
Risas, llantos y enredos en una familia particular
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Nunca estuviste tan adorable (Argentina/2009). Dirección: Mausi Martínez. Con María Onetto, Mirta Busnelli, Luis Luque, Lucrecia Oviedo, Gonzalo Valenzuela y otros. Guión: Mausi Martínez, basado en el libro de Javier Daulte. Fotografía: Andrés Mazón. Música: Nicolás Posse y Mono Morillo. Presentada por Primer Plano Group. Hablada en español. Duración: 97 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: buena
Blanca, la protagonista, ha tomado dos decisiones en su vida: casarse con Salvador, dueño de un taller mecánico, para abandonar la pobreza de Barracas yéndose a vivir a una zona más elegante, y la segunda, veinte años más tarde, cambiar los viejos muebles de su casamiento para estar a tono con la época, en este caso, mediados de los años cincuenta. Esa Blanca que transita tan fantasiosamente su existencia en compañía de sus hijos, de su marido y de una conflictuada amiga recibe, de un admirador anónimo, flores y costosos regalos, lo que alimentan su ya elevado ego.
Pero la vida no es como aquellas películas, ya que existe una gran distancia entre la fantasía y la realidad, entre el nunca llegado galán de sus sueños y la vida cotidiana, entre los baños de burbujas y los electrodomésticos pagados en cuotas. Poco a poco ese ilusorio mundo de Blanca -un excelente trabajo de María Onetto- va adecuándose a esa realidad que trae consigo el desapego de sus hijos y el alejamiento de su marido, cansado de tantas ilusiones y de esa altivez de su mujer. La trama, que no pierde su origen teatral, halló en Mausi Martínez a una directora capaz de conducir este entramado con indudable solvencia y se apoyó en una técnica en la que los escenarios recogen las gamas de los grises plomo, como si se tratase de un viejo film en blanco y negro, recuperado y coloreado.
Todo en este relato oscila entre la comedia más disparatada y las dramáticas penurias de esos personajes que transitan una existencia pretendidamente lujosa, aunque detrás se escondan las peripecias más tristes de la cotidianeidad. Además de la labor de María Onetto, vale destacar los muy buenos trabajos de Luis Luque, como el marido que prefiere el alejamiento a la fantasiosidad de su mujer, y de Mirta Busnelli.



