
Cinco cosas que tenés que saber de Olga Kurylenko
¿De dónde salió esta belleza magnética, sus curvas perfectas y su acento seductor?
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Es francoucraniana, tiene ojos grises, una pequeña cintura y una envidiable conexión con la cámara cinematográfica, que la adora. Así es Olga Kurylenko que con tan sólo 35 años ya goza de fama mundial por su participación en films como Paris Je t'aime, Escuela de Vampiros, Quantum of Solace (donde fue la chica bond del agente 007 encarnado por Daniel Craig), Encontrarás Dragones, Oblivion y El maestro del agua, ópera prima de Russell Crowe.
De ascendente carrera e hipnótica hermosura, esta estrella promete y resulta ser hoy uno de los rostros más requeridos para atraer a la taquilla. Por eso, y porque parece que la veremos un largo rato pasearse por la red carpet, merece que aprendamos algo más sobre esta muchacha que habla español y turco con fluidez, nació en un hogar humilde, se divorció dos veces y aún sueña con encontrar al hombre de su vida y que éste le cocine.
Allá lejos, Ucrania

Olga nació en Berdyansk (Unión Soviética, actualmente Ucrania) en 1979, en un hogar pobre, pero en 2001, tras casarse con el fotógrafo de moda Cédric van Mol, obtuvo la nacionalidad francesa. "Me alegro mucho de haberme ido a los 16 años por mi carrera de modelo a vivir a Francia. Ucrania es un lugar muy duro, al menos lo era en aquel entonces, sobre todo para la mujer. En Francia hay más igualdad, más oportunidades para las mujeres, es un país más abierto. Amo mi país, pero siento que no pertenezco ahí", había dicho a la prensa tiempo atrás. Así, pese a que su carrera profesional comenzó en Rusia, donde fue descubierta mientras viajaba en subte con tan sólo 13 años, su trabajo se afianzó en Francia, capital de la moda y el glamour. Su belleza natural, su talento artístico, disciplina y predisposición le abrieron camino como la actriz que hoy vemos en la pantalla grande.
Una estrella políglota
Como confesó en su reciente entrevista con el programa español El Hormiguero, Kurylenko habla tres idiomas: ruso, francés e inglés, pero también algo de español. Nuestra lengua la aprendió durante el rodaje de Un día perfecto. Además, para su papel en El maestro del agua, la actriz decidió aprender a hablar turco, el idioma de su personaje. "Si la actuación no funciona, siempre puedo conseguir trabajo como lingüista", comentó divertida.
La mujer del repollo

Una curiosidad sobre esta bella actriz es que come... ¡mucho repollo! ¿Por qué? Porque en su Ucrania natal es una verdura que suele cocinarse de diferentes maneras y oficia de base para distintos platos. Más aún en el caso de su familia: su madre, profesora de arte, la crió sola y muchas veces hizo malabares para alimentar a su hija, utilizando este ingrediente como única comida. Por eso, en broma, la actriz dice que su secreto de belleza debe ser su dieta de cuando era pequeña: ¡mucho repollo! Por suerte, no se hartó de él y para ella sigue siendo un manjar. Tan importante, que afirma que no dejaría que su pareja se lo cocinara: "Estoy casi segura que los hombres no saben cómo preparar bien un plato de repollo".
Afortunada en el juego...

Estuvo casada dos veces, pero no tuvo suerte. Con Cédric van Mol se casó en 2000 y se divorció cuatro años después. En 2006, volvió a pasar por el altar de la mano del empresario Damian Gabrielle, pero un año después ya se habían separado. Pretendientes no le deben faltar, pero la ex chica Bond no debe ser fácil de conquistar. "No quiero que nada ni nadie se interponga en mi carrera profesional, y no estoy dispuesta a sacrificarla por una familia", remarcó. Luego de esta fuerte declaración, se la relacionó con el actor Danny Huston. Ella, sin confirmaciones, aseguró: "Me gusta mi compañía".
Su hombre ideal

Aunque contó que conserva una personalidad tímida y disfruta de la soledad como en su época de modelo cuando los viajes hacían que pasara largos períodos lejos de su hogar, sigue soñando con su príncipe azul. ¡Y no pide demasiado! Todo lo que la chica quiere de un enamorado es que le cocine y la haga reír. Sencillo, ¿no? "Si un hombre logra hacerme reír y estimularme a nivel intelectual no me importa lo que mide o si tiene una enorme panza de cerveza. Lo único que me echa para atrás es el mal aliento, pero incluso eso tiene arreglo. Un mal carácter, en cambio, no es fácil de solucionar", dijo. Durante otro reportaje, dio más pistas sobre el hombre de sus sueños: "Si un hombre pinta, o hace algo creativo, ya tiene muchos puntos ganados conmigo. Odio a los hombres que se pasan todo el día tirados en el sofá". Y, por último, confesó: "Me encantan los que cocinan, es uno de los aspectos que hace que adore a un hombre. Me parece súper romántico, y me siento muy cuidada cuando un hombre cocina para mí".
Hagan fila, inclusive los que sufran de mal aliento, que esta morocha está dispuesta a perdonarlos si pueden robarle una carcajada y cocinarle un plato exquisito... ¡con mucho repollo!





