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‘Roma’: Alfonso Cuarón hace su obra maestra

El director mexicano ganador de un Oscar se mete con el pasado y homenajea a las mujeres que ayudaron a criarlo, en el evento cinematográfico del 2018.

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Peter Travers
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12 de diciembre de 2018  • 13:59

‘Roma’

Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Diego Cortina Autrey. Dirigida por Alfonso Cuarón/Cinco estrellas

Si una cosa bella es un goce eterno, como dijo famosamente John Keats, entonces la belleza extrema y el brillo tonificante de Roma, de Alfonso Cuarón, no perecerán jamás. No mientras siga habiendo amantes del cine o un Netflix , el servicio de streaming que se ofreció a llevar la película (financiada enteramente por Participant Media) a los cines durante un tiempo limitado. (Su base de suscriptores mundiales, más de 137 millones, tendrán la chance de verla desde el 14 de diciembre). En otras palabras, la pieza semi-autobiográfica de Cuarón acerca de su infancia en los 70 en México, rodada en blanco y negro sin estrellas y todo el diálogo en español, va a tener la oportunidad de desplegar sus alas más allá del techo del cine independiente.

Cuéntenme entre los cinéfilos que dicen que esta maravilla de la pantalla grande nunca se va a ver mejor que en un cine frente a toda esa gente en medio de la oscuridad. Pero una obra de arte no puede estar comprometida a cómo ni dónde la vemos -y esta es una verdadera obra de arte-. Ya ha hecho grandes películas, entre ellas La princesita (1995), Y tu mamá también (2001), Hijos del hombre (2006), y los éxitos Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), y Gravedad (2013), por la que se transformó en el primer director mexicano en ganar un Oscar. Pero no se equivoquen: Roma es la obra maestra de Cuarón, su grito desde el corazón, y un nuevo punto de referencia para la realización de cine personal.

La trama está manejada con tal delicadeza que mantuvieron el guión oculto de los actores, en su mayoría no profesionales, hasta el día de rodaje. El quería que el público sintiera el caos de la vida en Roma, el distrito de clase alta en la Ciudad de México donde se crió. Puede parecer extraño que una película basada en los años formativos de Cuarón contengan tan poco sobre él y sus tres hermanos. Pero en lugar de mirar hacia adentro, el director está mirando hacia afuera desde el detalle de su vida familiar, y hacia el mundo más allá.

Al principio, parece como si la madre, Sofía (Marina de Tavira), fuera el centro de actividad en este hogar de clase media alta, con momentos cómicos cortesía de un perro que caga pródigamente y el pésimo talento al volante de la matriarca. Pero Sofía está claramente distraída con los amoríos crónicos de su marido médico, Antonio (Fernando Grediaga) y el peso de ocultar sus infidelidades a sus hijos. La responsabilidad de criarlos cae sobre Cleo (la sublime y conmovedora Yalitza Aparicio), la criada/cocinera/niñera/líder. Es esta sirviente doméstica -una fuerza natural tímida y silenciosa- a quien Cuarón homenajea en esta película, y su gracia y coraje son maravillas a contemplar. Aparicio, una maestra de jardín de infantes de linaje mixteco, jamás había actuado antes de esta película, pero podría enseñarles a los profesionales acerca de las sutilezas de este trabajo.

Cleo es el corazón palpitante de Roma, al igual que el lente a través del cual el realizador proyecta sus recuerdos del pasado en un presente tumultuoso donde cuestiones de raza, clase, violencia y una humanidad asediada siguen reverberando. Desde la escena inicial de Cleo limpiando la entrada de la casa, con el agua jabonosa reflejando un jet volando en el aire, la película sugiere cómo entran los eventos globales en este hogar no tan idílico. Vemos cómo la familia pasa sus vacaciones en la hacienda de unos amigos, donde los invitados escuchan la banda de sonido de Jesucristo Superstar, y un tío amante de las armas organiza una fiesta de tiros. Más tarde, la naturaleza gruñe cuando explota un incendio forestal la víspera de Año Nuevo, y las llamas iluminan el cielo de la noche, revelando adultos, niños, perros y vida salvaje por todas parte, mientras los invitados tratan de extinguirlo con baldes de agua.

Sin experiencia como actriz, Yalitza Aparicio compone a Cleo, el corazón palpitan de la película de Cuarón
Sin experiencia como actriz, Yalitza Aparicio compone a Cleo, el corazón palpitan de la película de Cuarón Crédito: Netflix

En contraste con la grandilocuencia visual de esa escena, la película se esfuerza por mostrarnos a Cleo en sus horas libres, acompañando a su colega sirviente Adela (Nancy García) una noche en una Ciudad de México llena de vida. Nuestra heroína se engancha con Fermín (Jorge Antonio Guerrero), un experto en artes marciales, que se queda parado desnudo después de hacer el amor, usando el palo de la ducha para exhibir sus habilidades de esgrima. También ejecuta un truco de desaparición neto cuando Cleo anuncia que está embarazada. Tras rastrear al vago en una clase de entrenamiento, él la vuelve a rechazar.

Y decidida a tener a su bebé, Cleo está comprando una cuna cuando explota un tumulto en las calles, en el que un grupo de soldados mexicanos de élite, conocidos como Los Halcones, disparan ante los estudiantes manifestándose. El director representa la tristemente célebre Masacre de Corpus Christi, desde una ventana superior de la tienda de muebles, con una amplitud que es tan conmovedora como brutal. Cuando rompe bolsa durante el caos, Cleo corre hacia el hospital, sintiéndose abandonada durante un parto doloroso que podría hacer llorar a una piedra.

No hay ningún momento donde no recuerdes que Cuarón es un director de primera línea, uno que domina su arte completamente, y es capaz de crear una película que es al mismo tiempo épica en su amplitud e íntima como un suspiro. Incluso filmó la película por sí mismo, cuando su genio de las cámaras Emmanuel "Chivo" Lubezki, ganador del Oscar, no estaba disponible. Las arrebatadoras imágenes son pura maravilla. Rodando un film sobre el pasado en un digital de 65mm último modelo con el diseño de sonido más sofisticado que puedas escuchar, Cuarón crea una mezcla de antes y ahora que logra milagros técnicos. Ve los eventos de la película con una claridad penetrante, en tomas largas con personajes que se mueven por su marco abarcador. Pero no creas que su distancia es falta de sentimientos. Como la propia película, Cuarón nunca ruega tu simpatía. Confiá en nosotros: te van a brotar lágrimas de cualquier forma.

Su devoción por Cleo, la segunda madre que no valoró cuando era chico, irradia en todos los planos -especialmente durante un viaje climático al mar, donde Sofía les dice a sus niños que su padre se fue para siempre-. Ese trauma se intensifica cuando a dos de los niños se los lleva la corriente y Cleo, ella misma atemorizada, nada para rescatarlos en medio de las olas. En el viaje en auto de regreso a casa, ella mira por la ventana, y sus ojos son un reflejo de hasta qué punto esta familia es y no es la suya. Si el hombre detrás de esta película no vio a la mujer que ayudó a criarlo como una heroína en ese momento, ahora sin dudas que lo hace.

Y al poner su historia en el contexto de una familia rota que sobrevive en un mundo roto, le hizo el mayor de los homenajes. Cuarón hizo más que romper con los muros del lenguaje, la cultura y la clase para hacer la mejor película del año. No importa dónde o cómo veas Roma, si en el cine o en streaming, esta película revolucionaria va a hacer su propia historia.

(Referencia de puntaje: 4 estrellas - Clásico / Tres estrellas y media - Excelente / Tres estrellas - Bueno / Dos estrellas - Regular / Una estrella - Malo)

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