
Un simulador que vuelve entre policías y analistas
Damián Szifrón habla de su segundo film
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Todavía no se terminó de rodar y ya es posible ver en los cines treinta segundos de "Tiempo de valientes", la segunda película de Damián Szifrón, que cuesta un millón y medio de dólares y producen 20th. Century Fox y Oscar Kramer. Las imágenes de Diego Peretti y Luis Luque, en este film que se inscribe en el universo de lo policial, la acción y la aventura, preceden nada menos que a las proyecciones de "Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith". Con tamaña promoción, ¿quién quedará entonces sin enterarse de que la segunda película del quinto simulador llegará a los cines en septiembre?
Mientras tanto, el equipo de "Tiempo de valientes" sigue trabajando. Cuesta creer que ese chico de andar tranquilo y sonrisa plácida (hasta para atender un problema) sea quien está orquestando esta película. Oscar Kramer, uno de sus productores junto a Hugo Sigman y Fox, está presente en una locación situada en la dársena E del puerto de Buenos Aires, donde está todo empapado por los vestigios de una lluvia artificial (y torrencial). Por allí se trasladan los actores Diego Peretti y Luis Luque, varios extras, técnicos, cámaras, grúas, autos, patrulleros y hasta un camión de bomberos. Mientras observa el rodaje, Kramer señala todos los aciertos del joven director como si se tratara de un padre embobado ante la excelencia de su hijo. "Un día vino a verme y me trajo cuatro proyectos listos para filmar -comenta a LA NACION-. Finalmente elegimos éste... bueno, en realidad, él lo eligió. Haré lo que él quiera porque le tengo mucha confianza. Y después de ésta seguiremos con otra."
Szifrón sigue por el video assist (sistema que permite ver lo que filma la cámara de 35 milímetros) lo que ocurre en la filmación. Es de noche, hace frío y hay que seguir haciendo lluvia hasta que haya una toma que lo conforme. Pero aún cuando tiene que trabajar con tanta gente que sigue sus directivas en condiciones meteorológicas que no son las más confortables, a Szifrón se lo ve muy relajado. Parece que tiene todo tan estudiado que hasta se permite recibir visitas en el set y conversar sobre temas varios dos segundos antes de decir: "¡Acción!". "Yo escribo en detalle, me gusta pasar buen tiempo escribiendo. Y después me gusta respetar el libro. Voy a filmar el guión. Y lo que me interesa es cómo volver vivo algo que son hojas de papel. Encuentro el trabajo de dirigir muy parecido al del director de orquesta. Y me gusta no salirme de esas notas."
Luque y Peretti ingresan en la zona a bordo de un auto que traspasa varios agentes de Prefectura hasta llegar al sitio donde se desarrolla el conflicto. Con el fondo del imponente edificio de la vieja usina eléctrica de la ex compañía Italo-Argentina, los protagonistas se bajan del auto. De una grúa pende otro auto que acaban de sacar del agua. Sobre el piso, dos cadáveres ya embolsados. Alrededor de éstos, varios policías y pescadores.
"No quiero contar mucho la trama, para no arruinarla", dice el director. en un descanso del rodaje de esta gran producción. Pero aún cuidando sus palabras dará algunas pautas sobre esta película protagonizada por un policía en crisis y su acompañante terapéutico. "Por ahí suena como una película de tiros, explosiones -piensa Szifrón-. Pero no, es una especie de Woody Allen en una misma patrulla con Clint Eastwood. Ese choque de mundos es lo que genera."
"Pensé en el recurso de la probation, en una tarea comunitaria que el psicólogo deba cumplir para quedar liberado de una causa penal. Y de este modo hacer que un tipo de clase media alta, con todos sus prejuicios, esté obligado a meterse en un mundo que nada tiene que ver con él. El licenciado Silberstein (Peretti) es un muy buen psicoanalista que cree que esa tarea le llevará un par de días. Pero se meterá en una trama de la que le costará mucho salir. Hasta que va a descubrir que por ahí no quiere salir tanto. Es una película que tiene mucho que ver con la identidad, con cómo a raíz de cosas que se viven en forma trágica cada uno saca una personalidad que estaba batallando por salir."
Seres sensibles
En la vida real, antes de trabajar como actor de teatro, cine y TV, Peretti fue psiquiatra del hospital Castex y el Argerich. Y en la ficción viene de interpretar a uno en el programa de TV "Locas de amor". Esta vez le toca analizar a Luque, ex carilindo de telenovela, famoso luego por sus matones para la TV y el cine. Habían trabajado juntos en un programa de "Los simuladores", pero no se conocían demasiado. Peretti fue quien le dio la idea a Szifrón para probar a Luque para el papel.
Entre los actores, juntos para la nota mientras se prepara un cambio en el set, se da un diálogo que parece extraído de la película. "Yo soy muy sensible, no me da vergüenza pedirle a un actor: «Necesito ayuda o necesito amor», dice Luque gesticulando con todo su cuerpo. A su lado, Peretti, con otro registro, más cerebral, asiente seriamente: "Hay algo de estas necesidades en la película, y en ambas direcciones, eh". Pero Luque retoma el hilo de la sensibilidad y explica: "A mí no me es fácil despegarme de los personajes. Y hay que tener cuidado por la sanidad de uno. Sé que tengo que aprender a cuidarme. Pero en esta película me siento muy aceptado".
Peretti ya parece tomado por este nuevo psiquiatra al describir el diagnóstico del personaje de Luque: "Es una persona con problemas, como todos. Tiene angustia, que es la madre esencial de todos los conflictos. Y tiene un problema afectivo, emocional, pero que le afecta en su trabajo policial".
En cambio, el director de la película no aparece como un ser atormentado que lleva al cine su propia conflictividad. En este sentido, el joven director parece haber encontrado un tono con el que trabajar: el de la liviandad responsable. "Hay un aspecto lúdico importante en lo que hago -comenta-. No soy solemne, no me gusta darle un tono de gravedad a las cosas. Tanto con «El fondo del mar» como con ésta podría haber escrito dramas terribles. Es que mi sensación de la vida es bastante buena. No tengo una visión torturada. Claro que hay cosas angustiantes. Pero no tengo grandes arrepentimientos en mi vida. Las cosas buenas que me pasan, me alcanzan. Soy un tipo que disfruta de las cosas, y creo que eso se debe traducir en lo que hago."
"Los simuladores" llegará al cine
- Los fans de Damián Szifrón esperan que después de dos exitosas temporadas televisivas de "Los simuladores", sus personajes lleguen finalmente a la pantalla grande. "Está la intención, no hay problemas financieros, pero hay que encontrar la trama. Si llevamos un capítulo de la tele al cine, vamos muertos", dijo su director.



