En República Checa, el documental sobre Maradona fue visto con toda la pasión que despierta "El diez"

Diego Armando Maradona y sus años en el Napoli, retratados por Asif Kapadia
Diego Armando Maradona y sus años en el Napoli, retratados por Asif Kapadia
Pablo De Vita
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4 de julio de 2019  • 21:01

KARLOVY VARY (República Checa). -Con banderas argentinas, cantitos y aplausos transcurrió la proyección, fuera de concurso, del polémico documental dirigido por el realizador inglés Asif Kapadia que retrata -básicamente- los años de Diego Armando Maradona en el Napoli (1984-1992), y como su pertenencia a ese cuadro de futbol significó su gloria pero también su progresivo ocaso. Con el directo título de Diego Maradona, el documental -para el cual DirecTV adquirió sus derechos para Latinoamérica- quizás sea uno de los más logrados trabajos en derredor del gran astro del futbol por su impactante trabajo de archivo que lo convierte en un documento ineludible.

En Karlovy Vary, su presentación estuvo acompañada por un grupo de fans checos que se arremolinaban con banderas y camisetas argentinas. Si bien las remeras albicelestes eran demasiado nuevas como para delatar un fervor consecutivo y situaban al grupo a mitad de camino entre la pasión futbolística y una hábil campaña publicitaria de cara a su estreno en salas checas, donde no hubo lugar a dudas fue en plena proyección cuando el aplauso espontáneo en mitad de la función coronó la visualización en la imponente pantalla de la sala grande del Thermal del gol que "El Diego" realizó en México 86 luego de dejar a seis jugadores y al arquero en un camino hacia el hoy conocido como "Gol del siglo", en ese partido que terminó con un 2 a 1 a favor de la Argentina y con un sitial distintivo en la historia del fútbol.

Trailer del documental de Asif Kapadia

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Transcurrida buena parte de la Competencia Oficial -con resultados generales en cuanto a calidad inferiores con respecto a ediciones anteriores- deben anotarse algunas grandes películas, como Half-sister, del esloveno Damjan Kozole, con dos media-hermanas que deberán por primera vez en sus vidas estar juntas y cuyo vínculo sirve al director para explorar la incomunicación de la vida contemporánea; la coproducción checo-eslovaca Let There Be Light, con la firma del eslovaco Marko Skop que se sumerge en una temática muy actual donde una importante parte de la juventud europea se encuentra peligrosamente cercana a la xenofobia.

Este film, junto a la belga Patrick, de Tim Mielants, es uno de los aspirantes a la hora de los premios, particularmente por la extraordinaria composición de Milan Ondrik como un padre de familia que deberá involucrarse en varios conflictos por el accionar de ese hijo inserto en una organización paramilitar y de corte fascista.

Desde España, el minimalismo de Jonás Trueba (hijo del prestigioso realizador madrileño ganador del Oscar por Belle Epoque, Fernando Trueba), con La virgen de Agosto y las vivencias de una joven española en el desértico y caluroso verano madrileño, añade su esperanza en el palmarés luego de su presentación por parte del director y parte del equipo técnico y elenco en el escenario del Thermal, donde fue celebrada en su introducción por el director artístico del festival, Karel Och.

Desde la Patagonia

Pero la esperanza argentina dentro de la Competencia Oficial viene de la mano de la coproducción con Chile El hombre del futuro, dirigida por el trasandino Felipe Ríos, que tuvo su aplaudida premiere mundial en el festival. La historia de una joven boxeadora que deberá pelear no sólo dentro del ring sino también fuera en virtud de una difícil travesía por la Patagonia chilena en busca de un destino que la cruzará con un padre ausente, fue presentada en el festival por su director Felipe Ríos. También estuvieron su protagonista, Antonia Giessen y el productor chileno Giancarlo Nasi. Los tres con emoción saludaron al público que colmó la gran sala del Thermal.

"Filmamos en el extremo sur de Chile. Para mí, digo como actriz, creo que lo más importante es que aprendí mucho, una instancia en que me acompañó el viento, las nubes, ese sur extremo y frio, para entender muchas cosas también de la actuación y del diálogo con mis compañeros", señaló Antonia Giessen en su presentación. Luego de su proyección, Felipe Ríos dialogó en exclusiva con LA NACION sobre las características de la presentación del film en un festival de la trascendencia de Karlovy Vary: "Estoy muy emocionado, la verdad, porque soy muy adepto al cine de esta parte de Europa, del cine checo y seguía la trayectoria tan larga que tiene el festival con lo cual me siento muy orgulloso de estar en la competencia oficial. Esta es la primera película chilena que queda en la Competencia Oficial que es un plus además a todo lo anterior", confirmó Ríos para señalar las características arquitectónicas de la ciudad y de la sala "con su dejo un poco soviet, tal vez".

El film presenta un indudable protagonismo del paisaje patagónico, bello pero rudo, y personajes que, a la inversa, son rudos pero bellos. Al consultársele sobre las características del rodaje, Ríos confirmó: "Fue un viaje poder filmar en la Patagonia por la serie de dificultades de producción que conlleva filmar en un lugar muy aislado y con muy malos caminos. Pese a todo me interesaba muchísimo ir a ese lugar y hacer el viaje junto al equipo y los actores". Consultado por la participación argentina en el film, el director agregó: "Fue una coproducción súper natural porque la Patagonia tiene una configuración del terreno muy especial en que la gente está aislada en ese sector de la Patagonia de lo que es Chile y tan cerca de Argentina que, claramente, hay una conexión muy fuerte reforzada por la cultura gaucha y el mate. Siempre tuve la idea de que uno de los personajes que sube al camión que va en la historia fuera argentino. Ahí apareció María Alché y fue un orgullo que ella haya aceptado actuar y aprendí mucho de ella como actriz y también como realizadora. Y con la productora argentina La Unión de los Ríos hicimos un extraordinario ensamblaje y todo eso para mí fue muy increíble. Argentina me brindó un formidable mundo sonoro en la película. Fue un gran aprendizaje haber construido el sonido con colegas argentinos", confirmó Felipe Ríos a la sombra de una de las estatuas del Globo de Cristal que coronan el ingreso a la sala principal del festival. Por lo pronto, al amparo del sol y sintomáticamente cerca de acariciar un soñado premio para el cine sudamericano.

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