango en La Celia lo hice porque formaba parte de su repertorio. Pero ahora que lo pienso, tal vez sea también un homenaje a mi abuelo. Me haría mucha ilusión que hubiese conocido a Gardel".
La Celia
Dirigida por Emilio Sagi
Martes a sábados, a las 21, y domingos, a las 19.
Maipo Kabaret, Esmeralda 443, 2° piso.




