Conejos que hacen kung-fu
Yin Yang Yo . Autora: Aydrea Walden. Por Jetix, de lunes a viernes, a las 18.
Nuestra opinión: Regular
La fórmula Cartoon Network de finales de los años 90 pegó y todavía sigue implantada en el mundo de la animación televisiva. Irreverencia, sarcasmo, formas geométricas indefinidas, colores plenos e hiperacción. Pero hasta los mismos creativos de Cartoon Network ya están variando el estilo y buscando nuevos emergentes. Por eso, aunque es algo divertido, Yin Yang Yo, de Jetix, se ve como algo repetido y una especie de híbrido de varias series ya probadas y conocidas.
Yin y Yang son dos conejos hermanos. Ella es testaruda y tiene un poder mágico que le permite transformar las cosas. El es impaciente y experto en artes marciales. Ambos -sarcásticos y traviesos- se llevan muy mal y pelean todo el tiempo. Por eso, la tarea de su maestro, el panda Master Yo, no es sólo convertirlos en expertos en el arte marcial del Woo Foo, sino lograr que se lleven bien.
El diseño de personajes es bueno, tienen caracteres definidos y los guiones son sencillos y circulan por los rieles del humor y la aventura estruendosa. Muy estruendosa e hiperquinética. Son esas series que uno quisiera que los chicos vean con la puerta cerrada de la habitación.
El arte se basa en formas geométricas indefinidas y en el diseño gracioso de cada uno de los personajes: todos animales o vegetales. A su vez, incorporan una deliberada estética animé, que le sienta bien.
Pero el mayor error está puesto en el mensaje. Hay contradicciones en ese sentido filosófico oriental que se le intenta dar al propósito educativo del maestro Yo hacia los conejitos. La irreverencia de los pequeños y el excesivo sarcasmo obligan a reorientar esos guiones y los vuelven, por momentos, groseros e irrespetuosos.
A su vez, hay algunos elementos escatológicos que no aportan, sino restan.






