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Los Musiqueros cumplen 20 años y repasan su historia y su prehistoria
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¿Qué mejor que festejar un cumpleaños armando las valijas para irse de viaje? Después de los cuatro recitales que Los Musiqueros hicieron durante las vacaciones de invierno para presentar su último disco "Pequeño romance de barrio", ésa fue la manera que este trío de músicos eligió para festejar sus 20 años.
Los espera un festival en la ciudad mexicana de Chihuahua y luego un show, organizado por una radio local, en Chiapas. El fin de año porteño encontrará a Teresa Usandivaras, Beto Caletti y Julio Calvo -Los Musiqueros en cuestión- creando nuevas canciones para su público que, como es de esperar, fue creciendo y cumpliendo años con ellos: "No son pocos los niños de entonces que ahora vienen con sus hijos a vernos", cuenta Teresa en el rol espontáneo e intercambiable de vocera del grupo.
La historia de Los Musiqueros tiene una prehistoria que se puede rastrear hasta el barrio de Colegiales, once años antes del inicio de la banda. Allí, durante ese tiempo, Teresa ya le daba rienda suelta a una de sus vocaciones básicas (también se da el gusto de ser antropóloga, profesión que desempeña... ¡en Africa!): cantaba a sus alumnos del taller de música de La Escuelita. Tan bien lo hacía, que un día los padres de los chicos le pidieron que grabara un cassette para tener en sus casas. La idea prendió tanto, que llegó a grabar dos discos que terminaron aunados en "Juguemos a cantar".
"Hasta me invitaron a hacer un show en un teatro, pero era mucho; sola no podía, e invité para que me acompañara a Julio Calvo, por entonces también profesor de música de la escuela". Ya eran dos, pero les faltaba una tercera pata y conocieron a Tomás Nelson que llegó con su guitarra. De hecho, durante los primeros años de Los Musiqueros grabaron muchas canciones de Tomás. Al tiempo se fue y llegó Beto Caletti para quedarse, se ve, ya que él está festejando sus personales 15 años con la banda.
La vida los llevó en un momento a ser cuatro, con el arribo de Omar Montes: "Un luthier maravilloso con el que hicimos cosas preciosas" y en otro momento, con Ariel Goldenberg.
-¿Se juntan para componer?
-En general, todo empieza con una instancia personal y particular (en el último disco hay una canción de cuna que yo le escribí a mi hijo), pero luego aparece una grupal en la que la cosa se redondea. Aunque a veces las ideas surgen de una juntada, como las nuestras, muy eclécticas.
Tanto las incursiones de Teresa por el Africa como las de Beto (compositor e intérprete de música popular brasileña) y Julio, en sus búsquedas personales, han dado como resultado cuatro discos con una increíble variedad de ritmos musicales en donde, sin duda, los latinoamericanos llevan las de ganar.
"En estos 20 años hubo una evolución en cuanto a la producción musical. Sin duda, en ese aspecto el primer disco -«Con todos los ritmos»- es el más sencillo; «Cari Caracuá» tiene algunos desniveles hablando de sonido; ya con «Canciones colgantes» hubo un salto importante y con el último -«Pequeño romance...»- alcanzamos un altísimo nivel de producción técnica. Este disco es para chicos más grandes y una prueba fue que tuvo muy buena recepción con mi hijo de 13 años. Ahora los chicos se hacen grandes más rápido; por estos días los 10 están más cerca de la adolescencia", dice Teresa, con un dejo de nostalgia.
Los Musiqueros, que son miembros cofundadores del Momusi, movimiento fundamental para los hacedores de música para chicos, empezaron cuando eran muy pocos los que se dedicaban al género y ahora son varios los grupos que han tenido su apoyo para crecer. "A mí me gusta la competencia; está bueno que se vean cosas distintas, la convivencia entre todos es muy buena y nos enriquece", concluye Teresa.
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