Claudio Abbado le ganó a su biógrafo

Logró que se prohibieran varios pasajes de un libro sobre su vida que consideraba ofensivo
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20 de diciembre de 2001  

BERLIN.- Sobreponiéndose con gran coraje a una dura enfermedad y abordando con asombrosa energía su último período a cargo de la Filarmónica de Berlín, ya que traspasará en 2003 al británico sir Simon Rattle el cargo que ocupa desde 1989, Claudio Abbado -el director de la orquesta más elitista de toda Alemania- debió también enfrentar, hasta hace muy pocos días, el peso de una complicada batalla judicial contra la editorial berlinesa Henschel. Representado por un abogado estrella de la capital alemana, obtuvo una decisión judicial que le agradó: prohibir la publicación de varios pasajes en una biografía que se publicó recientemente sobre él. Así, Abbado consiguió imponerse en esta difícil pulseada.

Precedido por una fuerte promoción, con el subtítulo de "La biografía", y con un fugaz prelanzamiento en la Feria del Libro de Frankfurt, el libro apareció en octubre último con el título: "Abbado- La magia de la armonía". Es un trabajo de 250 páginas escritas en alemán por el joven musicólogo Christian Försch. El controvertido volumen, de discutidas intenciones y cuestionada seriedad metodológica, ofrece un retrato que, según expresó el apoderado del director, "le causó repugnancia, ofendió y lastimó profundamente al maestro Abbado".

Acerca del principal reproche, el de no contar con entrevistas directas ni con fuentes cercanas al famoso músico, explicó en diálogo con LA NACION Tatjana Kirchner, jefa de relaciones públicas de Henschel: "Nosotros intentamos a través de distintos medios establecer un contacto con Abbado, pero él bloqueó toda posibilidad en tal sentido. Lógicamente, contando con que pudiera haber dificultades, el editor entregó el manuscrito a un abogado para que lo leyera y como éste consideró que de ninguna manera tendríamos problemas, se decidió la publicación".

Versión inolvidable

Entre las varias insinuaciones negativas, tanto profesionales como personales, de este libro, aparece un supuesto temor de Abbado frente al repertorio wagneriano, punto que quedó refutado por medio de su reciente y festejado debut con "Parsifal".

"Aquí el tiempo se vuelve espacio". Fue bajo esta cita wagneriana como título de un gran ciclo y con su primer Parsifal (la segunda obra wagneriana que dirige completa tras el Tristán de hace un par de años), que, casi a modo de despedida, Abbado inició su último período, manifestando: "Esta ópera de Wagner me ha ocupado durante largo tiempo y me dedico a ella ya sobre el final de mis años en Berlín... a cuyo público le agradezco el afecto y la fidelidad".

En una versión inolvidable, llena de lirismo y sin exageradas grandilocuencias, Abbado condujo, con su siempre sobrio y delicado estilo, las cinco horas y media de esta brillante producción semiescenificada, cuyo espectacular final, acompañado por una oscuridad progresiva en la que sólo el atril y las expresivas manos del director se mantuvieron iluminadas, cortó la respiración del público presente durante un intenso y expectante silencio.

Luego, una ovación de pie en la sala. Un broche de oro que bien significó no sólo la recompensa a un inigualable desempeño artístico, sino también, en cierta medida, una suerte de reconocimiento y apoyo personal hacia el célebre maestro milanés.

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