El Oscar, ese suplicio adictivo

Javier Porta Fouz
Javier Porta Fouz PARA LA NACION
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25 de enero de 2017  

Los Oscar son los Oscar y los comentarios sobre los Oscar, como esta columna, se nutren de apuestas, y las quejas, y los -en general escasos- festejos. Que si este año no hay negros, que si el otro hay muchos. El año pasado, con Obama en el poder, no hubo artistas negros nominados. Este año, con Trump, hay seis actores negros nominados. Y Luz de luna y sus ocho nominaciones demuestran una celebración crítica exagerada o, por lo menos, sorprendente.

Récords que se quiebran, otros que se igualan, con La La Land y las 14 nominaciones, como Titanic y La malvada. Como suele suceder, hay zonas más estimulantes que otras en el largo mapa de las nominaciones. Esta vez no hay demasiado riesgo de que se dé el uno-dos deprimente del año pasado, con En primera plana y González Iñárritu como película y director. Es decir, un correcto film de denuncia poco memorable, y un segundo Oscar para un director de una estatura artística incomparable con la de varios gigantes que jamás ganaron, o al menos no dos veces, y menos que menos dos veces seguidas.

Además, hay algunos nombres y títulos especialmente interesantes porque son reivindicaciones, sorpresas, reconocimientos. En primer lugar la nominación, por una película controvertida como Elle, de un director imprescindible como Paul Verhoeven, para Isabelle Huppert , una actriz gigante y de contextura ínfima, que ha trabajado con tantos y tantos grandes realizadores.

Y si bien es muy difícil de creer que entre la animación del mundo no haya varias mejores que dos "Disney de fórmula" como Zootopia y Moana, es una buena noticia la presencia entre las cinco del rubro My Life as a Zucchini.

Las nominaciones para Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge) de Mel Gibson , incluyendo mejor película y director, son significativas, porque hoy en día Gibson no ostenta el mismo lugar de privilegio que cuando arrasó en los premios con Corazón valiente. Su película no fue producida por ninguna major y en Venecia, cuando le pidieron a Gibson que definiera en una sola palabra su relación con Hollywood, dijo " survival" (supervivencia). Gibson debería ganar como director, pero es difícil que ocurra. Podemos aceptar eso. Pero si su película no gana montaje... bueno, haremos como siempre: seguir quejándonos y atentos a esos premios que nos enfurecen y decimos que ya no nos importan, pero que seguimos viendo y juzgando, como todos los años.

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