Channing Tatum, de Ricky Martin a Magic Mike

De cómo un bailarín que pasaba inadvertido se convirtió en estrella de Hollywood
Milagros Amondaray
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6 de febrero de 2013  • 18:02

"No soy mi estilo de vida" dice Michael "Magic Mike" Lane en la película homónima de Steven Soderbergh que se estrena el próximo jueves. Esta suerte de declaración de principios sale de la boca de Channing Tatum , un hombre que sabe mucho acerca de cómo es eso de tener un seudónimo, una vida paralela que no querés que te defina. Porque Tatum, antes de ser nominado a los Independent Spirit Awards por su muy buena (sí, muy buena) interpretación en Tus santos y tus demonios , y mucho antes de aspirar al Critic Choice Awards por su gran papel en Comando especial , se hacía llamar Chan Crawford. Tras un período de agotamiento, cansado de ver su futuro planeado, el chico más popular del colegio, el que se destacaba en fútbol y podía conseguir una beca en cualquier universidad que quisiese, de la noche a la mañana, y como si se tratara de la premisa de una película repleta de clichés, dejó todo y comenzó a incursionar en el baile. Como Chan Crawford, claro. Como el stripper que, sin siquiera saberlo, estaba incorporando material de inspiración suficiente como para producir una película. En ese período, y por no dejar pasar ningún casting, le llegó la oportunidad de ser uno de los bailarines del video de Ricky Martin "She Bangs". Pero las participaciones en videoclips aparentemente no son del todo lucrativas si tu nombre no es importante.

Channing Tatum en el video "She Bangs" de Ricky Martin

Por lo tanto, Tatum comenzó a dar clases de coreografía hasta que (y acá estamos ante otro cliché) es "descubierto" en la calle, donde le ofrecen ser modelo. "Lo odiaba. De repente formaba parte de catálogos, donde he llegado a estar disfrazado de pollo", contó una vez el actor. Resulta inevitable no trazar paralelismos con Zoolander y esos videos que compilaban los trabajos de Hansel y el propio Derek, especialmente cuando Tatum asegura que le incomodaba el hecho de que modelar sea, a veces, sinónimo de obedecer. Pero la realidad es que no tuvo que hacer demasiados sacrificios. Su rostro estuvo ligado a campañas nada menores, como las de Dolce & Gabbana y Emporio Armani. Sin embargo, uno puede tener tolerancia para el modelaje solo si es tu vocación. No era el caso de Tatum. Al igual que con su carrera en el deporte, abandonó el modelaje cuando, durante la filmación de un comercial para Pepsi, advirtió que lo suyo era actuar. "Modelar me hizo todo más fácil, me dio la posibilidad de buscar qué era lo que en realidad disfrutaba hacer y lo que disfruto hacer es escribir y actuar. Solo eso tiene sentido para mí. Pero nunca hubiese podido ver el mundo si no hubiese sido modelo y por eso estoy agradecido". Solo un año pasó desde que Tatum probó suerte en distintas audiciones hasta la obtención de un papel-debut. Porque si bien Coach Carter fue protagonizada por Samuel L. Jackson , el nombre de Tatum también se destacó. Tan solo dos años después, en el 2006, su carrera ascendería a la par de su vida personal.

Con una ayudita del cine independiente

Los lugares comunes son precisamente lugares comunes porque guardan algo de verdad. Por eso, que todo el camino hacia la fama de Tatum tenga muchos de ellos significa que lo suyo no es un relato de ficción prefabricado. Su cuento de hadas personal y profesional es efectivamente un compendio de esos lugares comunes y no un acto de manipulación de los hechos con el propósito de "vender" su figura. Porque luego de ser descubierto en la calle, luego de obtener su posibilidad de debutar en cine junto a Samuel L. Jackson, el próximo paso fue encontrar una película independiente con potencial para trascender (y para hacer que vos trasciendas). Tatum la encontró. Tus santos y demonios , esa cruda y fascinante obra escrita y dirigida por Dito Montiel sobre su propia vida, extrajo lo mejor del actor, quien se puso al hombro el papel de un joven conflictuado y agresivo.

Habrá sido por el nombre de Robert Downey Jr. (el verdadero protagonista del film), pero lo cierto es que la película sí pudo trascender y ese mismo año Tatum encontró otras dos oportunidades de permanecer en la memoria del espectador: con la subvalorada comedia Una chica en apuros –co-protagonizada junto a la-promesa-que-quedó-solo-en-promesa Amanda Bynes– y con Step Up: camino a la fama , donde no solo explotó sus dotes de bailarín sino también en cuyo rodaje conoció a su actual mujer, Jenna Dewan. Su siguiente gran año fue el 2009, donde obtuvo una mínima participación en Enemigos públicos , la película de Michael Mann: "Eso fue una locura. En realidad, mi personaje era casi el de un extra, solo estuve en el set un día, como mis épocas de actor de comerciales. Pero me tocaba huir de Christian Bale y ser dirigido por Michael Mann en una película protagonizada por Johnny Depp, así que no podía quejarme". Como tampoco se quejó cuando formó parte del elenco de G.I. Joe: el origen de la cobra , ya que su intervención lo condujo directamente, y al año siguiente, a su primer protagónico importante: Querido John . De repente, Tatum era el chico salido (literalmente en este caso) de una novela de Nicholas Sparks. El prototipo de hombre sacrificado y carismático que, al igual que Mr. Darcy, se aparece de repente en tu casa para declararte su amor. La fórmula funcionó porque Querido John se convirtió en un éxito instantáneo, robándole el primer lugar a Avatar en la taquilla del 2010 . Increíble, pero real.

Con una ayudita de mis amigos

El 2012 encontró a Tatum en otra película símil Nicholas Sparks: Votos de amor . No vamos a dar demasiadas vueltas: se trata de un film mediocre , pero que convoca por la fuerte presencia del actor en el protagónico, nuevamente como el hombre sufrido que quiere recuperar a la mujer de sus sueños, tocando la guitarra y citando a Radiohead. Lamentablemente la historia falla mucho y más aún su química (o falta de) con Rachel McAdams. Pero rápidamente el actor dio otro astuto paso, que mucho le debe al gran talento de su amigo Jonah Hill. El actor nominado al Oscar por Moneyball co-escribió junto a Michael Bacall la adaptación cinematográfica de Comando especial y sumó al proyecto a Tatum, quien también ofició de productor. La película fue una bomba. Más allá de su recaudación en taquilla, más allá de ser considerada la comedia estudiantil más exitosa de todos los tiempos, fue lisa y llanamente una mirada tan hilarante como inteligente sobre todo lo que cambió en la secundaria desde los films de John Hughes de los 80 hasta Glee en la actualidad. Vaya polos opuestos. ¿Y quién hubiese podido prever que Tatum iba a ser el fuerte cómico de la película, incluso opacando a Hill? Muy pocos.

Desde su "Fuck you, Glee" hasta su "Fuck you, science", su interpretación de Jenko es brillante. Pero el perfecto cierre de su 2012 se lo dio Steven Soderbergh – con quien ya había colaborado en La traición – con la mencionada Magic Mike . A los 32 años, Tatum se dio el lujo de revisitar su pasado como stripper, producir una película sobre ese momento de su vida, protagonizarla (con cierto carisma, hay que reconocerlo), que la película sea un éxito y asegurarse un contrato para una secuela que... ¡él mismo va a dirigir! Así es. No falta mucho para que empiece la pre-producción de Magic Adam , protagonizada por Alex Pettyfer. Entonces, ya no más miradas de catálogo, ya no más obedecer órdenes a la Derek Zoolander. Tatum aspira a otras cosas, pero manteniendo al mismo tiempo los pies en la realidad. "Quisiera tener las carreras de tantos actores dramáticos que admiro, pero sé que no puedo seguir a nadie. Porque si mirás a los grandes, como Paul Newman, Robert Redford o incluso en la actualidad a Brad Pitt, poder conseguir un papel similar a los que obtuvieron ellos sería irreal, creo que ahí llegaría mi fin", declaró con cierta humildad Tatum, aún sin saber que le aguarda el futuro pero con la astucia como para reconocer hacia dónde quiere (y puede) llegar.

Trailer de Magic Mike

Trailer de Side Effects , lo nuevo de Steven Soderbergh protagonizado por Tatum, Jude Law y Rooney Mara

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