Spike Lee, el Ku Klux Klan y un espejo satírico del presente

El infiltrado del KKKlan vuelve sobre el racismo en su país utilizando un caso real de los años 70 para ilustrar el ascenso de los movimientos supremacistas en los EE. UU
El infiltrado del KKKlan vuelve sobre el racismo en su país utilizando un caso real de los años 70 para ilustrar el ascenso de los movimientos supremacistas en los EE. UU Crédito: UIP
Pablo Planovsky
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15 de noviembre de 2018  

"¡Primero Norteamérica!", proclama David Duke, el líder del Ku Klux Klan, y la frase evoca tanto los años 70 -cuando transcurre la acción de El infiltrado del KKKlan, la nueva película de Spike Lee , que se estrena hoy en los cines argentinos- como uno de los eslóganes de campaña de Donald Trump (algunos podrán encontrar ecos más cercanos del America First en Jair Bolsonaro y su Brasil acima de tudo).

Para Lee, su película no trata solo sobre la situación política y racial en los Estados Unidos: "Quiero que la audiencia entienda que esto está pasando en todo el mundo: los que estudian historia saben que esto es el abecé del fascismo. La imagen es poderosa. La pelea siempre fue por quién cuenta las historias, y el cine es la persona que relata esa historia".

Como advierte la leyenda inicial, a modo de guiño cómplice, lo que estamos a punto de presenciar es "algo muy jodidamente real": el caso del primer policía negro de Colorado Springs, infiltrado en el Ku Klux Klan con ayuda de un compañero judío, Flip Zimmerman (Adam Driver). Es una buddy movie sobre la lucha contra el racismo, y también sobre los rituales y las tradiciones como partida fundacional de la identidad: "Soy judío, pero nunca me criaron como judío. Nunca pensé mucho en ello, pero ahora no puedo dejar de hacerlo", reflexiona Flip, ante su compañero, luego de pasar en la película por diversas pruebas para ser aceptado en el Klan, como someterse un "detector de mentiras judías".

Trailer de Infiltrado en el KKKlan - Fuente: YouTube

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El relato es el vehículo perfecto para el regreso triunfal de Lee ( El infiltrado del KKKlan le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes) y es, también, su película más política. Si Malcolm X mostraba la bandera norteamericana en llamas mientras el protagonista denunciaba los males provocados por el racismo, aquí presenta a la insignia invertida, en blanco y negro. No es la única conexión que guarda el pasado con el presente: John David Washington, el hijo de Denzel Washington (protagonista de aquella película), interpreta aquí a Ron Stallworth, el protagonista. Como policía, la primera misión de Stallworth es infiltrarse en un evento liderado por un exPantera Negra: "No queremos que se meta en la cabeza de la gente buena de Colorado Springs", le explica su jefe.

El espíritu de rebeldía y confrontación de Spike Lee desde Haz lo correcto (un retrato sobre un barrio multicultural de Brooklyn donde conviven distintas etnias y la mínima "chispa" puede causar un incendio en el día más caluroso del año, sinécdoque perfecta de los Estados Unidos) se convirtió en su sello autoral. Su estilo rápido, furioso y sin sutilezas terminó por dejar en evidencia la necesidad de otro tipo de cine más alejado de los productos prefabricados de Hollywood, como lo fue la ganadora del Oscar de 1989, Conduciendo a Miss Daisy, estrenada el mismo año que Haz lo correcto. Lee inspiró al cine independiente afroamericano a contar sus propias historias.

La naturaleza del poder

Regreso con gloria: El infiltrado del KKKlan le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes a Spike Lee
Regreso con gloria: El infiltrado del KKKlan le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes a Spike Lee Crédito: UIP

Para un cineasta que acostumbra apagar incendios con nafta, presentar a los policías como héroes de la historia no es algo menor: "Todos los policías son cerdos", le recrimina la militante Patrice (Laura Harrier) a Ron Stallworth, sin saber que él es policía. "¿Creés que todos los policías son racistas?", es la respuesta del personaje, pero a la vez es la voz del director, que también se dirige a las comunidades negras en la época del Black Lives Matter.

El infiltrado... no es impermeable a los discursos de empoderamiento de los grupos de izquierda, aunque se ocupe de aclarar que no está de acuerdo con algunas de esas ideas. "It's too late to turn back now", de Cornelius Brothers, se escucha en una disco, llena de peinados afro y ropa de los 70, luego de la charla sobre el black power revitalizado como "todo el poder para toda la gente". No es la única canción que se destaca entre varios clásicos con reminiscencias del soul: en los créditos finales se puede escuchar una canción inédita de Prince, "Mary Don't You Weep", que el legendario músico negro grabó en los 80. Spike Lee empezó su amistad con el músico cuando filmaba videoclips.

La simbiosis de las minorías (y de instituciones en apariencia antagónicas, como la policía y los activistas por los derechos civiles) como fuerza para detener un mal mayor (encarnado en el Ku Klux Klan) sirve para alejar por una vez a Lee de la polémica. "Siempre fui muy crítico de la policía, pero no voy a decir que todos son malos. Los necesitamos". No es la primera vez que Spike Lee se toma un descanso de su imagen de enfant terrible, rebelde y contestatario: fue uno de los principales defensores del gobierno de Barack Obama (que siempre recordó que su primera salida con Michelle fue al cine para ver Haz lo correcto). En estos tiempos de militancia anti-Trump de Hollywood, ¿premiará la Academia finalmente a Lee?

"Siempre fui muy crítico de la policía, pero no voy a decir que todos son malos. Los necesitamos", dice Spike Lee, moderando su discurso
"Siempre fui muy crítico de la policía, pero no voy a decir que todos son malos. Los necesitamos", dice Spike Lee, moderando su discurso Crédito: UIP

Jordan Peele es uno de los productores de la película que, como ¡Huye!, combina en dosis iguales sátira y drama para denunciar que las circunstancias del presente no se han alterado demasiado. Entonces y ahora, lo que nos muestran y lo que vemos no es lo mismo. La primera secuencia de El infiltrado del KKKlan sirve como prueba: una célebre escena de Lo que el viento se llevó, en la que Scarlett O'Hara observa en una panorámica a los miles de heridos por la Guerra de Secesión. La bandera de la Confederación, raída, aún flamea en lo alto del campamento. Y un racista "ficticio" ( Alec Baldwin, encargado de imitar a Donald Trump en Saturday Night Live) advierte que "la guerra no está perdida" mientras se proyectan imágenes de El nacimiento de una nación, de D. W. Griffith.

El juego constante entre la ficción y la realidad sirve como tesis sobre el medio en sí mismo, pero también sobre la sociedad del espectáculo que representa el gobierno de Donald Trump. Aunque la película está basada en un volumen de memorias del propio Stallworth, muchos de los sucesos que muestra no ocurrieron "de verdad". El epílogo, como espejo del prólogo, recuerda que la realidad muchas veces es más rara que la ficción.

En estos tiempos de militancia anti-Trump de Hollywood, ¿premiará la Academia finalmente a Lee?
En estos tiempos de militancia anti-Trump de Hollywood, ¿premiará la Academia finalmente a Lee? Crédito: UIP

Para Topher Grace, interpretar al líder del KKK fue una experiencia miserable: "Lo más peligroso sobre David Duke es que habla con tranquilidad, habla bien. Va a la TV y, como todos esperan a alguien violento, al final muchos terminan convencidos de lo que dice", dijo. Duke, en la vida real, se ocupó de denunciar la película: "Me representan como una caricatura. Nunca odié a los negros ni abogué por su represión: los aliento a que formen su propia nación. Sí es cierto que los ideales por los que lucho son los que protege Donald Trump. Fui un adelantado", dijo.

Aunque Lo que el viento se llevó revindica un pasado oscuro en la historia estadounidense, todavía se mantiene como un melodrama clásico y popular. La protagonista (Vivien Leigh) es una mujer sureña que se encarga de reconstruir su familia y su plantación, Tara, luego de la victoria del ejército de la Unión. El film es también recordado por haber convertido a Hattie McDaniels en la primera actriz afroamericana en ganar un Oscar. No todos festejaron el triunfo: algunos, como Lee, vieron en el rol de Mammy la personificación de la fábula del Tío Tom.

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